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Colombia, un país de mariquitas

Una nueva especie fue colectada en Antioquia y Cauca. El país ocupa el segundo lugar en diversidad de estos insectos con 330 especies.

Zagreus kondoi, recibió su nombre en honor al entomólogo Demian Takumasa Kondo, investigador de Corpoica.Cortesía Corpoica

Una nueva mariquita apareció para sumarse al álbum de la diversidad colombiana. Los entomólogos Guillermo González y Lucia Almeida identificaron uno de estos insectos en las montañas de Antioquia y Cauca. La bautizaron Zagreus kondoi en honor al entomólogo Demian Takumasa Kondo, investigador de la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria (Corpoica).

Las mariquitas no han recibido la publicidad que merecen. Colombia, con 330 especies, de las cuales 185 son endémicas es el segundo país con mayor diversidad de estos insectos después de Brasil. En el mundo han sido descritas 4.500 especies. Pero el valor de estos insectos no recae solamente en su variedad y belleza, también en el servicio que prestan a los ecosistemas. Por alimentarse de plagas agrícolas brindan una gran ayuda a los agricultores y contribuyen a mantener el equilibrio ecológico de los lugares donde habitan.

“Cuando se encuentra una nueva especie se puede nombrar por el lugar donde se encuentra, o por alguna característica a resaltar. También, en honor a una persona. Y, como es en latín; la terminación de la palabra la define si se trata de un hombre en ‘i’, si es mujer en ‘ae’. Esta nueva especie lleva mi nombre, y por tanto me da alegría”, comentó  Kondo al enterarse del honor que le hizo su colega.

El científico colombiano cuenta con más de 100 publicaciones científicas sobre los coccinélidos, como se conoce al grupo biológico de las mariquitas. Hasta ahora ha descrito 45 especies y 10 géneros de insectos escama en 6 familias.

El amor de ingeniero agrónomo por los insectos nació desde que era niño y vivía en el Valle del Cauca.  “Desde que era pequeño me gustaban los animales y los ‘bichos’. Mientras los otros niños jugaban fútbol, yo me iba a un río que cruzaba el colegio y me ponía a ver los peces que se veían nadando en el agua, las verdes iguanas que se posaban en las ramas de un árbol de samán, y me ponía a observar con admiración a los sírfidos que son moscos que se suspenden en el vuelo y recolectaba enormes cucarrones longicornios que extraía de un gran tronco en descomposición”, comentó el investigador a un periodista de Corpoica.

Con 14 años, viajó a Japón para continuar con sus estudios. Ingresó a la Universidad de Agricultura de Tokio, al Departamento de Desarrollo Internacional de Agricultura, y desde su primer año se vinculó en el laboratorio de Protección de Plantas Tropicales bajo la tutoría del Dr. Shozo Kawai, un entomólogo experto en la taxonomía de insectos escama.

Fue en este laboratorio donde Kondo empezó sus estudios sobre entomología. “Yo quería estudiar sobre mariposas y cucarrones; pero cuando inicié, mi tutor trabajaba con insectos mucho más pequeños. Recuerdo que, incluso no sabía manejar un estereoscopio y me daba dolor de cabeza porque no lo sabía calibrar. Pero fue así como empecé a incursionarme por el mundo de los insectos escama”.