Artistas españoles ‘cosen’ la tierra para generar conciencia sobre cambio climático

Otras obras consignadas en el libro Arte y Ecología, pretenden una convergencia entre ambas para impulsar un cambio de mentalidad a través de la educación ambiental.

Blog Arte Sostenible

Artistas que cosen la tierra con cuerdas, fotografían atascos en plena naturaleza y transforman residuos en obras de arte pretenden desvelar la relación tremendamente absurda y artificial del ser humano con la naturaleza.

El artista contemporáneo hace visible lo “artificiales” que son las relaciones de los hombres con la Tierra y el daño que causa con sus hábitos, afirma en una entrevista con EFE la coordinadora del volumen, la profesora de Teoría e Historia del Arte Contemporáneo de la Universidad Complutense de Madrid, Tonia Raquejo.

Convergencia entre arte y ecología

La obra propone la convergencia entre arte y ecología para impulsar un cambio de mentalidad a través de la educación ambiental, la empatía emocional y la reflexión artística, es decir, “comprender con el corazón” y darse cuenta de que las dinámicas de la naturaleza forman parte “de nuestra existencia”.

El arte, explica, es inseparable de la naturaleza y tiene el poder de contribuir a hacer ver lo que no es evidente en una primera mirada y descubrir procesos que de otro modo estarían ocultos.

Según Raquejo, “hay una mirada antropológica del artista muy interesante porque el modo de vivir y habitar el planeta es esencial para entender” la conexión del hombre con el medio natural.

La obra presentada por Mayor Zaragoza se ocupa fundamentalmente de los artistas que actúan en el territorio, sin olvidar la denuncia y la captación de la realidad a través de soportes como el de la fotografía.

Por ejemplo, la artista Lucía Loren trabaja “cosiendo la tierra literalmente con unas cuerdas y restaurando el territorio. De esta manera, ella presta atención a unas grietas que nosotros veríamos como simples formas, sin embargo ella las integra en los procesos de degradación del suelo”.

Otra creadora, Bárbara Fluxá, lleva años trabajando intentando concienciar sobre lo que tiramos. Recoge envases de uso cotidiano de ríos y mares y “los trata como si fueran hallazgos arqueológicos”.

Igual que un arqueólogo -que en función de lo hallado reconstruye una determinada cultura-, Fluxá refleja a través de los objetos el tipo de civilización que somos, haciendo hincapie en la cantidad de basura que no se recicla y la actitud social irresponsable.

Coches que huyen de la ciudad y acaban atascados

Otros representantes son Maider López -que fotografió en su proyecto “Ataskoa” a los coches que los fines de semana huyen de la ciudad y acaban en un atasco monumental cuando se dirigen al monte- o Sergio Belinchón, que en “Suburbia” captó las imágenes del extrarradio de Madrid, en donde las obras públicas han transformado el medio rural para convertirlo en una red de carreteras y barrios.

En España, estos recorridos del arte hacia la ecología “no están tan desarrollados como en el Reino Unido, Estados Unidos y Holanda, que llevan mucho tiempo manejando este tipo de propuestas”, añade Raquejo.

La idea de los autores del libro “Arte y Ecología”, disponible en librerías y en versión digital en los portales de la Universidad Nacional a Distancia y de la Casa del Libro, es abordar lo más ampliamente posible qué se entiende por ecología y sus vínculos con la expresión artística.

“Dentro de este enorme ámbito no hay opiniones compactas sino muchos puntos de vista, que es la riqueza del libro”, concluye su coordinadora.