Solo el 4% de los casos de cacería ilegal son procesados

Cazadores podrían ser castigados con pena de muerte en Kenia

Esta fue la propuesta del ministro de Turismo hace un año. Pese a generar controversia, la idea no fue tan descabellada para el resto de miembros del gobierno, quienes al parecer están cocinando una nueva ley más severa contra el tráfico ilegal de fauna silvestre en ese país.

La propuesta de castigar con pena de muerte a los cazadores furtivos, hecha por Najib Balala (foto derecha), ministro de turismo y vida silvestre de Kenia, parece haber tenido acogida dentro del Gobierno de este país. AFP / Tomado de Twitter @tunajibu ‏

Si atrapan a una persona cazando de manera furtiva en Kenia lo castigan. Actualmente, la pena es una multa de más de cinco mil millones de dólares o cadena perpetua. Esa sanción, impuesta desde hace seis años, parece no haber alcanzado su objetivo. En un periodo de dos años, de 2016 a 2018, al menos 23 rinocerontes y 156 elefantes fueron sacrificados por esta actividad. Inspirado en esa realidad, el Ministro de Turismo Najib Balala propuso el año pasado la pena de muerte como castigo a los cazadores. La propuesta, al parecer, no cayó en saco roto para el gobierno de este país africano. (Lea la última entrega de BIBO: Un coleccionista en el desierto de la Tatacoa) 

De acuerdo con el reporte de News 360, un portal de noticias sudafricano, es posible que los legisladores kenianos estén cocinando una nueva ley más severa. La medida, que no ha sido confirmada oficialmente, aplicaría para todo aquel que sea atrapado en la caza de elefantes, rinocerontes, jirafas, leopardos, guepardo y otros animales considerados en peligro de extinción en ese país. Estos están amparados por la Ley de Conservación de la Vida Silvestre.

De esa manera, sostienen los defensores de la propuesta, acabarían con el limbo de los casos de cacería ilegal. Porque según la Fundación Leonardo DiCaprio, apenas el 4 % de estos procesos tienen un cierre ante la justicia. No obstante, la propuesta de Balala va en contravía con la postura de las Naciones Unidas ya que esta organización sostiene que “la pena de muerte no tiene lugar en la 21 st siglo.”