Alarma mundial por dramática pérdida de la biodiversidad

Según un estudio, la pérdida es lo suficientemente considerable como para cuestionar la capacidad de ecosistemas para soportar a sociedades humanas.

La biodiversidad del planeta ha caído, en el 58 % de la superficie terrestre, por debajo del umbral sugerido como seguro, una pérdida que puede afectar negativamente al funcionamiento de los ecosistemas y la sostenibilidad de las sociedades humanas, según un estudio que publica este jueves la revista Science.

El estudio, del University College de Londres, el londinense Museo de Historia Natural y el Centro Mundial de Vigilancia de la Conservación (UNEP-WCMC) de la ONU, indica que la pérdida de biodiversidad es tan alta que si no se controla podría "socavar los esfuerzos para lograr un desarrollo sostenible a largo plazo".

En el 58,1 % de la superficie terrestre, que es el hogar del 71,4 % de las población mundial, la pérdida de biodiversidad es lo suficientemente considerable como para cuestionar la capacidad de los ecosistemas para soportar a las sociedades humanas, indica el estudio.

Esta investigación es la primera que cuantifica, con tanto detalle, el efecto de la pérdida del hábitat en la biodiversidad global y el resultado es que "en casi todo el mundo la pérdida de biodiversidad ya no está dentro de los límites de seguridad sugeridos por ecologistas, según el doctor y director del estudio, Tim Newbold, del University College de Londres (UCL).

"Sabemos que la pérdida de biodiversidad afecta a la función de los ecosistemas pero no está del todo claro cómo lo hace. Aunque lo que sí sabemos es que en muchas zonas del mundo nos estamos acercando a una situación en la que las intervención humana podría ser necesaria para mantener la función de los ecosistemas", agregó.

Los prados, sabanas y bosques de matorral son los más afectados por la pérdida de biodiversidad, seguidos de cerca por muchos de los bosques de todo el mundo, mientras que los mejor preservados son la tundra y los bosques boreales.

En las zonas afectadas, la capacidad de la biodiversidad para apoyar las funciones claves del ecosistema, como el crecimiento de organismos vivos y el ciclo de nutrientes es cada vez más incierta, indica el estudio.

Esa pérdida se debe a cambios en el uso de la tierra y pone los niveles de biodiversidad más allá del "límite de seguridad" fijado por el Índice de integridad de la biodiversidad (BII), que recoge los cambios en la cantidad de especies que hay en un ecosistema.

Los investigadores creen que por debajo de un "límite de seguridad" la gran cantidad de servicios que proporciona la biodiversidad para el bienestar de la humanidad -la polinización de los cultivos, la descomposición de la basura o la regulación del ciclo del carbono- están seriamente amenazados.

Generalmente, ese límite se sitúa, de forma preventiva, en un 10 % del reducción del BII, lo que significa que la abundancia de especies en un hábitat determinado se sitúa en el 90% de lo que sería si no hubiera un uso humano de la tierra, aunque algunos investigadores creen que pude considerarse segura hasta una reducción del 70 %.

El mapa del BII trazado por los expertos señala que la biodiversidad global ha caído a un 84,6 % (por debajo del aconsejable umbral del 90%) y aún si se tiene en cuenta la aparición de nuevas especies en una determinada región, el dato sería del 88 % de su valor previo al factor humano.

"Quienes toman las decisiones se preocupan mucho por las recesiones económicas, pero una recesión ecológica podría tener consecuencias incluso peores y la biodiversidad que ya está dañada supone que corremos el riesgo de que se produzca. A menos que podamos recuperar la biodiversidad, estamos jugando a la ruleta ecológica", dijo Andy Purvis, del Museo de Historia Natural

El equipo uso datos de cientos de científicos de todo el mundo para analizar 1,3 millones de registros de 39.123 especies en 18.659 sitios procedentes de la base de datos del proyecto Predicts para estimar cómo ha cambiado la biodiversidad en la Tierra desde antes de que los humanos modificaran el hábitat. EFE