Información proporcionada por 34.000 franceses

Dietas altas en frutas y vegetales, mejores para el medio ambiente

El estudio, publicado en “Frontiers in Nutrition”, encontró también que los alimentos orgánicos tienen beneficios climáticos adicionales para estas dietas, pero no para las de alimentos con base animal.

Los alimentos orgánicos tienen mayor impacto en dietas vegetarianas. Pixabay

Las dietas a base de frutas y vegetales y la comida orgánica se están presentando con más fuerza como alternativas para contrarrestar el impacto que los humanos hemos tenido en el medio ambiente. Pero ¿qué tan cierto es que este tipo de alimentación esté ayudando a reducir nuestra huella ambiental sobre la tierra? Esta fue la pregunta que buscó responder un equipo de científicos de la Agencia Francesa del Medio Ambiente y la Gestión de la Energía a través de una encuesta realizada a 34.000 adultos franceses.

En ésta se les pidió a las personas que registraran su ingesta de alimentos, así como el consumo de alimentos orgánicos. Para organizar la información recibida, los investigadores usaron un puntaje conocido como “provegetariano”, en el que se determina si la preferencia de la persona es por los productos alimenticios con base vegetal o base animal. También realizaron una evaluación de impacto ambiental de los productos consumidos por los franceses a partir del ciclo de vida. Tuvieron en cuenta tres indicadores ambientales: la emisión de gases de efecto invernadero, la demanda acumulada de energía y la ocupación de tierra necesaria para cultivarlos o mantenerlos.

“Combinando el consumo y los datos de producción, encontramos que, en general, los impactos ambientales relacionados con la dieta se redujeron con una dieta basada en plantas, en particular las emisiones de gases de efecto invernadero”, explicó Louise Seconda, líder del estudio, al portal Eureka Alert. “El consumo de alimentos orgánicos agregó aún más beneficios ambientales para una dieta basada en plantas. Por el contrario, el consumo de alimentos orgánicos no aportó beneficios significativos a las dietas con una gran contribución de los productos animales y una contribución moderada de los productos vegetales”, agregó.

Sin embargo, el estudio, publicado en Frontiers in Nutrition, advierte de que los sistemas de producción de alimentos no son uniformes, por lo que su impacto en el ambiente puede variar dependiendo del clima, el tipo del suelo y el manejo que los campesinos les den a los cultivos. “No miramos otros indicadores, como el uso de pesticidas, la lixiviación y la calidad del suelo, que son relevantes para los impactos ambientales de los sistemas de producción. Por lo tanto, los estudios futuros también podrían considerarlos, así como los impactos de la cadena de suministro y la distribución de la producción de alimentos”, agregó Seconda.

Muchas organizaciones internacionales, incluida la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, han sido reiterativas en advertir que se necesita una dieta más sostenible a nivel global. Entre las recomendaciones están reducir el consumo de alimentos con base animal, ya que la ganadería suele requerir mayor demanda energética, así como una alta emisión de gases de efecto invernadero, sin contar con que en muchos países es la principal causa de deforestación.

“La ganadería requiere un aporte sustancial de energía fósil debido a las instalaciones agrícolas y la producción de alimentos para las vacas. Además, los productos vegetales tienen una mayor eficiencia energética cuando se considera la proporción de productos/insumos para cada caloría”, argumenta el estudio.

Los investigadores terminan haciendo un llamado para que el tema se siga explorando más juiciosamente y se incluyan más factores. “Futuros estudios de campo deben esforzarse por integrar todos los componentes de una dieta sostenible, es decir, tanto la composición de la dieta como los métodos de producción”, es la conclusión a la que llega.