Viajará en un velero impulsado solo por el viento
contenido-exclusivo

Cacao colombiano llegará a Estados Unidos sin emitir CO2

El primer velero de carga del mundo llegó al puerto de Santa Marta la semana pasada para transportar a Estados Unidos la primera carga de cacao colombiano transportado sin emitir gases de efecto invernadero.

El velero Tres Hombres transporta carga desde hace 10 años. Fairtransport Shipping & Trading

Cuando los holandeses Arjen, Jorne y Andreas se conocieron en un barco que cruzaba el Atlántico, en el año 2000, tuvieron una idea: crear la primera compañía de transporte moderna y libre de emisiones de gases de efecto invernadero. En 2007, con sus manos y la ayuda de familiares, amigos y voluntarios, comenzaron a reconstruir el casco de un barredor de minas abandonado de la Segunda Guerra, olvidado en un puerto cercano a Ámsterdam (Holanda).

Tras dos años de trabajo puliéndolo y rescatando los trucos de antiguos navegantes, el velero Tres Hombres, el primer barco de carga con una reducción del 99 % de las emisiones de dióxido de carbono, partió en su primer viaje. El velero de 32 metros recorre los puertos de Europa, las islas del Atlántico, el Caribe y América desde hace 10 años, y tiene capacidad para 45 toneladas, lo mismo que un contenedor de 40 pies.

La diferencia es que el Tres Hombres no emite dióxido de carbono, mientras para transportar uno de esos contenedores por el Atlántico son necesarios 50.000 litros de combustible y el equivalente en emisiones de carbono a 15 millones de carros, prácticamente toda la flota automotriz de Bogotá, que son 13,6 millones de motos, carros y otros automóviles, según el RUNT.

Tres Hombres llegó al puerto de Santa Marta el pasado 28 de febrero, para recoger una carga de 14 toneladas de cacao y 6 toneladas de café en la primera exportación colombiana baja en carbono.

El grano de cacao llegará a Carolina del Sur (Estados Unidos), a manos de productores de chocolate sin huella ecológica, tras el mes de viaje que tarda llegar de las costas de Colombia a las de Estados Unidos en una embarcación impulsada solo por la fuerza del viento. Los granos de café verde llegarán a Holanda en cuatro meses, además de cacao y café de otros orígenes, melaza de azúcar y ron.

“Tenemos que pasar el océano Atlántico, el mar Caribe y el mar del Norte. En esto hay mucha aventura porque no tenemos un motor, ni siquiera de repuesto. Nos movemos solo con el viento, y a veces hay mal tiempo, pero hemos transportado cargas completas de 35.000 kilos y por el momento no ha pasado nada malo”, dice el capitán del barco, Remi Lavergne, un marinero que aprendió de sus padres el amor por el mar.

“Si la industria del transporte marítimo fuera un país, se situaría entre Japón y Alemania como el séptimo mayor contribuyente a las emisiones globales de CO2”, dicen Arjen, Jorne y Andreas.

Según la Organización Marítima Internacional (IMO), el transporte marítimo moviliza más del 90 % del comercio mundial de productos y contribuyó al 2,8 % de las emisiones globales en 2018.

“Esta exportación pionera es una muestra muy concreta de cómo el sector privado puede aportar a la mitigación del cambio climático creando cadenas de valor sostenibles y bajas en carbono. Plantea cómo dos sectores importantes de la economía, el transporte marítimo y el cacao, pueden proponer soluciones sencillas para mitigar la crisis climática y contribuir a crear encadenamientos productivos más incluyentes social y económicamente”, dice Mathieu Lacoste, uno de los empresarios que juntaron a la empresa de transporte Fairtransport Shipping Trading, de Países Bajos, con River-Sea Chocolates, en Estados Unidos, y la Compañía Colombiana de Cacao, en Colombia.

De acuerdo con la revista digital Business Green, la mayoría de los buques de carga funcionan con combustible para búnker, también conocido como heavy fuel oil, que contiene niveles de azufre más altos que el diesel. “Con un consumo de combustible de búnker de 278 millones de toneladas por año en 2001, se prevé que sea de 500 millones de toneladas por año en 2020”.

El año pasado, la Unión Europea estableció una serie de medidas para limitar las emisiones de más de 11.000 instalaciones que usan energía pesada (centrales eléctricas y plantas industriales) y aerolíneas que operan entre estos países.

Las medidas consisten en eliminar el azufre del combustible y cambiar la ingesta de combustible de las embarcaciones, aunque se ha dicho que estos cambios dañan los motores. Si se cumplen, significará una reducción del 90 % en las emisiones de óxido de azufre, según la Organización Marítima Internacional.

“Las cantidades que podemos transportar son todavía muy pequeñas y los precios parecen relativamente altos, pero nadie toma en cuenta el valor de los daños causados por los grandes buques de carga y el sistema económico a nivel mundial. Si comparáramos, entonces, cuando este daño se hace en números, nuestras tarifas de carga serían más bajas que las convencionales”, se lee en la página de Tres Hombres.