Una estrategia efectiva

Contra el tráfico ilegal de madera desde un computador

El Ministerio de Ambiente, en alianza con la FAO y la Unión Europea, está digitalizando el Sistema Nacional de Trazabilidad de la Madera. El primer paso fue crear el salvoconducto único de movilización en línea y ahora trabajan en el libro de operaciones forestales.

En septiembre de 2017 se lanzó el salvoconducto único nacional en línea. Cortesía

Jairo Rivera lleva 17 años trabajando en la industria forestal. Su empresa, Maderas Choiba, les da empleo a más de veinte campesinos de la cuenca del río Atrato, en el Chocó, que se dedican a cortar y apilar los troncos de varias especies de árboles maderables que crecen en la selva, para después transportarlos y venderlos en el interior del país.

“La madera es uno de los principales ejes del desarrollo económico del municipio de Quibdó y del departamento del Chocó. Nos ha permitido trabajar y sacar adelante a nuestras familias”, dice Rivera, mientras reconoce que las condiciones de su negocio han cambiado de forma radical en el último año.

Rivera se refiere, en concreto, a la aplicación progresiva del Sistema Nacional de Trazabilidad de la Madera en Colombia. Esta iniciativa, liderada por el Ministerio de Ambiente, ha recibido el apoyo técnico y económico del programa de la FAO y la Unión Europea para la aplicación de las leyes, la gobernanza y el comercio forestal (FAO UE FLEGT) y está transformando la vida cotidiana de cientos de campesinos e industriales que viven de la madera cultivada en los bosques colombianos.

Este programa quiere convertirse en la estrategia más efectiva para combatir el tráfico ilegal de madera, un problema que, según las cifras del Banco Mundial, afecta al 42 % del total del producto que se comercializa en el país. Al mismo tiempo, el Sistema de Trazabilidad tiene como segundo propósito mejorar la transparencia de la industria forestal, modernizar la administración del sector y generar información verídica, confiable y en tiempo real para que las entidades territoriales encargadas puedan tomar decisiones que garanticen el funcionamiento armónico entre la industria y el medio ambiente.

Para lograr estas metas se han establecido cuatro módulos fundamentales que responden a las fases de la cadena forestal: planificación, aprovechamiento, movilización y comercialización.

De acuerdo con la ingeniera Rosa Alejandra Ruiz, del Ministerio de Ambiente, la clave del éxito del sistema radica en la digitalización de los procesos. “Después de un trabajo riguroso de archivo y de investigación, descubrimos que el problema era que todo el sistema todavía era análogo. En pleno siglo XXI aún se llevaba la trazabilidad en documentos físicos, los salvoconductos se expedían en máquinas de escribir; estábamos muy atrasados. Entonces empezamos a pensar en la transformación digital del sistema, aplicando tecnología de punta”, asegura Ruiz.

En ese momento, el punto era reconocer que a pesar de que el sistema de trazabilidad forestal, las normas ambientales vigentes que lo rigen y sus entidades adscritas ya existían y eran las adecuadas, había un profundo problema en su aplicación.

“La primera conclusión de los estudios de análisis y conceptualización que hicimos fue que el sistema debería ir hacia la digitalización; teníamos que llevar cada fase hacia distintas herramientas digitales que ayudaran a que fuera mucho más transparente y más fácil de usar”, reconoce Edgar Mora, otro de los ingenieros del Ministerio de Ambiente encargados de liderar el proceso.

Aprender de otros

En el proceso para llegar a esta conclusión fue fundamental compartir experiencias con otros países como Guatemala, Ecuador y Brasil, que son pioneros en la aplicación exitosa de sistemas de trazabilidad forestal modernos y que han logrado reducir el tráfico ilegal de madera en sus países e incentivar la formalización de la industria.

De hecho, a finales de mayo de este año se realizó el último taller para el intercambio de conocimientos y experiencias sobre los sistemas de trazabilidad de productos forestales, que contó con la participación de expertos de los gobiernos de México, Guatemala, Honduras, Ecuador y Colombia. Como resultado del encuentro, los participantes brindaron insumos a las autoridades ambientales regionales para identificar y resolver las dificultades que se presentan durante la implementación del sistema nacional de trazabilidad de “especímenes maderables y flora no maderable”, y ayudaron al establecimiento de una ruta de legalidad forestal específica para el departamento de Risaralda.

