Científicos colombianos rastrean huella genética de aves traficadas

Por primera vez se obtuvieron los registros de códigos de barras de ADN para 38 colibríes, cuatro loros, tres halcones y dos especies de búhos, lo que corresponde al 46 % de las especies de aves registradas en la lista de especies amenazadas.

El proceso de los científicos se hizo a partir de 281 muestras de tejidos provenientes de todo el país. / Foto: Felipe Villegas y Henry Arenas

El tráfico de flora y fauna silvestre es el cuarto negocio ilegal más lucrativo del mundo después del de drogas, armas y personas. En algunos casos este delito es muy difícil de controlar porque la posibilidad de identificar a las especies decomisadas se genera a través de sus rasgos físicos.

Los traficantes, entonces, aprovechan esta coyuntura para comerciar sólo fragmentos de pieles, cuernos, caparazones, huevos, organismos juveniles que no se diferencian entre especies e individuos adultos a los cuales alteran o remueven rasgos físicos que sirven para identificarlos. La única alternativa disponible ante ese problema es el uso de la información genética de los especímenes incautados.

Henry Arenas Castro, investigador del Laboratorio de Genética de la Conservación del Instituto Humboldt aseguró que “hoy en día, aunque se cuente con las muestras de especies traficadas, no es posible identificarlas en todos los casos; por ejemplo, si se incauta un huevo o un pichón es difícil identificarlos porque aún no exhiben los rasgos propios de la especie o porque les pintan las plumas u otras partes del cuerpo para hacerlos pasar por una especie que no es”, dijo.

El proceso se hizo a partir de 281 muestras de tejidos provenientes de todo el país. Los investigadores del Humboldt generaron secuencias del código de barras genético de 152 especies de aves de Colombia, especialmente endémicas, que estaban incluidas en la convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) y en riesgo por tráfico ilegal.

Por primera vez se obtuvieron los registros de códigos de barras de ADN para 38 colibríes, cuatro loros, tres halcones y dos especies de búhos, de los Andes del Norte, lo que corresponde al 46 % de las especies de aves registradas en la lista colombiana CITES.

¿Pero qué significa un código de barras genético y para qué sirve? Las especies catalogadas genéticamente pueden ser identificadas a partir de gotas de sangre, plumas, huevos o muestras de músculo y huesos. Esta información es una herramienta clave tanto para autoridades ambientales y judiciales, como para la comunidad académica, pues once de estos especímenes mostraron señales genéticas que indican que su diversidad es mayor a la esperada.

Según los datos registrados en el Sistema de Información sobre Biodiversidad de Colombia (SiB), Colombia se raja en secuencias genéticas. Apenas un 5 % de sus especies las tiene, lo que acentúa la necesidad de aumentar tales estudios en el país, más si se considera que la variabilidad del ADN en las poblaciones está relacionada con el potencial de adaptación en su ambiente.


 

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