California enfrenta su peor sequía

El estado más rico de Estados Unidos toma medidas drásticas como recortes del 25% en el suministro de agua a hogares, la prohibición de regar grandes áreas verdes y multas a los infractores hasta por US$10 mil.

Mapas revelados por la NASA en los que se muestra el territorio afectado por la sequía comparado con 2002. /NASA

California es el estado más rico de Estados Unidos. Su economía es una de las más poderosas del mundo. Sobrepasa la economía de Rusia o India. Es cinco veces la de Colombia. California también es la principal despensa agrícola del país. En sus campos se producen la tercera parte de los vegetales y dos tercios de las frutas y nueces que consumen los estadounidenses.

Esa economía y la vida de sus 40 millones de habitantes es la que amenaza la sequía que comenzó hace cuatro años. Una sequía que nadie sabe cuándo terminará. La peor registrada en la historia de la región. No es la primera. No será la última. Pero hasta ahora es la peor.

Los californianos dependen de las grandes cantidades de nieve que cada invierno caen sobre sus montañas y que reabastecen lagos y ríos. El año pasado los niveles de nieve fueron apenas de 25% frente a un año normal y en este último invierno los sistemas de monitoreo instalados en sus cadenas montañosas registraron una capa de nieve de tan sólo 9%.

La escasez de agua superficial ha hecho que los californianos la busquen bajo tierra, en los grandes acuíferos. El resultado después de cuatro años es que también esos acuíferos, altamente explotados por la industria agrícola, están agotándose a un ritmo acelerado.

Un grupo de científicos climáticos de la Universidad de Stanford, liderados por Noah Diffenbaugh, creen que la culpa de esta sequía es del hombre. Creen que las altas presiones atmosféricas en la región, asociadas a la baja precipitación de California, son más probables en este mundo lleno de gases de efecto invernadero que en el mundo que conocieron los californianos del siglo XIX. Pero otro grupo, liderado por Richard Seager, de la Universidad de Columbia, afirmó lo contrario en diciembre. Cree que esta sequía es una sequía natural, que no está relacionada con la mano del hombre.

Cualquier que sea la explicación científica, el problema innegable es que actualmente hay más californianos que hace 40 años, cuando ocurrió la última gran sequía. El agua que en esa época consumían 20 millones de californianos hoy se tiene que repartir entre 40 millones.

Eso sin mencionar que el 80% del agua en realidad se destina a la poderosa industria agrícola que crece años tras año. Mientras toda la ciudad de Los Ángeles consume 1.000 millones de metros cúbicos de agua, para la producción de almendras se destina tres veces esa cantidad.

La sequía ha reabierto debates sobre el uso del agua y la orientación agrícola californiana. Algunos datos son sorprendentes. Los californianos utilizan 700 galones de agua para producir la alfalfa que consume una vaca que produce un galón de leche que termina sobre la mesa de desayuno de algún estadounidense. Y para producir un solo pistacho, uno de esos deliciosos, verdes, crujientes pistachos que están en todos los supermercados del país, se necesitan 0,75 galones de agua.

Ante el seco panorama que rodea a los californianos, el gobernador demócrata, Jerry Brown, anunció una serie de medidas, por primera vez en la historia, para afrontar la crisis. El objetivo es reducir el gasto en 25%. Cementerios, campos de golf, campuses universitarios y otras instalaciones con grandes superficies de césped están siendo obligadas a recortar el uso de agua. También se prohibió regar los jardines con agua potable, a menos que se disponga de un sistema de riego por goteo eficiente. También se esperan ajustes en las tarifas.

Tras anunciar las medidas, Brown les envió un mensaje al resto de estadounidenses: “Puedo decirles desde California que el cambio climático no es un engaño. Estamos enfrentándolo y es condenadamente serio”.

 

[email protected]