Acciones para la conservación del río

La cuenca del río Samaná Norte, desde su nacimiento en el páramo de Sonsón hasta su desembocadura en el río Magdalena, discurre por ecosistemas de bosques húmedos y muy húmedos.

Fotos: Cortesía de Rodrigo Bernal

Es una región en la que se han realizado diferentes investigaciones, que datan desde 1980, acerca de florística, etnobotánica, conservación y uso sostenible de las coberturas vegetales y de algunas especies nativas de la región.

Hoy es notable el deterioro que han sufrido esos ecosistemas debido al aprovechamiento intensivo de los recursos para la comercialización de maderas preciosas y las quemas frecuentes de todo tipo de coberturas para la ampliación de la frontera agrícola y ganadera, con lo cual se han afectado la biodiversidad y los servicios ecosistémicos de una manera significativa.

En este escenario, en el que cada vez más hay una demanda poco controlada del uso de los recursos, es preciso emprender acciones para recuperar la estructura de los ecosistemas. Tal es la propuesta del proyecto hidroeléctrico Porvenir II, que por lo que hemos conocido de parte de Celsia, busca equilibrar el desarrollo con el cuidado de la biodiversidad, de acuerdo con la licencia ambiental aprobada por la ANLA en junio de 2015.

En 2016, el Jardín Botánico de Medellín elaboró para Celsia una propuesta para propagar cuatro especies de helechos arbóreos de gran importancia para la conservación de la zona, ya que aparecen categorizados en apéndice II de la CITES: Alsophila cuspidata, Cyathea andina, Cyathea lockwoodiana y Cnemidaria horrida.

Adicionalmente, el Jardín Botánico de Medellín emprendió acciones para la propagación del guanábano de monte (Magnolia silvioi), una especie de gran valor que se encuentra en la cuenca del Samaná Norte, que desafortunadamente ya aparece en el Libro rojo de plantas de Colombia, bajo la categoría “en peligro”, que significa que existen árboles registrados en menos de cinco lugares y que cada vez son más escasos en su hábitat.

En la vereda Tambores, del municipio de Puerto Nare, se encontraron cuatro árboles adultos de esta especie, de los cuales se recolectaron semillas que se propagaron y se obtuvieron cerca de 200 plántulas que serán sembradas en la zona este año.

¿Por qué preocuparse por la suerte de esta especie? La respuesta es contundente: no es sólo perder un organismo vivo, sino la información de la evolución de esta especie, pues según los registros, este grupo de plantas está entre las primeras con flores que aparecieron en la Tierra, por lo que hoy son consideradas casi “fósiles vivientes” que contienen datos de 100 millones de años, aproximadamente. Esta especie se está protegiendo in situ y ex situ por medio de labores propias del Jardín Botánico de Medellín y de las encaminadas por Celsia a través del acompañamiento de nuestra fundación.

Con estas acciones el Jardín Botánico de Medellín apoya las medidas de mitigación y compensación llevadas a cabo por Celsia que han sido fundamentadas en estudios ambientales. La fundación recomienda sean tenidas en cuenta las indicaciones para la ejecución de sus proyectos de desarrollo bajo la coherencia ambiental que ha guiado su quehacer empresarial.

Las actividades recomendadas basadas en el conocimiento de la riqueza biótica serán fundamentales para mitigar de manera importante el impacto de las obras de desarrollo y así promover la restauración ecológica de la zona. Esto se logrará si se conservan por parte de Celsia las cerca de 5.000 hectáreas de bosques en el área de influencia directa, tal como se contempló en la licencia ambiental aprobada por el ANLA y que representa conservar y proteger más de cinco veces el área que ocupará el proyecto.

 

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