Colegio de Villavieja (Huila), nominado al premio Zayed por estudio de tecnologías renovables

La Institución Educativa Gabriel Plazas, ubicada en el desierto de la Tatacoa, compite con colegios de Bolivia y México por el galardón que se entregará en Emiratos Árabes Unidos.

Referencia / Archivo EFE.

Facilitar el acceso a la energía y mejorar la calidad de vida de las comunidades locales mediante las tecnologías limpias se ha convertido en prioridad paras las instituciones de enseñanza de Latinoamérica, donde tres escuelas aspiran al prestigioso premio Zayed Energía del Futuro.

Tres centros educativos latinoamericanos, de Bolivia, Colombia y México, han resultado finalistas de este galardón de los Emiratos Árabes Unidos en la categoría de Instituciones de Educación Secundaria, que premia con 100.000 dólares proyectos que se distingan por “su impacto, innovación, visión a largo plazo y liderazgo”.

Mañana, una representación de sus estudiantes y profesores acuden a Abu Dabi para intervenir en la gala del premio Zayed que se otorga en la Cumbre Mundial sobre la Energía del Futuro y de la Semana de la Sostenibilidad de los Emiratos.

Construcción sostenible

Por el premio Zayed competirá la Institución Educativa Gabriel Plazas, de la localidad de Villavieja, Huila, en el desierto de la Tatacoa, Colombia, donde estudian más de 500 alumnos de aldeas rurales de esta zona.

Yenny Arevalo, docente de tecnologías informáticas del centro, describe que el instituto se ubica en una zona donde vive mucha gente desplazada por la guerra, que no posee una vivienda y donde los estudiantes de aldeas rurales tienen un largo camino hasta el centro.

Dadas esas variables, en esta institución estudian desde hace dos años tecnologías renovables y materiales y técnicas de construcción sostenibles, y cuentan con huertas donde producen verdura ecológica para un comedor y área social en el que los alumnos que no son del municipio puedan almorzar.

Si ganan el dinero quieren invertirlo en levantar viviendas sociales de materiales sostenibles para la comunidad y en financiar un restaurante para los estudiantes construido de esta misma forma.

Separación de residuos o huertos orgánicos

También está el profesor Enrique Trejo y sus alumnos del Colegio Nacional de Estudios Profesionales Técnicos numero 131 de Juanacatlan, un municipio de la zona metropolitana de Guadalajara, en el estado de Jalisco, que está situado junto al río Santiago, uno de los más contaminados de México.

El centro, que tiene alrededor de 800 alumnos y tres módulos profesionales: técnico en mecánica, técnico en electromecánica industrial y contabilidad, cuenta con todo un programa de desarrollo sostenible articulado en cinco bases.

Entre ellas: la separación de residuos, el cultivo de un huerto orgánico para producir verdura ecológica que entregan a una residencia de ancianos de la localidad, lareducción de consumo energético y emisiones de CO2, la capacitación para el desarrollo de energías renovables y la producción de energía limpia.

Si ganan el premio, quieren invertirlo en una instalación solar para el centro, con la que dejarían de emitir 35 toneladas de CO2 al año, y en el instrumental necesario para capacitar a sus alumnos tanto en la fabricación de esos paneles como en la transformación de vehículos de gasolina en gas natural.

“Con ese dinero compraríamos las máquinas para que los alumnos aprendieran a hacer las conversiones”, indica Trejo.

Acceso a energía solar para luchar contra la contaminación

En Charagua, un municipio boliviano de la provincia Cordillera, 400 kilómetros al sureste de la ciudad de Santa Cruz, la Unidad Educativa Manuel Picasutí también compite el lunes por el premio Zayed, que permitiría llevar la luz a través de la energía solar a la comunidad aislada en la que está este centro.

Urbelinda Ferrufino, asesora pedagógica del centro, explica a Efe que la idea es que los propios alumnos aprendan a fabricar y a instalar los paneles solares para facilitar el acceso a la energía en su comunidad y en las de las inmediaciones.

La zona donde está esta escuela también es una de las más contaminadas de Bolivia debido a los vertidos de plomo por la cantidad de pilas que se desechan sin tratar.

La comunidad subsiste gracias a los tejidos artesanos de sus mujeres, quienes tejen cuando los hijos duermen, al caer la tarde, a la luz de linternas a pilas, su única fuente para alumbrarse, detalla Ferrufino. La pedagoga sostiene que cada una de esas pilas contamina de plomo casi 30.000 litros de agua.