Animales, amenazados por las vallas contra refugiados

Los 30 mil kilómetros de muros y alambrados que se han levantado para detener el paso de inmigrantes en Europa, ha tenido nefastas consecuencias para la vida silvestre.

El lobo gris (Canis lupus), uno de los animales en riesgo. / Wikimedia - creative commons

A finales de 2014 la revista Science publicó un artículo hecho por más de setenta autores de 26 países, en el que se mostraba cómo, después de mucho tiempo, la fauna silvestre europea se estaba recuperando. Las poblaciones de cuatro de los principales carnívoros de ese continente habían aumentado poco a poco después de que el ser humano los acorralara durante siglos.

Sin embargo, esa buena noticia contrasta hoy con un inconveniente que tiene en vilo a muchos animales: los miles de muros y de alambrados que han levantado los gobiernos para impedir que los refugiados que huyen de los conflictos de Siria, Afganistán o de países africanos, entren a sus territorios.

Así lo muestra un estudio publicado hace unos días en la revista Plos One Biology, que analiza la manera cómo estas barreras están comprometiendo el futuro de varias especies. Como lo explica al diario El País de España, John Linnell, del Instituto Noruego para la Investigación de la Naturaleza (NINA), esas vallas, que pueden sumar 30 mil kilómetros, están bloqueando los movimientos de los animales, lo que implica expulsarlos de zonas estacionales. Y eso podría comprometer su futuro, pues les impedirá responder a fenómenos inevitables como el cambio climático.

Y aunque el efecto más inmediato es la muerte de algunos ejemplares que quedan atrapados en los alambrados, esas barreras están interrumpiendo en habitual intercambio genético que hay entre diferentes poblaciones.

“Estas vallas representan una gran amenaza para la vida silvestre, ya que pueden causar mortalidad, obstruir el acceso a importante recursos estacionales y reducir el tamaño efectivo de la población”, escriben los autores de la investigación.

Los ejemplos sobran: Rusia tiene sus fronteras repleta de vallas. Muchas de las antiguas repúblicas soviéticas del Cáucaso, también levantaron barreras entre ellas. Hungría planea algo similar con Rumanía.

Pero uno de los casos más preocupantes es el de la frontera de Eslovenia con el sur de Croacia. Allí, en 349 kilómetros de los más de 600 que la forman, está una de las mayores áreas de biodiversidad en todo el continente. Pero los alambres están fragmentando ecosistemas que ponen en riesgo animales simbólicos de Europa, como el oso pardo y el lobo gris. 

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