Yo estuve en una 'casa de pique'

El jefe del grupo de investigadores del CTI de la Fiscalía en Buenaventura relató cómo hallaron una de las denominadas ‘casas de pique’. Precisó que fue tal la sevicia con la que asesinaron a una joven, que las paredes quedaron salpicadas de sangre por el machete que utilizaron para desmembrar el cuerpo.

En esta casa de Buenaventura fueron asesinadas y mutiladas varias personas según los investigadores de la Fiscalía.

El pasado 23 de abril entendimos qué era una ‘casa de pique’ en el puerto de Buenaventura. Ese día logramos identificar una vivienda en el barrio Alfonso López Pumarejo en la que habían asesinado a una persona que, tras ser descuartizada, fue arrojada al mar en bolsas plásticas. La víctima era Tatiana Parra, una joven conocida como ‘Sol’, quien fue torturada por un reducto del clan Úsuga, supuestamente por colaborar con su principal enemigo: la Empresa. En el lugar encontramos prendas de vestir, rastros de sangre, restos óseos, partes del cerebro y el machete con el que Parra fue desmembrada.

Ese miércoles recibimos hacia las 7:00 de la noche una llamada del Gaula de la Armada Nacional. Nos comentaron que tras una llamada al 147, les avisaron que en una casa de la calle Pescadito, de la Comuna 3, se habían escuchado gritos. Al llegar al lugar, los uniformados nos comentaron que una decena de jóvenes, al notar su presencia, se tiraron al mar y lograron escapar gracias a la marea alta. Agregaron que la vivienda lograron identificarla después de que hallaron un rastro de sangre que marcaba una especie de camino. Cuando me dieron los detalles, les ordené no tocar nada, acordonar la escena y esperar que nosotros llegáramos.

Le dije a mi grupo que teníamos que salir de urgencia al barrio Alfonso López, que cargaran los equipos porque, al parecer, se trataba de un homicidio. Llegamos como a las 9:00 de la noche. En la calle había ropa tirada en el piso. Era de hombre. Pantalones, camisetas, zapatos y gorras. En la casa fue lo peor. Al entrar vimos las trenzas de la joven, partes del cerebro y las manchas de sangre en las paredes que daban cuentan de la trayectoria del arma, es decir, de cómo subía y bajaba el machete en el momento en que desmembraban a la víctima.

Yo propuse que los estudios científicos se realizaran al día siguiente, ya que no había energía y se requerían expertos en criminalística para realizar las pruebas de ADN. Cuando ya empezamos a realizar la inspección minuciosamente, encontramos restos óseos y partes de una muela. Yo estaba horrorizado de imaginarme el sufrimiento de la joven. Da pesar y dolor saber que quienes estuvieron detrás de esto, en su mayoría, eran menores de edad que por unas promesas de altas sumas de dinero terminan cometiendo crímenes sin saber las consecuencias.

La sangre estaba fresca mientras realizamos los análisis. Pero lo que nos dio la oportunidad de identificar totalmente a la víctima fueron los hallazgos de los restos de su cuerpo que llegaron hasta los barrios de baja mar. El pasado 25 de abril se halló la pierna derecha, un día después la izquierda y a los cuatro días el tronco. Gracias a estos elementos, la recolección de la ropa a la entrada de la ‘casa de pique’ y declaraciones de vecinos del sector, llegamos hasta uno de los menores que habían participado en la barbarie que se cometió contra Parra. Él fue quien finalmente nos condujo al resto de la banda.

Una de las ventajas de haber llegado a tiempo y que nos permitió descubrir la ‘casa de pique’ fue que los responsables de este crimen no lograron ocultar las evidencias ni lavar o destruir la vivienda. Eso ocurrió en muchas ocasiones y nos impidió conocer en detalle lo que sucedía en estas viviendas. Lástima que en esta oportunidad la reacción no fue tan oportuna para poder evitar el homicidio. Lo importante es que ya se logró la captura de los líderes de este reducto del clan Úsuga, como Deyner Cáceres, alias Cofla; Rolando Corrales, alias Zambo, de 18 años; John Ánderson Castillo, alias Mellizo, de 23 años; John Edward Márquez Arboleda, alias Momia, de tan sólo 20 años, y alias Pempen, uno de los tres menores de edad que han caído en manos de las autoridades.

Con las declaraciones de los implicados descubrimos que la banda estaba dividida en tres grupos de trabajo. Los primeros, encargados de trasladar a las víctimas hasta la ‘casa de pique’, donde aguardaban los jefes de este reducto, quienes generalmente eran los mayores de edad y hacían una especie de juicio para determinar si la persona era colaboradora de la Empresa. Cosa que poco importaba, porque las personas que entraban a las ‘casas de pique’ eran torturadas y sólo salían de una forma: desmembradas.

La participación de la Armada fue de vital importancia. El trabajo de los científicos que llegaron de Bogotá fue impecable, ya que gracias a estas pruebas pusimos contra la pared a los implicados para que empezaran a declarar. Todos veíamos que en Buenaventura mensualmente desaparecían una o dos personas que luego eran encontradas descuartizadas. Sin embargo, con el trabajo realizado, hemos completado casi seis meses en los que no se presenta un caso de este fenómeno. Gracias a dios este fenómeno de las ‘casas de pique’ ha disminuido.