Científicos quieren aliviar cambio climático con antiácidos

Un grupo de investigadores de Harvard propone un aerosol de carbonato de calcio que tendría un efecto de enfriamiento similar al del dióxido de azufre en la atmósfera superior.

Mientras siguen subiendo las temperaturas promedio del mundo, y las labores internacionales por alcanzar una solución al respecto regularmente resultan insuficientes, algunos científicos e ingenieros están trabajando en soluciones cada vez más desesperadas ante los síntomas del cambio climático global.

Un enfoque a la “geo-ingeniería” de la tierra es imitar el efecto del enfriamiento natural atmosférico que tiende a suceder a la dispersión masiva de dióxido de azufre en el aire durante una erupción volcánica. Hay algunos problemas obvios con este enfoque. Por ejemplo, no queda claro qué país u organismo internacional estaría autorizado a liberar el dióxido de azufre.

La sustancia química es también un contaminante que puede provocar lluvia ácida. Podría indirectamente corroer la capa de ozono que protege a los seres vivos de la luz ultravioleta y calentar la parte inferior de la estratosfera sobre los trópicos, a una altitud de unos 30,5 kilómetros.

Un grupo de investigadores de Harvard dirigido por David Keith, profesor de física aplicada y política pública, acaba de proponer una solución diferente en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences. Se trata de un aerosol de carbonato de calcio que tendría un efecto de enfriamiento similar al del dióxido de azufre en la atmósfera superior y que adicionalmente ayudaría a proteger la capa de ozono.

Esta modalidad sería el equivalente a darle a la atmósfera un puñado de tabletas antiácidas. El aerosol bloquearía parte de la energía solar entrante y neutralizaría las partículas de ácido aerotransportadas que son malas para el ozono.

El nuevo estudio abre las opciones de sembrado atmosférico en el mundo además del dióxido de azufre, lo que ha causado mucho debate dentro y fuera de la comunidad científica. Recurrir a un compuesto de calcio, que es uno de los más comunes en la tierra, “podría tener un riesgo ambiental significativamente menor que un aerosol de sulfato”, escriben los autores.

El informe se hace eco de las advertencias efectuadas el año pasado en un estudio del Consejo Nacional de Investigación (NRC, por sus siglas en inglés) acerca de la “modificación del albedo”, una frase científica que significa aumentar la capacidad de la tierra para reflejar la luz solar entrante. El comité que llevó a cabo el estudio se mostró “preocupado porque la comprensión de las consecuencias éticas, políticas y ambientales de modificar el albedo sea relativamente menos avanzada que la capacidad técnica para ejecutar dicha acción modificatoria”.

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