Comienza la presión económica contra Bolsonaro por la Amazonia

Mientras la canciller alemana Angela Merkel dice que la Amazonia debe ser tema del G7, el primer ministro de Irlanda amenazó con votar contra el acuerdo comercial con Mercosur y Francia acusa a Bolsonaro de mentiroso.

El presidente francés Emmanuel Macron considera que su homólogo brasileño Jair Bolsonaro "mintió" sobre sus compromisos en favor del medio ambiente, y anunció el viernes que, en estas condiciones, Francia se opone al acuerdo de libre comercio UE-Mercosur.AFP

El presidente de Brasil Jair Bolsonaro va a necesitar mucho más que echarle la culpa de lo que ocurre en el Amazonas a las Ongs. Para la mayor parte del mundo está claro desde que era un candidato que la protección ambiental de la mayor selva del mundo no era su prioridad. Ahora parece que comenzará a sentir la presión de sus palabras y decisiones. 

El primer ministro de Irlanda Leo Varadkar ha sido uno de los primeros en levantar el dedo acusador contra Bolsonaro y amenazó con votar contra el acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur si Brasil no respeta sus "compromisos medioambientales".

"De ningún modo Irlanda votará a favor del acuerdo de libre comercio UE-Mercosur si Brasil no cumple sus compromisos medioambientales", afirmó Varadkar, en un comunicado difundido el jueves por la noche.

Varadkar se dijo "muy preocupado porque este año se han registrado niveles récord de destrucción por incendios en la selva amazónica", y consideró que "los esfuerzos del presidente Bolsonaro para culpar de los fuegos a oenegés ecologista son orwellianos".

Tras 20 años de negociación, Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay cerraron recientemente con la UE un Acuerdo de Asociación entre ambos bloques que incluye apartados de diálogo político y comerciales. Un esfuerzo que podría venirse al piso por culpa de Brasil. Una situación que no solo dejaría al gigante económico de Sur América sin una oportunidad comercial sino también con todos sus vecinos en contra. 

Los países del bloque deben aún dar su visto bueno al texto para permitir su entrada en vigor, que deberá contar con la aprobación de la Eurocámara, un trámite que puede tomar dos años. "En el transcurso de estos dos años, vamos a monitorear de cerca las acciones ambientales de Brasil", advirtió Varadkar.

Afirmando que "nuestra casa se quema", el presidente francés Emmanuel Macron propuso que la "crisis internacional" de la Amazonía sea prioritaria en la cumbre del G7 de este fin de semana en Biarritz (suroeste de Francia) y en el mismo sentido se pronunció la canciller alemana Angela Merkel.  Macron acusó a Bolsonaro de "mentir" sobre sus compromisos en favor del medio ambiente, y anunció que  Francia se opondrá al acuerdo de libre comercio UE-Mercosur.

 "Teniendo en cuenta la actitud de Brasil de las últimas semanas, el presidente de la República constata que el presidente  Bolsonaro le mintió en la cumbre (del G20, ndlr) de Osaka", declaró la presidencia francesa, que considera que "el presidente Bolsonaro decidió no respetar sus compromisos climáticos" o sobre "biodiversidad". 

Las relaciones entre europeos y brasileros ya venía caldeandose por cuenta de la situación en Amazonas. Hace pocas semanas los gobiernos de Noruega y Alemania decidieron retirar el apoyo económico al Fondo Amazonia, el mecanismo de cooperación internacional que desde 2008 capta dineros de donaciones internacionales para la protección de la selva amazónica.

Cuando Bolsonaro decidió cambiar el cuerpo directivo del Fondo y cancelar el comité técnico que selecciona los proyectos a financiar, los europeos respondieron bloqueando los fondos. “No podían hacerlo sin nuestro consentimiento. Lo que ha hecho Brasil demuestra que ya no quieren detener la deforestación”, aseguró un diplomático europeo. El Fondo Amazonia dejaría de percibir 30 millones de euros por parte de Noruega y 35 millones por parte de Alemania. 

La respuesta de Bolsonaro no fue nada amistosa: “Tengo un mensaje para la querida Ángela Merkel: coge tu plata y reforesta Alemania. Lo necesitan más allá que acá”. Las cifras, sin embargo, indican que quien tiene un serio problema de deforestación bajo sus narices es Bolsonaro: entre enero y el 21 de agosto, el organismo brasileño de observaciones espaciales INPE registró en Brasil 75.336 focos de incendio, un 84% más que en el mismo periodo de 2018.

 

 

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Redacción Vivir con información de AFP

Medio Ambiente

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