“Los arquitectos tenemos que educar a los clientes en sostenibilidad”

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Hace pocos días se conoció el nombre de los ganadores del premio global de arquitectura Rethinking the Future Awards (RTF), en el que participaron cerca de 1.200 proyectos de cuarenta países. Entre los ganadores figuran dos colombianos: los arquitectos barranquilleros Giancarlo Mazzanti y Ricardo de Castro.

El jurado del premio, que destaca la innovación ante retos ambientales como el cambio climático, eligió como ganador en la categoría de Edificio público al proyecto Marchise, un obelisco moderno que al mismo tiempo sirve como un gran filtro de agua para tratar las aguas negras de la zona donde sería construido. En la categoría Residencial grande fue premiada Casa Mica, un diseño que aprovecha las condiciones climáticas de Barranquilla para hacerla más fresca y eficiente en términos energéticos.

Ricardo de Castro, arquitecto de la Universidad Internacional de Cataluña, en Barcelona, ha trabajado en Italia, Miami y Nueva York, concentrándose en los últimos años en el Caribe colombiano. Habla sobre su trabajo.

¿En qué consiste Marchise? ¿Cuáles son sus cualidades de sostenibilidad?

Es un proyecto diseñado para estar ubicado entre Puerto Colombia y Barranquilla. Se pensó como un monumento, un obelisco moderno de 145 metros de altura, con un mirador en la parte más alta y espacios internos para el desarrollo del turismo en la ciudad y el departamento. También tiene un sistema interno de filtros que tratan las aguas negras de la zona, para mitigar el impacto ambiental sobre la Ciénaga de Mallorquín. El sistema de cisternas sería capaz de almacenar y limpiar 0,046 m³/segundo de aguas residuales.

¿Por qué eligieron trabajar en la Ciénaga de Mallorquín?

Esta ciénaga es uno de los recursos naturales más bellos de la ciudad y es un punto especial, porque allí se reúnen la salida del río Magdalena, el mar y la Ciénaga. La belleza de este sitio no tiene descripción. Barranquilla ha crecido hacia esa zona. Por ahí pasa el arroyo De León, que viene recorriendo el occidente de Barranquilla y va recogiendo aguas lluvias, pero también negras. Existe un barrio al lado de la Ciénaga y una parte de él no tiene alcantarillado de aguas negras.

¿Ya está planeada la construcción?

Es un proyecto que nació en un concurso en Barranquilla que se llamaba La Ventana al Mundo y ganamos el primer galardón. El segundo premio con este mismo diseño lo ganamos en Italia, el año pasado. Es un proyecto conceptual. Se ha desarrollado el diseño arquitectónico. La ejecución de un proyecto de esta magnitud lleva unos cuantos años. Existe un interés sincero tanto de la administración local como de diferentes entidades privadas para realizarlo. Existe un lote, pero aún no hay una fecha de inicio.

¿Cómo funciona el sistema de tratamiento de aguas residuales?

Son tanques internos que van filtrando el agua con diferentes procesos, tanto ecológicos como algunos químicos. Todo esto va en la base del proyecto. Permitiría tratar las aguas de unas 300 casas cercanas.

¿Cómo hacen para evitar olores dentro y alrededor del edificio?

Este sistema no produce olores y tiene procesos tapados. Son tanques prefabricados que llevan todo el proceso y no generan esos inconvenientes.

¿Hay ejemplos similares en Colombia?

En Colombia hay diferentes casos. La compañía de ingeniería con la que hemos trabajado tiene proyectos con escala similar a la nuestra.

¿Ese es el principal aporte?

También tiene paneles solares para producir el 100 % de la energía que requiere el proyecto; pero creo que el agua es su fortaleza, porque el agua en los próximos años va a ser el oro de muchas personas. En Barranquilla tenemos la bendición de tener esta Ciénaga, pero la sedimentación la está afectando.

¿Y cuál es la virtud ambiental del otro proyecto con el que ganaron: Casa Mika?

Lo que hay que resaltar es que aprovechamos las condiciones climáticas de la zona. Hicimos un estudio de sombras, lo cual nos garantiza que la casa está hasta las 4:00 p.m. sin sol. Esto nos ayuda a mantener la casa en una buena temperatura. Internamente, diseñamos una chimenea solar que hace circular el viento por dentro de la casa aunque no haya brisa. El sol calienta las claraboyas de la casa y cuando se abren todas las ventanas por el norte y sur de la casa, el calor trata de salir por arriba, creando succión y generando movimiento del aire. Para reducir el consumo energético del aire acondicionado, usamos materiales que evitan la pérdida de energía. La casa también tiene sistema de tanques que recogen agua del aire acondicionado y de aguas grises para reutilizar. Con la cantidad de agua que se recoge se puede ahorrar un 50 % del consumo. Además, los materiales que usamos son de gran durabilidad para soportar humedad y salinidad.

¿Cuál cree que es una barrera en la arquitectura en Colombia para integrar la sostenibilidad con más convicción?

Creo que los arquitectos debemos ser más curiosos en lo que les va a pasar a nuestras edificaciones no en un año, sino en diez o veinte años. Tratar por todos los medios de educar a nuestros clientes. Si el arquitecto no asesora bien al cliente, este siempre va a pedir el producto más económico. Y no se trata solo de eso. En el corto plazo, los productos que no aportan sostenibilidad pueden salir más económicos, pero a largo plazo salen más costosos. Una construcción que caduca y no contribuye al impacto ambiental y calentamiento global no vale la pena.

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