Áreas protegidas, elemento clave para la protección y conservación del agua

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Desde hace 12 años, ISAGÉN, Parques Nacionales Naturales, Patrimonio Natural y recientemente WWF trabajan para la conservación de ecosistemas estratégicos en los que prevalezca el recurso hídrico. Los Parques Nacionales Naturales Selva de Florencia (Caldas), Serranía de los Yariguíes (Santander) y Las Hermosas – Gloria Valencia de Castaño (Tolima), además de sus zonas de influencia, son las áreas que se han intervenido. Su meta para 2021 es sanear otras 283 hectáreas de estos parques.

En el oriente de Caldas se esconde uno de los bosques húmedos más importantes de Colombia, un ecosistema que durante décadas fue testigo de la incursión de la guerrilla y los paramilitares, además de secuestros, desapariciones y desplazamiento forzado. Un territorio estratégico para la biodiversidad del país por las fuentes hídricas que alberga y por ser el hábitat de muchas especies endémicas y de algunas que están en vía de extinción, principalmente de anfibios y roedores. Un ecosistema que desde 2000 luchó por ser reconocido como Parque Nacional Natural, un derecho que alcanzó en 2005. La Selva de Florencia hace parte de la red de 42 Parques Nacionales Naturales del país. (Lea: ¿Las áreas protegidas sirven para prevenir la deforestación?)

La conservación de esta zona, reconocida por ser el lugar que mayor cantidad de ranas alberga en el país, se debe en gran medida a un trabajo articulado entre Parques Nacionales Naturales e ISAGÉN. A partir de información científica, de material cartográfico y recursos económicos, la hidroeléctrica contribuyó significativamente a la declaratoria del parque y, después, al plan de manejo que ha garantizado, desde ese entonces, el buen funcionamiento de esta área protegida. “El proyecto surgió, en un comienzo, por la inversión de recursos obligatorios del 1 % que debía realizar la empresa como compensación ambiental por la construcción de la Central Hidroeléctrica Miel I”, explicó Huber Vanegas, profesional ambiental de ISAGÉN.

Pero, ¿por qué es importante proteger estas áreas para garantizar la provisión y regulación del agua? Para Carlos Mauricio Herrera, especialista en áreas protegidas de WWF, “estos ecosistemas andinos, que se encuentran en alturas superiores a los 1.200 msnm, tienen unas condiciones ecológicas por ser reguladores de agua. Desde la parte más alta se genera el agua y empieza un proceso de conducción que baja por el bosque andino. Como están en zona de montaña tienen la condición de formar caudales, ya sean ríos, quebradas o riachuelos que van captando toda esa agua. Protegerlos beneficiaría a las poblaciones aledañas y contribuiría a la generación de electricidad, como en el caso de las hidroeléctricas”.

Al conseguir que la Selva de Florencia fuera declarada Parque Nacional Natural, ISAGÉN decidió transformar su iniciativa en un proyecto más ambicioso. Desde hace 15 años su objetivo era contribuir a la conservación de zonas estratégicas para incidir en sus áreas de influencia, promoviendo la preservación de la biodiversidad y del agua, por ello debía seleccionar áreas protegidas que tuvieran una relación directa con la ubicación de sus centros productivos. Así fue como eligió al Parque Nacional Natural Yariguíes, en Santander, y al Parque Nacional Natural Las Hermosas - Gloria Valencia de Castaño, en Tolima. (Puede leer: Declaran tres nuevas áreas protegidas en Boyacá, Norte de Santander y Antioquia)

“Había que impulsar actividades que apunten a la sostenibilidad y a la regulación del recurso hídrico, porque sabemos que es un beneficio para todos. Las acciones están orientadas a prevenir, mitigar y compensar impactos, además de mejorar las condiciones de vida de los habitantes de la zona de influencia”, añadió Vanegas. Así fue como desde 2010 ISAGÉN inició una estrategia para restaurar 4.057 hectáreas del Parque Nacional Serranía los Yariguíes, hogar de los últimos bosques altoandinos que quedan en Colombia.

La recuperación de los Yariguíes fue una labor titánica. Los ecologistas que cargaban los materiales para la restauración, por las difíciles condiciones húmedas del parque, tardaban hasta nueve horas en cada caminata. Con el acompañamiento de la comunidad, consiguieron recolectar las semillas de los mejores árboles para armar los viveros. Lograron sembrar más de 160.000 árboles de la misma región. Durante el proceso, los expertos encontraron especies que estaban al borde de la extinción o de las cuales eran escasos los registros, como el árbol panela quemada, coco cristal, chaparro y comino crespo.

En la restauración de las 4.057 hectáreas del parque natural participaron más de 140 personas, se instalaron más de doce viveros temporales y se propagaron más de 300.000 plántulas de especies nativas que fueron ubicadas en el parque. Una recuperación que, en gran parte, se pudo ejecutar por el dinero que aportó ISAGÉN como compensación ambiental por la construcción de la Central Hidroeléctrica Sogamoso. “ISAGÉN aportó más de $11.000 millones; Parques Nacionales, $624 millones, y el Fondo de Patrimonio Natural, cerca de $600 millones”, señaló la hidroeléctrica en su página web. (Podría leer: Incluyen a Malpelo en la Lista Verde de Áreas Protegidas y Conservadas del mundo)

Herrera aclaró que “las empresas que se benefician con los recursos naturales tienen una responsabilidad muy alta, principalmente en conservar los beneficios de la naturaleza que les está brindando este servicio. Así como hay una ganancia para la empresa, la intención, por supuesto, es que haya una retribución a acciones de conservación, a la generación de alianzas entre las autoridades, corporaciones autónomas, ONG que promueven procesos de preservación y la empresa privada”. Añade que es importante seguir promoviendo y generando procesos sociales en torno a estas áreas para que, además de conservar el agua, puedan fortalecer ese tejido social que se teje en las regiones.

Pese a que se han enfrentado a varios desafíos, como impulsar el compromiso a largo plazo de los actores locales con los que se lograron acuerdos o motivar a nuevas personas para que se involucren en este modelo, ISAGÉN, Parques Nacionales Naturales y WWF buscan seguir teniendo un mayor impacto en las estrategias de conservación. Para 2021, esperan sanear 283 hectáreas y restaurar veinte hectáreas de estos tres ecosistemas estratégicos.

Además, a largo plazo, buscan consolidar un corredor de áreas protegidas en el ámbito andino, partiendo de la articulación de actores locales, la incidencia en la gobernanza del territorio y haciendo gestión regional. Este proyecto pretende ser un ejemplo de cómo las áreas protegidas son un elemento clave en la protección, preservación y conservación del agua. (Le podría interesar: Exploradores forestales: los guardianes del bosque en la Amazonia colombiana)

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