Publicado en la revista Nature

Dos monos sobreviven por más de seis meses con corazones de cerdos

Científicos de la Universidad de Munich (Alemania) acaban triplicar el récord de supervivencia que existía en transplantes de órganos entre especies. Su modelo abre la posibilidad de que los corazones de estos animales puedan implantarse en humanos y así combatir la escasez de donantes mundiales.

En el experimento se realizaron cuatro transplantes, de los cuales dos monos sobrevivieron tres meses mientras que otros dos vivieron el doble antes de ser sacrificados.Pixabay

El hombre al que se le implantó el primer transplante de corazón de la historia no sobrevivió más de dos horas. Esa operación, que tuvo lugar en 1964, consistió en colocarle a un humano el órgano de un chimpancé. Desde ese momento se abrió un camino para la comunidad científica, que no ha parado de desarrollar métodos para hacer que funcional el intercambio de órganos entre especies. Gracias a eso, expertos de la Universidad de Munich (Alemania) acaban de marcar un hito al logar que un par de monos vivieran por más de seis meses con corazones de cerdo. (Lea: Nace el primer bebé tras un trasplante de útero de una donante fallecida) 

Este logro, que supera por más de tres meses el récord anterior de supervivencia, fue explicado en un artículo publicado este miércoles en la revista Nature. Allí, los autores explican cómo modificaron genéticamente los corazones que iban a ser transplantados para que el sistema inmune de los monos los asimilaran con facilidad. Esto, acompañado de un tratamiento para suprimir las defensas de los babuinos y garantizar que el nuevo órgano fuera bien recibido. 

Ambos procesos ayudaron que, de los cuatro monos del experimento, dos sobrevivieran tres meses con un corazón y los otros dos vivieran el doble antes de ser sacrificados. No obstante, otro paso como la conservación del órgano, fue fundamental para los resultados del equipo coordinado por el científico Bruno Reichart. El método utilizado fue, en vez de preservarlo en frío, bombearon los corazónes con un cóctel de sangre oxigenada, nutrientes y hormonas. 

Gracias a esos procedimientos, se logró que los corazones no crecieran dentro de los monos debido a la presión sanguínea. De manera que, al estabilizarla con tratamientos farmacológicos y hormonales, evitaron que dejaran de inflarse y alcanzaran un nivel óptimo dentro de los nuevos organismos.

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