Diez tormentas en diez semanas: la temporada de huracanes que rompe records

Franklin. Gert. Harvey. Irma. Jose. Katia. Lee. Maria. Nate. Ophelia. Hace 124 años la tierra no se enfrentaba a una cantidad tan grandes de tormentas que terminaron convirtiéndose en huracanes.

Fuerte oleaje, lluvias y vientos se han registrado en la costa del Condado de Clare, en Irlanda.EFE

Cada año, la tierra parece romper un nuevo record. Este, además de ser el más caluroso del que se tiene registro (como también lo fueron en su momento el 2016 y el 2015), se convirtió en el cuarto año en que diez tormentas tropicales seguidas se convirtieron en huracanes, varios de ellos, con el peor poder destructor imaginable.

El record se rompió el pasado miércoles, cuando la tormenta Ophelia ascendió de categoría y pasó de ser una tormenta tropical a un huracán tipo 3, según informó el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos. Ophelia llegó Irlanda, convirtiéndose en el huracán más fuerte en llegar hasta el Viejo Continente en los últimos 30 años. (Lea también: El huracán Ophelia ya deja 3 muertos y 120 mil personas sin electricidad en Irlanda)

De acuerdo con declaraciones que le dio el meteorólogo de Weather Underground, Bob Hedson, al diario The New York Times, desde que Franklin inauguró la temporada de huracanes el 7 de agosto pasado, “ha habido algo así como un total de una semana sin que aparezca una tormenta con nombre en algún lugar del Atlántico”.

De los diez huracanes que hasta ahora han aparecido, dos han alcanzado la categoría máxima –cinco en la escala Saffir-Simpson–: Irma y María, que devastaron buena parte de las islas del Caribe y cuyos impactos se sintieron hasta la peninsula de Florida y Centroamérica. Antes de su paso, ya Harvey, de categoría cuatro, había inundado Houston (Texas). Al mismo tiempo, José golpeaba a México con la misma intensidad.

Pero, adicional a los diez huracanes de la temporada, en estos dos meses y medio se han formado otras cinco tormentas tropicales, para un total de 15 fenómenos climatológicos de este tipo en el 2017.

Los científicos de todo el mundo destacan no solo la cantidad, sino la potencia de cada una de estas tormentas: el índice ACE, que mide la cantidad de energía acumulada en los ciclones, ya es el doble de lo que sue vive en una temporada normal y, por si fuera poco, el Atlántico ya ha vivido 18.75 días con huracanes, cuando el promedio suele ve moverse en unos 3.9 días.

Eso, sin contar con que todavía falta un mes y medio para que la temporada termine oficialmente.

Algunos factores que pudieron haber hecho de esta temporada una que rompió records históricos parecen claros: pocos vientos, aguas extremadamente cálidas, y corrientes de agua que tienden a mover los huracanes hacia la tierra, en lugar de moverlas hacia el océano. 

Además, Joel Myers, fundador de AccuWeather, le dijo al Times que lluvias excesivas en África –cuyos vientos normalmente llegan cargados de arena al Atlántico–, junto con áreas más grandes de bajas presiones en el mar pudieron haber influido.

No obstante, ligar la intensidad de esta temporada de huracanes de forma exclusiva con el cambio climático es una movida arriesgada que los científicos todavía no se arriesgan a hacer. Evaluar cómo y cuándo se forman los huracanes requiere analizar toneladas de información, mucha de la cual, todavía no es posible conseguir. 

Si bien es cierto que aguas más cálidas en el océano favorecen a la formación y el fortalecimiento de las tormentas tropicales, no es posible saber si para esta misma época de 2018 las aguas seguirán calientes, o si algún fenómeno –como vientos fríos– ayudará a que sean más bajas.

Además, no sería viable reemplazar variables que se han usado toda la vida –como variaciones en las temperaturas del agua que ocurren cada 20 o 24 años– por el cambio climático. Aun así, para otro grupo grande de expertos, el cambio climático si tiene mucho que ver con la intensidad brutal de esta temporada de huracanes. (Lea también: Harvey, la tormenta que el cambio climático empeoró)