El foro se realizó con apoyo de El Espectador y Caracol Televisión

Cuatro candidatos presidenciales destaparon sus cartas ambientales

En la Universidad de los Andes, Sergio Fajardo, Humberto de la Calle, Iván Duque y Gustavo Petro explicaron sus propuestas para enfrentar los retos ambientales.

Los candidatos presidenciales Sergio Fajardo, Humberto de la Calle, Iván Duque y Gustavo Petro se reunieron durante dos horas en el auditorio Mario Laserna de la Universidad de los Andes, en Bogotá / Fotos: Óscar Pérez - El Espectador

Hace ocho años, preguntarle a un candidato presidencial sobre biocomercio, desarrollo sostenible o mitigación del cambio climático era enfrentarse, casi con seguridad, a una respuesta vaga sobre el cuidado del medio ambiente. Sin embargo, las cosas han cambiado. La deforestación, el cuidado de áreas protegidas, los efectos nocivos de la minería legal e ilegal y los movimientos sociales que reclaman autonomía han puesto el debate sobre desarrollo sostenible y los retos ambientales del país en primera línea.

Por esta razón, Fescol, el Foro Nacional Ambiental, El Espectador y Caracol Televisión organizaron el foro “¿Cómo responder a los retos ambientales y del desarrollo sostenible de Colombia?”, que se llevó a cabo en la Universidad de los Andes. Allí, Sergio Fajardo (Compromiso Ciudadano), Iván Duque (Centro Democrático), Humberto de la Calle (Partido Liberal) y Gustavo Petro (movimiento Colombia Humana) conversaron sobre los temas ambientales más espinosos que enfrenta el país. Germán Vargas Lleras y Marta Lucía Ramírez no aparecieron. “Supongo que no nos habrían cancelado a última hora si esto fuera con el gremio minero”, dijo Manuel Rodríguez al excusar a ambos candidatos, y el auditorio estalló en aplausos y risas.

Precisamente, el tema minero fue el primero en tratarse en la conversación que se extendió por dos horas. Con 54 propuestas de consultas populares pendientes, según datos de la Registraduría, es evidente que el próximo presidente tendrá que mediar en este debate entre las comunidades civiles y locales y el gremio minero y de hidrocarburos.

En este punto, Sergio Fajardo, Humberto de la Calle y Gustavo Petro coincidieron en que las consultas son absolutamente legítimas y democráticas y son la expresión de un malestar social que se viene cocinando desde hace varios años.

Fajardo expresó que, para él, la forma de resolver estos conflictos pasa por fortalecer la capacidad de articulación entre el Gobierno Central y las comunidades. “Muchas veces se entienden los territorios desde el centro de forma homogénea y esa es una gran incapacidad. Este esquema de despreciar y descalificar a las comunidades, esta incapacidad de entender el territorio, debe cambiar”, señaló.

Por su parte, De la Calle dijo que era importante dejar de estigmatizar a quienes organizan las consultas y dejar atrás el paradigma de que el subsuelo es de la nación, mientras lo que ocurre sobre él es de los municipios, pues son los locales quienes se enfrentan a los efectos nocivos de esa explotación del subsuelo. De la Calle, fiel a su espíritu de negociador, confía en que un diálogo “serio y reposado” es la respuesta.

Petro, en cambio, respondió que, para él, la clave está en que Colombia se aleje “progresiva pero tajantemente” de una economía extractivista hacia una economía de producción, con énfasis en lo agrícola. “Las consultas nos dicen que la gente les dice a los gobernantes: ‘Ustedes están equivocados, y ustedes lo que tienen que hacer es corregir y subordinarse a la decisión popular’. La reticencia a adoptarlas es la reticencia a la democracia y a repensar el desarrollo”, dijo.

Además, el candidato de la Colombia Humana se opuso abiertamente a la propuesta de Iván Duque de encontrar un punto de equilibrio, que resumió en un mantra que repitió en algunas de sus intervenciones: “Producir conservando y conservar produciendo”. En este punto, Duque dijo además que era clave “limpiar” la politiquería de las corporaciones autónomas regionales, mirar qué está pasando con las regalías y formalizar los títulos mineros del país, que en su mayoría siguen sin legalizarse.

Otro de los temas gruesos que no podían dejarse por fuera fue la deforestación. De acuerdo con el Ideam, entre 2015 y 2016 el fenómeno se incrementó en el país en un 44 % y, según los datos parciales, la cifra podría ser aún más grave para el período de 2016 a 2017. De la Calle y Petro apuntaron a la tenencia de la tierra como un punto clave a resolver para evitar que el fenómeno siga escalando.

