A Colombia le van a pagar por no tumbar la selva

El viceministro de Medio Ambiente explica por qué Alemania y Noruega decidieron meterse la mano al bolsillo y pagarle a Colombia por no tumbar la Amazonía.

Ministerio de Minas

Después de años y años de negociaciones relativamente estériles para detener la deforestación, y por tanto reducir las emisiones de carbono asociadas a esta actividad, por fin parece estar en marcha un mecanismo para salvar a los bosques.

Durante la Conferencia de Cambio Climático en Lima, el gobierno de Alemania y Noruega anunciaron un preacuerdo con varios países, entre ellos Colombia, para trabajar juntos en esa tarea. Los países dueños de los bosques se comprometen a frenar la deforestación y a cambio de esto recibirán una compensación económica.

En el caso de Colombia, el compromiso es reducir la deforestación neta a cero para 2020. A cambio de demostrar con datos verificables este esfuerzo, Noruegos y Alemanes aportaran US $65 millones durante los próximos cuatro años.

Pablo Vieira Samper, viceministro de ambiente de Colombia, explica este plan para salvar la Amazonía.

¿Qué es lo que Colombia presentó este lunes ante Naciones Unidas?

El nivel de referencia nacional. Es un análisis que se hace sobre la tasa de deforestación en los últimos años. Esto da una tendencia y a partir de ahí se traza una reducción en la deforestación por la que vamos a recibir un pago.

¿Cómo lo midieron? ¿En qué consiste específicamente?

El nivel de referencia tiene dos componentes. Uno es la cuantificación histórica de la deforestación y su proyección en el tiempo. El segundo son las emisiones de CO2 asociadas a ese nivel de deforestación. Usando esos datos se pueden calcular las toneladas totales de CO2 que Colombia emite o deja de emitir por cambio en el uso del suelo y por las que recibirá un pago.

¿Por qué se refieren sólo a Amazonas? ¿El país no va a trabajar por detener deforestación en otras partes del territorio?

Vamos hacia eso. Sin embargo, decidimos empezar por Amazonas porque es donde se concentra la mayor tasa de deforestación y ya tenemos proyectos como Visión Amazonía. Lo que logramos ahora fue un preacuerdo con Noruega y Alemania de pago por resultados en deforestación.

¿Es algo que va a quedar en un posible acuerdo climático?

La protección del bosque como sumidero de carbono, como fuente de seguridad alimentaria, de biodiversidad, es una responsabilidad global. Lo que pretende un esquema como este, que abre el camino a una estrategia como REDD (Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación) es que los países ricos en bosques, que son por lo general pobres en desarrollo, reciban una compensación económica por dejar esas áreas sin intervenir.

¿Qué se hace con el dinero?

Ese pago se reiniverte en la región para generar estrategias de desarrollo bajo en carbono. Se genera una bola de nieve positiva. Los recursos se invierten en las comunidades. En países forestales, las zonas de frontera agrícolas son las de mayor pobreza y obligan a las familias a tumbar bosque. Al ofrecer alternativas económicas se evita eso.

¿De cuánto dinero estamos hablando?

En el caso de Colombia son US $65 millones de dólares. Lo que necesitamos para lograr la meta de balance cero de deforestación son unos US $450 millones. Este es un primer paso.

¿Y de dónde va a salir el resto?

Lo que creemos es que una vez se implemente esto será más fácil buscar otros socios.

¿Cuándo se realizaría el primer pago?

El acuerdo es que primer pago se hace en 2015 con respecto a las cifras que ya presentamos este año.

¿Quién recibe el dinero?

Un fondo que permita hacer inversiones en lo local. Es parte de lo que está por definirse. Hay unos proyectos de inversión en los que estamos trabajando y están enfocados en fortalecimiento de gobernanza, de la institucionalidad en Amazonía, principalmente en Caquetá y Guaviare. Se trata sobre todo de promover actividades productivas sostenibles, incluyendo reconversión de actividades, inversión con comunidade indígenas, fortalecimiento de insitutos del Estado.

¿Qué pasa si no se cumple la meta de deforestación?

No hay desembolso. Cuando no hay resultados no hay recursos.

¿Cuál cree que puede ser el principal obstáculo?

Para que esto funcione no puede ser una tarea del Ministerio de Ambiente sino del país. Se necesita a todo el gobierno en esto. No podemos reducir deforestación si hay presiones desde otros sectores sobre los bosques.

Brasil logró bajar dramáticamente su tasa de deforestación, entre otras estrategias, porque comenzó a condicionar transferencias a los municipios de acuerdo a las tasas de deforestación. ¿Colombia ha pensado en algo así?

No es algo que se esté planteando. Tenemos puntos identificados de las presiones y las posibles soluciones. Es algo que hay que estudiar. Creemos que tenemos la capacidad de llevar alternativas sostenibles.

Pensemos en un ganadero de Caquetá. ¿Qué es exactamente lo que van a ofrecerle?

En este momento hay muchas opciones. Tenemos diferentes proyectos. Puede ser un proyecto de expansión de actividades silvopastoriles, o un apoyo finaciero para disminuir el riesgo asociado a un préstamo.

Con estrategias como estas reducimos la mitad del problema de nuestras emisiones. ¿Y el resto?

Tenemos ocho planes de acción sectorial de mitigación. Son los ocho sectores de mayores emisiones: sector minero, hidrocarburos, energético, vivienda, residuos, transporte, industria y agricultura. Para marzo del próximo año presentaremos las contribuciones nacionales, es decir, cuánto vamos a reducir en emisiones, basados en esas estretegias por sector. Nuestro mayor potencial de reducción está asociado al sector agropecuario y deforestación.