Una oportunidad clave en la lucha contra el cambio climático

A Colombia se le acaba el tiempo para ratificar la Enmienda de Kigali del Protocolo de Montreal

Si no pasa a segundo debate en el senado el martes tocaría esperar al menos dos años más para que sea ratificado. Mientras tanto, la temperatura del planeta sigue en aumento.

Colombia acogió el Protocolo de Montreal en 1993 sumándose a la lista de países comprometidos a reducir las sustancias agotadoras de la capa de ozono. Archivo El Espectador

En 1974, el mundo escuchó por primera vez que las sustancias químicas ampliamente usadas en refrigerantes, aerosoles, aires acondicionados, pinturas y neveras estaban destruyendo la capa de ozono. Un descubrimiento científico que en principio no tuvo credibilidad alguna y que, sin embargo, quince años después puso fin al desconocimiento del planeta sobre los daños causados por las actividades humanas a la capa de ozono. Éste desencadenó la prohibición de estas sustancias en uno de los acuerdos internacionales ambientales más exitosos en la historia, el Protocolo de Montreal. (Lea: La capa de ozono podría reconstituirse totalmente en 2060, según estudio de la ONU)

Colombia acogió el Protocolo en 1993, sumándose a la lista de países comprometidos a reducir las sustancias agotadoras de la capa de ozono, al suspender  el uso de estas sustancias y  eliminarlas progresivamente de sus industrias. Ser parte de este acuerdo ha representado beneficios únicos para el país: 36 millones de dólares otorgados por el Fondo Multilateral del Protocolo de Montreal utilizados en 94 proyectos, logrando una reducción de más de 1.930 toneladas de Sustancias Agotadoras de Ozono (SAO) que han dejado de ser emitidas a la atmósfera. Gracias a esta inversión, sectores como el doméstico, industrial, comercial y de servicios se han transformado en industrias más amigables con el ambiente.

Desde la creación de este tratado, se han hecho cinco actualizaciones, cuatro de ellas acogidas por el Estado colombiano. Hoy, el país enfrenta un momento determinante para ratificar la quinta, conocida como la Enmienda de Kigali -adoptada por los países firmantes del acuerdo el 15 de octubre de 2016 en la ciudad de Kigali, en Ruanda-  y que entró en vigor el pasado enero, con la ratificación de 60 países.  

La Enmienda de Kigali establece que las naciones deben seguir trabajando por reducir la producción y el consumo de estas sustancias, y enfatiza su alto potencial de calentamiento global así como la importancia de aumentar la eficiencia energética de los sistemas y equipos que las utilizan, con el fin de contribuir efectivamente en la lucha contra el cambio climático. (Le puede interesar: Los niveles de gases de efecto invernadero alcanzan un nuevo récord)

Ratificarla, significaría para el país dar un paso muy importante hacia el cumplimiento de las metas adoptadas por Colombia en el Acuerdo de París: reducir las emisiones de gases de efecto invernadero proyectadas a 2030 en un 20%. Además, reconoce y protege el esfuerzo que la industria nacional ha hecho para transformar sus procesos y permitirle seguir apostando por tecnologías sostenibles con el apoyo financiero que establece el Protocolo de Montreal.

¿Cómo vamos?

Para ratificar un tratado internacional se debe cumplir una serie de pasos. Entre estos, el proyecto de ley debe pasar cuatro debates: dos en senado y dos en cámara;  después pasar a sanción presidencial, y luego a revisión por parte de la Corte Constitucional. Una vez finalizado este proceso, se presenta el documento de ratificación, en este caso, ante Naciones Unidas.

Hasta hoy solo ha pasado por un debate en el senado y el tiempo se agota. Para que el proceso pueda finalizar en los términos necesarios, debería estar en segundo debate el martes 26 de marzo  y el 20 de julio haber cumplido los dos restantes; de lo contrario el proyecto de ley deberá presentarse de nuevo, e iniciar de ceros, lo que demoraría esta ratificación mínimo dos años más. (Lea también: Colombia premiada por su contribución a la recuperación de la capa de ozono)

No adoptar esta enmienda significaría un retroceso en los logros alcanzados por el país con la ratificación del Protocolo de Montreal y perder la oportunidad de ayudar en la reducción de casi 105 millones de toneladas de CO2, una cifra que sin duda es clave para combatir la meta más ambiciosa y urgente de la humanidad, en términos ambientales: limitar el aumento de la temperatura a 1.5 grados centígrados a finales del siglo. En palabras de Alejandra González, oficial de mitigación sectorial al cambio climático de WWF Colombia, la Enmienda de Kigali “es un avance necesario y esencial para prevenir el calentamiento global, promover la eficiencia energética y reforzar la implementación del Acuerdo de Paris”.