En busca de vida en el río Bogotá

Un equipo de biólogos emprende la tercera fase de la caracterización biológica de la cuenca alta del río.

La cuenca alta del río Bogotá: una incomparable fuente de vida. / David Campuzano - El Espectador

Un grupo de 240 estudiantes, investigadores y profesores del programa de biología de la Universidad El Bosque da inicio a la tercera etapa de una sorprendente expedición por la cuenca alta del río Bogotá. Con botas pantaneras, chaquetas impermeables y morrales cargados de equipos especializados, los biólogos partieron esta mañana hacia Sesquilé (Cundinamarca), en busca de todas las manifestaciones de vida presentes en la cuenca más importante del país, aquella que suministra más de la mitad del agua a Bogotá y a varios municipios de la altiplanicie cundiboyacense.

“Queremos darle una nueva voz al río, que hable desde la transparencia de su nacimiento, desde la diversidad de la flora y la fauna que lo rodean antes de convertirse en víctima de nuestra falta de conciencia ciudadana”, dice Clara Santafé, líder del proyecto y directora del programa de biología de El Bosque.

Sesquilé es un municipio ubicado a escasos kilómetros del páramo de Guacheneque, lugar donde nace el río y se inicia el proyecto que adelanta este grupo de académicos. “En los municipios de Villapinzón y Chocontá, bañados por el afluente, ya adelantamos un interesante proceso de caracterización biológica. Nos encontramos con un territorio repleto de fuentes de vida y con unas comunidades realmente comprometidas con su cuidado. Ahora el turno le corresponde a la quebrada La Chorrera, en Sesquilé”, cuenta Santafé.

En cada una de las expediciones el equipo recoge muestras de la vegetación y del recurso hídrico, toma fotografías de las especies animales y recolecta los residuos sólidos que llegan al río. Durante los dos meses siguientes a cada expedición, los biólogos analizan las muestras y, con base en los resultados, elaboran informes en un lenguaje sencillo, que posteriormente son socializados con las comunidades y con las instituciones y entidades locales que respaldan la investigación.

“La idea es que los habitantes de cada uno de los territorios estudiados reconozca qué aspectos deben mejorar para que, en ese sentido, exista una formulación colectiva de soluciones y proyectos para disminuir el impacto ambiental sobre el afluente”, explica Santafé.

Así como han identificado aspectos promisorios del ecosistema para mejorar la calidad de vida de la población, el equipo de investigadores también ha determinado algunas fuentes de contaminación importantes, como los pesticidas y los químicos usados en diferentes actividades agrícolas. “Dado que la cuenca es la principal fuente de nutrientes para el suelo de la región, a su alrededor hay una gran presencia de cultivos que, por un manejo inadecuado, tienen un impacto ambiental negativo. Desde las primeras poblaciones que la cuenca atraviesa se empiezan a presentar algunas alteraciones físico-químicas en el afluente”, explica Santafé, y agrega que otro de los problemas hallados tiene que ver con la deforestación producto de la ganadería.

Este proyecto investigativo de la Universidad El Bosque pretende ir más allá de los análisis de laboratorio y de la presentación de informes especializados. “Hay que traducir los resultados a un lenguaje cotidiano. La idea es que la población se apropie de su realidad para que empiece a pensar en soluciones que no atropellen ni vayan en contra de sus usos y costumbres ni de sus actividades económicas”, anota la investigadora.

En la edición del 13 de febrero de El Espectador, Brigitte Baptiste, directora del Instituto Humboldt, dijo que todos los usos agropecuarios en la cuenca alta del río Bogotá tienen que reconvertirse para cumplir con funciones ecológicas. “Hay que hacer ganadería eficiente con forrajes y tecnologías amigables. La restauración ecológica también es una prioridad. El uso del agua por parte de los privados tiene que reglamentarse de mejor manera”, señaló.

Asimismo recalcó que los esfuerzos para mejorar la gestión territorial “deben ser correspondidos por las alcaldías y la CAR incrementando las inversiones para tener buenos planes de ordenamiento territorial y, eventualmente, otras figuras de manejo ambiental”.

 

 

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