“Colombia necesita mejores indicadores para el medioambiente”: Michael Vardon

El experto en capital natural del Banco Mundial visitó Colombia para evaluar cómo van las cuentas de bosques, tierras y aguas en el país, claves para ajustar las políticas, los impuestos y los subsidios a la economía.

Durante la cumbre de Río+20 que se celebró en Río de Janeiro (Brasil) en el 2012, los economistas hablaron de reinventar la economía. La conferencia, en la que se dieron cita 192 países, buscaba ponerle fin al calentamiento de la Tierra. Y, aunque fracasó en ese intento, los expertos sabían que decirles adiós a los combustibles fósiles y poder llegar a un acuerdo climático vinculante, como el que se alcanzó recientemente en París, significaba cambiar las bases de la economía y, de paso, sus indicadores.

El primero en reconocer que el Producto Interno Bruto (PIB) era una medida incompleta de la riqueza, fue uno de sus creadores: Richard Stone, quien concibió este indicador junto a James Meade, con el apoyo de J. M. Keynes. En 1984 el economista aseguró que su labor se había centrado en la contabilidad económica y que no había podido dedicarle tiempo a su equivalente ambiental.

Quedó una cosa clara en Río y es que el crecimiento económico no podía desconocer el cuidado del medioambiente y que la fórmula para medir la riqueza, desde hace 60 años, estaba equivocada. El PIB nunca dice si el crecimiento es sostenible o no. Tampoco se responde la pregunta: ¿Habrá suficiente riqueza para nuestros hijos?

El australiano y ecólogo Michael Vardon, experto en la contabilidad del capital natural, visitó Colombia como parte de la delegación del programa de Contabilidad de la Riqueza y Valoración de los Servicios Ecosistémicos (Waves, por sus siglas en inglés), una alianza global liderada por el Banco Mundial que promueve el desarrollo sostenible. Según él, el valor de los recursos naturales, es decir el capital natural, en las cuentas nacionales es otra forma de sabernos ricos.

En 1992 Colombia arrancó haciendo sus cuentas de capital natural con el DANE. En Waves se suscribió desde 2011. Y desde el año pasado ya están listas las cuentas preliminares de bosques, agua y tierra.

¿Cuál es su función en Colombia?

Estoy aquí porque Colombia fue uno de los primeros países del mundo en suscribirse a Waves. Mi trabajo es mirar lo que se ha hecho, planear hacia dónde queremos ir, cómo vamos a lograrlo y qué experiencia puede aportarle Colombia a otros países.

¿Qué países están involucrados en este programa?

Empezaron cinco países y Colombia era uno de los primeros con Costa Rica, Filipinas, Madagascar y Bostwana. Después se sumaron tres más en 2013: Guatemala, Ruanda e Indonesia.

Se hace contabilidad con el dinero. ¿Pero cómo se hacen cuentas ambientales?

Las bases son muy sencillas, pero puede tomar toda una vida aprender las reglas. Lo que no ha sido valorado antes es el medioambiente porque son cosas que tomamos de la naturaleza gratis. No hay transacciones. Lo que queremos hacer es expandir el valor de los ecosistemas para incluir las cosas que tomamos gratis. En el plano físico miramos el número de árboles, pero también miramos el valor de los árboles y sus servicios: filtración de agua, hábitat de pájaros, captura de carbono.

¿Cuáles son los problemas asociados a la disponibilidad de los recursos o “stocks” ambientales?

La información es un problema. Tomamos lo que tenemos, pero debemos llenar algunos vacíos. Lo otro, es que las diferentes instituciones tienen diferente información que les sirve para sus propios fines. Pero debemos compartirla y algunas veces es fácil y otra veces no.

¿Se hacen las cuentas del medioambiente y después qué?

El primer paso es construirlas, el segundo, usarlas. La idea es aplicar la información al crecimiento verde y al Plan Nacional de Desarrollo. Queremos maximizar la calidad del ambiente y de las personas y seguir haciendo que la economía crezca.

¿El objetivo de estas cuentas es llegarles a los tomadores de decisiones?

Estas cuentas son públicas, entonces el Gobierno puede confirmar esta información para ver si lo que planean se puede hacer. Tenemos indicadores para la economía, pero no tenemos algo similar para el medioambiente. Con base en eso se pueden ajustar las políticas, los impuestos, los subsidios y decidir leyes.

¿Cuánto tiempo toma llegar a estos análisis?

Tienes que tener las cuentas para hacer los análisis. Algunas veces es muy claro como en Bostwana, en donde no hay agua. Pero a veces tardas mucho planeando, por eso mi filosofía es que debes identificar la gran pregunta y empezar.

Si en Bostwana fue el agua, ¿cuál es la gran pregunta para Colombia?

La polución, los bosques y el agua.

¿Cuáles han sido las mejores prácticas que ha visto en el mundo de cuentas de capital natural?

Australia es muy bueno haciendo cuentas ambientales, es como mi bebé (risas). Pero también el Reino Unido las hace, las usa y es el más avanzado; Holanda las aplica a su desarrollo sostenible; Bostwana en agua; Costa Rica en bosques y agua. Cada país es un escenario distinto.

¿Cuál es el beneficio de estas cuentas de capital natural?

Tenemos que introducir las cuentas ambientales en el mismo espacio que las nacionales porque mucha de la planeación de un país depende de ellas. Se trata de confianza en el Gobierno. Confías en el Gobierno para que maneje su economía y después, ¿cómo te das cuenta que lo están haciendo bien? Porque hay un sistema de información pública y unos expertos que la interpretan. ¡No tenemos eso con el medioambiente! Las cuentas del medioambiente son de largo plazo. En el momento todo es conducido por el corto plazo. Debes tomar decisiones ya.