“El problema fundamental de Colombia se llama desigualdad social y provoca la deforestación masiva de nuestros territorios, pues los flujos migratorios campesinos van hacia los bordes, hacia las selvas, hacia los páramos. Corregir la deforestación es corregir la desigualdad en el mundo rural colombiano”, expresó el exalcalde de Bogotá.

Mientras Petro proponía un alto impuesto a las tierras improductivas del país, De la Calle defendía la reforma rural consignada en el Acuerdo de Paz con las Farc como una forma de frenar la deforestación y reorganizar los millones de hectáreas improductivas del país. Además, el candidato liberal le apostaría a “trasladar la energía de la Fuerza Pública de darnos bala en la selva al tema de control, de drones vigilando ríos, de universidad de alta montaña y no batallón de alta montaña”.

Por su parte, tanto Iván Duque como Sergio Fajardo expresaron que la salida estaba en alinear el sector agropecuario del país con el ambiental y, sobre todo, apostar por prácticas ganaderas sostenibles. Fajardo expresó, además, que es fundamental fortalecer la institucionalidad ambiental de las regiones. “Hay muchos estudios muy bien elaborados sobre el problema, pero llegar al territorio es un salto monumental. El salto del escritorio al territorio es muy en serio”, dijo el exgobernador de Antioquia.

Esa falta de articulación no es un secreto. De hecho, es visible en la forma como se maneja la sabana de Bogotá, donde el proceso de urbanización ha sido caótico, las fuentes hídricas están degradadas y la conversación entre el Distrito y los municipios aledaños parece no existir. Los candidatos respondieron cómo, si llegaran a ser jefes de Estado, enfrentarían este enorme desafío ambiental desde el Gobierno Central.

En este punto, como era de esperarse, el exalcalde de Bogotá Gustavo Petro sacó pecho por su gestión y resaltó algunas estrategias que llevó a cabo durante su administración, como detener la venta de agua en bloque —que facilita la construcción de urbanizaciones en las afueras de la capital— y un sistema de transporte público, como tren y tranvía, que regule los procesos urbanizadores en la sabana.

Tanto Petro como Sergio Fajardo señalaron que buena parte de la responsabilidad del crecimiento desorganizado de la capital del país recae en los especuladores de la tierra. “En Bogotá, la tierra es un negocio extraordinario, y eso se legaliza con los POT y enriquece a una gran cantidad de personas. Intervenir en la sabana tiene que ver con enfrentar la corrupción y el clientelismo subyacentes en este territorio”, dijo el exalcalde de Medellín.

Humberto de la Calle también abordó el tema de la especulación con las tierras, pero enfocó su intervención en uno de los temas más polémicos en lo que tiene que ver con el manejo ambiental de la sabana de Bogotá: “Es necesario proteger y recuperar la Reserva Van der Hammen. Estoy en contra de la posición de la Alcaldía de Bogotá. No estoy de acuerdo con que eso es un potrero porque no hay micos ni guacamayas”, dijo el candidato, y con esto le arrancó aplausos al auditorio.

Por su parte, Iván Duque se comprometió a “trabajar de la mano con los gobernantes regionales y locales para entender que esto puede convertirse en una de las peores tragedias ambientales de las próximas dos décadas”.

En la recta final del debate, los candidatos respondieron sobre la energía hidroeléctrica, una fuente de energía sostenible pero cada vez más cuestionada por sus riesgos ambientales y sociales. Gustavo Petro enfocó su respuesta en la implementación de nuevas fuentes de energía limpia: dijo que aprovecharía el potencial del país para producir energía solar y que además redistribuiría la forma como se produce energía en el país, para que “cada hogar pueda generar energía eléctrica a partir de paneles solares”. Su tesis es que esto abarataría los costos de este tipo de energía y permitiría que se masifique.

Iván Duque dijo que es evidente que hay que diversificar las fuentes de energía del país más allá de las hidroeléctricas, pero para ello hay que modificar el marco regulatorio de la energía en Colombia, que, en su opinión, “favorece a quienes ya están en el juego”. De la Calle defendió la matriz energética actual del país, pero consideró urgente adaptarla al cambio climático. Sergio Fajardo se movió por la misma línea: “El Fondo de Adaptación es clave, debemos articularlo en esta perspectiva del agua”.

La sensación final que dejó el foro puede resumirse en una frase que soltó a la salida del evento una de las asistentes y también una respetada voz en el mundo medioambiental: “Comparado con el foro de hace ocho años, sale uno más tranquilo”.