Comenzará juicio para detener a los grandes contaminantes

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El pulso internacional contra los grandes contaminadores para que dejen de serlo, se tensa a la espera de determinarse el papel de los mercados de carbono para compensar emisiones. Por otro lado, el Tribunal de La Haya vuelve a sentar a la petrolera Shell por “no fomentar que el calentamiento global se mantenga por debajo de 1,5ºC”.

Cuando la ciencia alertó de que la inacción frente al cambio climático nos abocaba a una crisis sin precedentes. 195 países de todo el mundo alcanzaron el Acuerdo de París. A lo largo de todo el mundo, millones de personas se mantienen en guardia contra la emergencia climática conscientes de que las peores consecuencias de esta pueden significar la migración masiva de cientos de miles de personas, el empeoramiento de nuestras condiciones de vida e incluso la aparición de nuevas pandemias.

“Shell, una de las mayores petroleras a nivel mundial (y de hecho, una de las 10 empresas más contaminantes del mundo), lleva más de 60 años no sólo emitiendo enormes cantidades de gases de efecto invernadero y siendo conscientes de lo que implicaba, sino violando derechos de comunidades, contaminando el agua y expulsando a miles de personas de sus hogares.  Hoy somos todas las que sufrimos las consecuencias”, dice Cristina Alonso,  responsable de Justicia Climática de Amigos de la Tierra.

Amigos de la Tierra Países Bajos (Milieudefensie), en colaboración con otras organizaciones y más de 17.000 personas, elevaron una denuncia al Tribunal de La Haya para denunciara Shell por su inacción frente a la crisis climática. La denuncia argumenta que, al incumplir sistemáticamente acuerdos internacionales como el Acuerdo de París, Shell está violando los artículos 2 y 8 del Convenio Europeo de Derechos Humanos: el derecho a la vida y el derecho a la vida privada y familiar. En otras palabras, al no fomentar que el calentamiento global se mantenga por debajo de 1,5ºC, Shell está violando su deber de proteger los derechos humanos.

25 multinacionales de todo el mundo, la mayoría petroleras, son responsables del 50% de las emisiones de Co2. Se trata de un caso histórico que sentará un poderoso precedente legal en la lucha por la Justicia Climática. “Si ganamos, no solo Shell tendrá que emprender acciones efectivas para dejar de destruir el clima, sino que otros órganos legislativos, en casos similares, deberán proceder de igual forma, sentando una nueva línea de defensa contra la crisis climática”, agrega Alonso. Se desarrollará el 1,3,15 y 17 de diciembre. (En contexto: 100 compañías son responsables del 71% de las emisiones globales de GEI)

En 2013, el Tribunal de La Haya encontró culpable a Shell por los derrames ocasionados por la multinacional en la comunidad de Ikot Ada Udo en el Delta del Níger, Nigeria. De acuerdo con Amnistía Internacional, que ha hecho seguimiento a las actividades de Shell en Nigeria desde hace veinte años, “el modelo de negocio de Shell ha permitido a la empresa beneficiarse de las debilidades de los sistemas judicial y normativo de Nigeria, causando estragos en vidas y medios de sustento de la población nigeriana mientras los beneficios siguen fluyendo a sus sedes europeas. Una transición justa a energías limpias significa también hacer que quienes contaminan rindan cuentas por el daño que han causado en el pasado”. (El 10% de los más ricos es el responsable de la mitad de las emisiones de CO2 mundiales)

Por otro lado, este fin de semana se cumple un año de la COP25 de Madrid, y el pulso internacional contra los grandes contaminadores para que dejen de serlo, se tensa a la espera de determinarse el papel de los mercados de carbono para compensar emisiones, un debate que será clave en la próxima cumbre climática en Reino Unido.

Pese a las restricciones de movimientos y de la actividad económica por el confinamiento a causa del coronavirus que han reducido las emisiones este año, las concentraciones de dióxido de carbono (CO2) siguen manteniendo niveles récord, dado que las partículas permanecen durante siglos en la atmósfera e incluso más tiempo aún en los océanos, según los expertos.

Mientras la Unión Europea (UE) ha seguido aumentando sus compromisos de descarbonización durante el presente ejercicio en el que la acción climática mundial debía reforzarse según el Acuerdo de París, con contribuciones o NDC más ambiciosas de los países, al otro lado del mundo, en el extremo asiático, China ha anunciado la neutralidad de emisiones para 2060, y Japón y Corea del Sur, para 2050, respectivamente.

Además, según los expertos consultados por Efe, el nuevo rol de Estados Unidos con el cambio de Gobierno genera optimismo sobre una posible vuelta del país al Acuerdo de París de cuya firma se cumplen en diciembre cinco años, y del que acaba de desvincularse la nación por decisión del que fuera su presidente Donald Trump, pese a que casi 200 países forman parte del gran pacto climático.

Fernanda Carvalho, responsable de política global del programa de clima y energía de WWF Internacional, ha explicado a Efe que la reciente elección de Joe Biden como nuevo presidente de estadounidense “renovará la esperanza” en los grandes países a la hora de retomar “su rol” climático en “el nuevo juego” geopolítico y del multilateralismo.

Este año “no ha sido un ejercicio perdido” pese al aplazamiento hasta 2021 de la cumbre climática en Glasgow (Reino Unido) a causa del coronavirus. “Hemos visto señales importantes en defensa del clima por naciones clave como China”, el mayor contaminador del mundo.

También han aumentado su ambición Canadá, Reino Unido, incluso Chile que fue coanfitrión de la última cumbre climática celebrada en Madrid y que ha presentado nuevos compromisos, pese a estar inmerso en “una época de dificultades por conflictos sociales”; además, el país andino “sigue trabajando” para implementar sus objetivos incluso con “los desafíos” de la COVID-19, según la responsable de WWF.

Uno de los escollos pendientes de resolver en la cumbre en Glasgow es la redacción del artículo 6 sobre mercados de carbono recogido en el Acuerdo de París, cuya redacción final será uno de los puntos “más importantes” a debatir, explica la activista Carvalho, como responsable de WWF, una organización internacional especialmente comprometida con la defensa del clima.

Dicha normativa establece un mecanismo para que los países más contaminantes puedan “comprar” a los menos contaminantes una parte de su “cuota” de emisiones anuales, de modo que el que contamine más, pague más.

No obstante, según ha indicado a Efe, el chileno Gonzalo Muñoz, “Campeón” de Alto Nivel de acción climática de la COP25, debe definirse “cómo hacemos para poner un precio adecuado al carbono en todo lo que se refiere a una tonelada emitida y una tonelada capturada y secuestrada”.

“Tenemos que avanzar hacia un mercado de carbono entendible y abordable en todo el mundo, de forma que el comercio empiece a incorporar esta métrica con muchísima velocidad para alinear los incentivos en toda la cadena de valor”, añade el “Campeón” de acción climática cuyo mandato promueve por la ONU para movilizar la acción por el clima entre actores de todo el mundo, no solo estatales.

Los impactos de la emergencia climática son evidentes en forma de huracanes y tornados, junto a lluvias torrenciales que cursan con sequías y desertificación, además de megaincendios, acidificación de océanos y un nivel del mar que aumenta por el deshielo de los polos y amenaza la supervivencia de numerosos territorios costeros.

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