Encuentro Regional por el Agua

¿Cómo pensar en el agua del futuro?

Autoridades ambientales y líderes académicos se reunieron en Medellín para hablar sobre los ajustes que merece, desde sus visiones regionales, la política para el manejo del recurso hídrico en el país.

El primer Encuentro por el Agua de 2017, realizado el 21 de junio en Medellín, fue convocado por El Espectador, Isagén, WWF y People and Earth. / Cortesía Isagén

Pregúntese de dónde viene el agua del grifo, cómo fue a dar ese chorro cristalino del acueducto a su casa. Una hebra de agua que corrió por montes y que, al desembocar en cuencas, tras dar varios rodeos, abastece al 94 % de los colombianos. Ahora imagine qué rumbo tomará el agua que usted usa y a dónde irá a parar la que utilizan las industrias, los campesinos y los ganaderos. (Lea: Delimitado el páramo de Sumapaz, el más grande del mundo) 

Estos tres sectores, sumados al uso doméstico, gastan anualmente más de 35.000 millones de litros de agua en Colombia, según un informe de la Universidad de la Sabana. Un gasto que equivale a llenar 28 veces la represa de Betania, en el Huila. Pero el desperdicio de los recursos hídricos es mayor si se cuentan los riesgos: las fallas en los acueductos, la contaminación difusa y los efectos del cambio climático, que nos traen en jaque.

La suma de esos gastos, propuso el Gobierno, debe ser tarea del Consejo Nacional del Agua, una figura que todavía se está formando y que será representativa en el país para la gestión de la oferta y la demanda de los recursos hídricos. Ese fue el tema del primer Encuentro por el Agua de este año, realizado el 21 de junio en Medellín y convocado por El Espectador, Isagén, WWF y People and Earth.

En esa cita, las autoridades ambientales y líderes académicos regionales evaluaron cuáles deberían ser los ajustes a la política del manejo del agua, desde sus experiencias en el departamento antioqueño.

“Si cada vez tenemos que acudir menos al Ministerio de Ambiente como rector de la Política Nacional para la Gestión del Recurso Hídrico, la creación de un consejo deslegitima la cartera y va en contra de lo que hemos peleado: un ministerio fuerte”, introdujo al debate Alejandro González, director de la Corporación Autónoma Regional del Centro de Antioquia (Corantioquia).

Para esta autoridad ambiental, que ha emitido 12.768 concesiones de agua y casi 10.000 permisos de vertimientos, el 80 % de las zonas de ruralidad donde tiene jurisdicción están en la informalidad. La situación, explicó González, ha hecho que la corporación aumente el número de permisos y sean llamados “sobreexplotadores del recurso”, a sabiendas de que las concesiones dadas hacen parte del tránsito de esas actividades hacia la legalidad.

La vocería de Corantioquia advirtió también de la cantidad de instrumentos de planificación del agua que tiene la política nacional. Puntos que complejizan la labor de los diferentes tipos de usuarios. Además de la falta de una estructura tarifaria que incluya una cuota para la protección y conservación del recurso hídrico.

Luz Yaneth Mejía, subdirectora ambiental del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, agregó otros ajustes que podrían ser útiles para la política nacional. De acuerdo con la funcionaria, en las zonas urbanas es fácil aplicar la guía que ofrece el Gobierno, pero en la ruralidad se dificulta hacerlo.

Así que valdría la pena pensar más sobre el agua subterránea. ¿Por qué? De acuerdo con la subdirectora, la mayoría de las construcciones requieren abatimiento de agua durante el período de obra. Es decir, la extracción del líquido que se encuentra por debajo de la estructura y que debe trasladarse a otro sitio para prevenir inundaciones. La política no define este recurso como un uso, sino como una afectación por cambiar a otras condiciones. “Entonces no ha sido posible exigirle al constructor, porque no hay ningún instrumento que regule el abatimiento”, concluyó Mejía.

Por su parte, el círculo académico presentó quejas sobre el flujo de la información. Según Juan Camilo Villegas, coordinador académico de la Facultad de Ingeniería Ambiental de la Universidad de Antioquia, hay una falla de doble vía entre los tomadores de decisiones y los productores de conocimiento. Una cuestión que ha pasado desapercibida entre las medidas urgentes para enfrentar los problemas del agua en el país.

Para el docente e investigador, “el ambiente está cambiando, lo que implica que cambie la disponibilidad del recurso hídrico, tanto en la manera como cae del cielo como en la forma en la que se distribuye sobre la superficie. El problema es que estamos planificando a 20 años, creyendo que el agua en 20 años va a ser igual, pero nuestros estudios comprueban que no”.

La idea fue acogida por John Fredy Quintero, coordinador del Grupo de Recurso Hídrico de la Corporación Autónoma Regional Río Negro-Nare (Cornare), quien hizo un llamado a democratizar la información, invitando a crear una alternativa que facilite el acceso a la información.

El proyecto de Cornare, adelantó el coordinador, es desarrollar el plan piloto de una estación para la calidad del agua en el territorio. Un sistema que arroje alertas sobre el estado de los recursos hídricos e informe para qué están siendo utilizados aguas abajo. El sistema, que funcionaría como el programa del aire en Medellín, tendrá el objetivo de informar de manera libre a los usuarios en la web.

Este tipo de iniciativas aproximan a los usuarios a los recursos hídricos. Para Álvaro Wills, profesor de la Universidad de Antioquia, es necesario un nuevo enfoque al enseñar geografía. “Esto podría proporcionarnos un acercamiento diferente al agua y a todas las concepciones de lo que significan la dependencia y las consideraciones naturales de su uso”.

Finalmente, la reflexión sobre la gobernanza del agua que hizo Wills tuvo eco en el auditorio: “Los persas tenían una especial reverencia por el agua, se ofendían si la escupían o la ensuciaban. Esa especial construcción de una ética del agua tiene que salir como iniciativa del disfrute en todos sus atributos. Desde los que movilizan el aparato productivo hasta los que disfrutan de los recursos como medio recreativo”.

El agua, en ese caso, nunca ha venido del grifo. Un líquido que, en boca de los académicos de la UdeA, se remonta a las nubes. “La nube es el grifo de quienes más podemos imaginarnos esos niveles sobre el nacimiento del agua”, consideró Villegas. “Pero ¿la nube es infinita? No, y aun así seguimos planificando como si lo fuera”.