A raíz de las reuniones con expertos de otros países y de las investigaciones internas, el Ministerio de Ambiente decidió que el primer paso era digitalizar la fase de movilización. En septiembre de 2017 lanzaron el salvoconducto único nacional en línea mediante la resolución 1909 de ese mismo año. “Al principio fue muy difícil porque las empresas y las corporaciones autónomas no estaban acostumbradas a hacer todo el proceso en internet. Les dio duro el salto tecnológico, pero hoy en día ya tenemos muy buenas respuestas. La gente está contenta porque se le facilitó la vida, porque esta fase ya no se presta para irregularidades”, asegura Ruiz. Y añade: “Hicimos más barato el proceso con el objetivo de que los costos no fueran la excusa para no hacer las cosas de forma ilegal. La tarifa actual quedó en $5.200”.

Para Rubén Darío Álvarez, dueño de una empresa muy reconocida en la industria maderera de Antioquia, la transformación digital del Sistema Nacional de Trazabilidad Forestal, y en concreto de la fase de movilización, ha sido muy buena para el sector. “Yo llevo en el mercado más de cuarenta años y desde que tengo memoria el transporte de las maderas se ha trabajado con unos salvoconductos, eso no es nada nuevo; lo novedoso es que ahora todo se hace en línea, desde el computador o desde el celular”.

Álvarez cuenta que en el pasado los trámites eran muy engorrosos y demorados. “Antes se solicitaba un salvoconducto en la entidad encargada, uno iba hasta la sede y le expedían el documento a máquina. Hoy en día no, desde mucho antes de tener el salvoconducto hay que buscar unos avales especiales que los dan las comunidades indígenas o las negritudes, a quienes les pertenece el producto. Después se pide una licencia de explotación, todo eso se registra en la entidad y se solicita el salvoconducto por internet y a uno se lo aprueban por el mismo medio. Es un proceso muy sofisticado”.

Álvarez y Rivera coinciden en que el sistema se ha modernizado al 100 %. “Ahora hay muchos más controles, la digitalización de los procesos es una herramienta para vigilar y reducir la corrupción dentro de la industria maderera, eso trae muchos beneficios”, dice Rivera. “Hoy en día, un carro que venga sin salvoconducto puede ser decomisado inmediatamente; es mucho más difícil falsificar los salvoconductos”, dice Álvarez.

Otro de los propósitos del salvoconducto en línea es tener un control más preciso de la madera que se está moviendo en el país y así poder regular la tala de especies que están en vía de extinción como el cedro, la ceiba tolúa, el guayacán, el nazareno y el comino crespo. Los datos que brinda la herramienta digital también sirven para incentivar la explotación de especies propias de las región, que son de muy buena calidad y abundan en los bosques colombianos.

“El salvoconducto nacional en línea es el primer avance. La apuesta ahora es hacer un libro de operaciones en línea con el fin de digitalizar la fase de comercialización y así contribuir a que el sector forestal en Colombia se modernice y evolucione”, afirma Ruiz. La idea es lanzar ese libro digital a finales de 2019, desarrollar una herramienta en línea especial para la fase de aprovechamiento en 2020 y tener un sistema de trazabilidad forestal totalmente digital en 2021.

Para el ingeniero Mora, es muy importante que el Ministerio, como ente rector de política pública y cabeza del sector ambiental y del Sistema de Trazabilidad Forestal, invite a las demás entidades pertenecientes al Sistema Nacional Ambiental (SINA) a que participen de todo este proceso de construcción, porque ellos son los operadores en campo de estas herramientas que se están generando desde el ámbito central.

“En concreto, invitamos a las 41 autoridades ambientales nacionales, a los cinco institutos de investigación, a Parques Nacionales Naturales y los usuarios del bosque, desde los que cultivan y cortan la madera hasta quienes la transportan y la comercializan, a que participen en esta transformación digital”, concluye Mora.

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