Informe Mundial sobre los delitos contra la vida silvestre

‘Delitos contra la fauna silvestre aumentan el riesgo de enfermedades infecciosas', ONU

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La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito presentó el Informe mundial sobre los delitos contra la vida silvestre y los bosques 2020. El documento señala que el tráfico de especies aumenta el potencial de transmisión de enfermedades zoonóticas, como el COVID-19.

La delincuencia relacionada con la vida silvestre y la explotación de la naturaleza aumentan el riesgo de transmisión de enfermedades como el nuevo coronavirus, causadas por patógenos que se propagan de los animales a los seres humanos, según el Informe mundial sobre los delitos contra la vida silvestre y los bosques 2020, de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD).

El documento publicado el viernes señala que “sin la interferencia humana de la deforestación, la captura, el sacrificio, el tráfico y el consumo de animales salvajes, la evolución y la transmisión del coronavirus habrían sido altamente improbables”. (Le puede interesar: Animales silvestres como mascotas, la amenaza para la fauna en Colombia)

En el Informe también se indican las principales tendencias globales de los delitos contra la vida silvestre y se analizan los mercados de madera de palo de rosa, marfil, cuerno de rinoceronte, escamas de pangolín, reptiles vivos, grandes felinos y anguila europea. La situación es alarmante porque asociaciones conservacionistas como World Wildlife Fund (WWF) han señalado que desde 1970 el mundo ha perdido el 60 % de su fauna y flora salvaje.

Los pangolines, identificados como posibles vectores del coronavirus, son los mamíferos silvestres más amenazados por cazadores furtivos, precisa el informe. Las incautaciones de sus escamas se multiplicaron por diez entre 2014 y 2018.

“Los vínculos entre la crisis sanitaria global y la explotación ilegal de la naturaleza han estado en el foco desde que se sugirió que los ‘mercados húmedos’ que venden animales salvajes, en este caso el pangolín, pueden haber facilitado el paso de la COVID-19 a humanos”, señaló la directora de la ONUDD, Ghada Waly. (Ver más: 2020: este es el panorama de los animales en cautiverio)

Por el contrario, la demanda de marfil y cuerno de rinoceronte africanos está disminuyendo, pues el tamaño de los mercados ilícitos de estos productos es menor de lo que se había sugerido anteriormente. “os ingresos ilícitos anuales generados por el tráfico de marfil y cuerno de rinoceronte entre 2016 y 2018 se estimaron en 400 millones de dólares y 230 millones de dólares, respectivamente”, indicaron.

La demanda de madera de especies tropicales ha aumentado considerablemente durante las últimas dos décadas y el palo de rosa africano ha entrado en algunas cadenas de suministro ilícitas, como el comercio internacional de muebles de madera. Las confiscaciones de productos de tigre también han aumentado en los últimos años, al igual que el interés de los traficantes por otras piezas de grandes felinos que pueden utilizarse como sustitutos de esos artículos.

La pandemia y el aumento del tráfico

La actual pandemia podría conducir a un aumento del tráfico, advierte la ONUDD, ya que los productos derivados de la fauna y la flora pueden presentarse como "remedios" al coronavirus, en particular la bilis de oso, utilizada en la medicina china tradicional.

Asimismo, el informe explica que, como muchos otros mercados, el comercio de vida silvestre y sus productos derivados también se ha expandido en la esfera digital. Las ventas de ciertos productos, como los reptiles vivos y artículos de hueso de tigre se han desplazado a las plataformas en línea y aplicaciones de mensajería encriptada, ya que los traficantes han encontrado nuevas formas de conectarse con compradores potenciales. Los graves problemas de esto tienen que ver con que el comercio en línea es particularmente difícil de combatir debido a la falta de transparencia, los marcos normativos inconsistentes y la limitada capacidad de aplicación de la ley.

Por eso, el documento insiste en la necesidad de contar con sistemas de justicia penal más sólidos, enfocados a mejorar los marcos jurídicos y fortalecer el proceso fiscal y judicial. También, en la necesidad de mejorar la cooperación internacional y las investigaciones transfronterizas, así como sugiere que los Estados hagan mayores esfuerzos para definir los delitos contra la vida silvestre como delitos graves en conformidad con la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional (UNTOC).

La ONUDD basa sus conclusiones en las 180.000 incautaciones realizadas en casi 150 países. Según evidenciaron, entre 1999 y 2019 se incautaron más de 6.000 especies diferentes de mamíferos, reptiles, corales, peces y aves.

“Estos datos ponen de relieve el carácter global del asunto. Los crímenes contra la vida silvestre afectan a todos los países por sus repercusiones en la diversidad biológica, la salud humana, la seguridad y el desarrollo socioeconómico. Detener el tráfico de especies es un paso crucial, no sólo para proteger la diversidad biológica y el Estado de Derecho, sino para ayudar a prevenir futuras emergencias de salud pública”, aseguran desde la oficina de la ONU.

Ninguna especie es responsable de más del 5% de las incautaciones y ningún país ha sido identificado como la fuente de más del 9% del número total de incautaciones según la agencia de las Naciones Unidas, ya que las redes criminales han diversificado los recursos que explotan.

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