Cada década, el verano en Europa se alarga seis días

Un estudio hecho por las Universidades de Sevilla, Pablo de Olavide, Complutense de Madrid y el Instituto de Geociencias del CSIC, revela un alargamiento promedio del verano de 2,4 días por década para el periodo 1950-2012.

Archivo EFE

El verano se alarga en Europa a un ritmo de seis días por década en los últimos 35 años, según un estudio elaborado por investigadores de las universidades Pablo de Olavide, de Sevilla, la Complutense de Madrid y del Instituto de Geociencias del CSIC, ha informado el centro universitario sevillano.

Este trabajo, que se publicará próximamente en la revista Journal of Climate de la American Meteorological Society, evidencia que el verano se ha alargado en Europa “de forma significativa” desde finales de la década de los años setenta del pasado siglo, a un ritmo medio de unos seis días por década.

El estudio muestra que factores como el calentamiento global y la oscilación multidecadal del Atlántico han contribuido a esta tendencia, según el comunicado.

La autora principal de este estudio es la profesora de la Universidad Pablo de Olavide, Cristina Peña Ortiz, que ha trabajado en colaboración con los investigadores Ricardo García Herrera y David Barriopedro Cepero de la Universidad Complutense y del Instituto de Geociencias del CSIC, respectivamente.

En este trabajo se analiza la variabilidad multidecadal de las fechas de inicio y final del verano así como de la duración de esta estación.

Para calcular el momento del inicio y del final del verano estos investigadores han creado un algoritmo objetivo basado en umbrales locales de temperatura que han aplicado a una base de datos formada a partir de datos diarios de temperatura recogidos en observatorios de toda Europa entre 1950 y el 2012.

Los resultados de este estudio revelan un alargamiento promedio del verano de 2,4 días por década para el periodo 1950-2012, aunque esta tendencia está confinada al periodo posterior a 1979 cuando el alargamiento alcanza valores de entre cinco y doce días por década sobre el oeste de Europa y la región del Mediterráneo.

Por el contrario, un acortamiento generalizado del verano se ha detectado entre 1950-1978.

Estos cambios son consistentes con tendencias positivas de temperatura observadas durante los meses de junio y septiembre en Europa y que, evidentemente, afectan a las fechas de inicio y final del verano.

El estudio muestra cómo los cambios encontrados en la duración del verano pueden explicarse por una superposición de la señal de la Oscilación Multidecadal del Atlántico, un modo de variabilidad natural caracterizado por cambios en la temperatura superficial del Atlántico Norte, y de una tendencia de larga duración hacia veranos más largos asociada al calentamiento global de origen antropogenético.