Deforestación en Colombia, un rompecabezas complejo

Investigadores colombianos e internacionales analizaron 15 años de datos sobre deforestación en el país. La coca y el conflicto interno juegan un papel importante pero no son los únicos factores.

El modelo creado por los investigadores mezclando las 14 variables les permitió tener hasta un 78% de precisión al predecir la deforestación a una resolución de 10 km2.Cortesía autores.

Los incendios en la Amazonia de Brasil, sumados a las declaraciones públicas e incendiarias del presidente Jair Bolsonaro, han logrado por fin concitar la atención mundial sobre un problema que lleva muchas décadas en desarrollo: la pérdida gradual de uno de los mayores tesoros ecológicos del planeta, la selva amazónica. 

Aunque las miradas están concentradas en Brasil, lo cierto es que el Amazonas es devorado por todos sus flancos, es decir, por los habitantes de los ocho países que conforman la cuenca. Y entre ellos, Colombia juega un papel importante. Sólo en el último año se perdieron 138.176  hectáreas de bosque amazónico en el país. Una tendencia que ninguno de los últimos gobiernos ha sido capaz de detener. 

Entender la deforestación no es tan sencillo. Las variables en juego son muchas. ¿Hasta qué punto es un resultado del conflicto armado? ¿Y de los cultivos de coca? ¿Expansión de la frontera agrícola? ¿Carreteras? ¿Un efecto no calculado del proceso de paz?

En un nuevo intento por entender más a fondo este fenómeno, el colombiano Pablo José Negret de la Universidad de Queensland en Australia, junto a colegas de la Wildlife Conservation Society, The Nature Conservancy, el Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt en Colombia y el Fondo Mundial para la Naturaleza, analizaron datos de 15 años sobre la deforestación en Colombia. El trabajo fue publicado en la revista Biological Conservation

Negret y sus colaboradores creen haber aclarado uno de los puntos más confusos de este fenómeno. Mientras algunas personas han dicho que el conflicto armado es una de las causas principales, para otros fue la resolución del conflicto fue la que desató la deforestación en el sur del país. “Este estudio muestra que la deforestación aumenta a mayor intensidad del conflicto armado”, responde desde Australia Negret. “Esta asociación es la primera vez que se estudia para el país, lo que mejora nuestro entendimiento de la asociación entre los conflictos sociales y ambientales en el país”. Un hallazgo importante para la discusión global pues se sabe que cerca del 80% de los conflictos armados recientes del mundo han tenido lugar en puntos críticos de biodiversidad. (Mapa que muestra las zonas de deforestación más asociadas a cultivos de coca y conflicto armado). 

El primer paso de Negret y sus colaboradores fue dividir el país en una cuadrícula de celdas de 1 km². Para cada una de ellas agruparon los datos sobre la pérdida de cobertura de bosque entre 2000 y 2015 aportados por el robusto sistema de monitoreo del Ideam. Estos datos se mezclaron con 14 variables que se asocian a patrones de deforestación como los cultivos de coca, pozos de explotación petrolera, concesiones mineras, carreteras y ríos navegables. El modelo que surgió de esta mezcla de datos les permitió tener hasta un 78% de precisión al predecir la deforestación a una resolución de 10 km2. 

“Lo interesante de este estudio en particular es que no nos enfocamos en determinar cuáles variables tenían mayor influencia en los patrones de deforestación sino en cómo era la asociación de cada variable con los patrones de deforestación”, aclara Negret. En este sentido, por ejemplo, encontraron que las áreas con bosque que están a 10 km o menos de cultivos de coca tienen una mayor probabilidad de ser deforestadas en comparación con áreas más alejadas, y que áreas con bosque a menos de 7 km de una carretera no pavimentada o 80 km de una pavimentada tienen mayor probabilidad de ser deforestadas en comparación con áreas más alejadas. (El siguiente gráfico muestra la relación entre deforestación y minería, pozos petroleros, carreteras y áreas deforestadas previamente).

 

Aunque el modelo mostró que al excluir la coca y el conflicto armado el patrón de deforestación se mantiene, esas dos variables solas sí explican en gran medida la alta tasa de deforestación en zonas específicas como la Amazonia y ciertas zonas del Chocó.

Para Gustavo Galindo, investigador del Ideam y uno de los arquitectos del sistema de monitoreo de bosques en Colombia, el valor del trabajo de Negret y su grupo radica en que establece una asociación positiva entre conflicto armado y cultivos de coca con la deforestación. Sin embargo, cree que hacia el futuro sería útil que explicaran con más claridad la importancia relativa que tiene cada una de las 14 variables en la deforestación del país. Una tarea que les va a exigir crear un modelo más complejo que examine el problema por biomas, zonas hidrógraficas o áreas protegidas.  (Lea: Cifras de deforestación en Colombia 2018).

“Estando en pleno 2019, tres años después de la firma del proceso de paz y luego de ver como la deforestación se disparó en estos primeros años del post-conflicto, no entiendo porque no corrieron el modelo en un escenario post-firma del proceso de paz en el que se reduce el conflicto pero permanece la coca”, plantea Galindo. 

 

 

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Pablo Correa

Medio Ambiente

Deforestación en Colombia, un rompecabezas complejo

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