El 70% de tierras para agricultura está en manos del 1% de empresas

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Un informe de Land Coalition calculó que la tierra disponible para siembra es 41% más desigual de lo que se pensaba. Riesgo de conflictos, acumulación en pocas manos y desigualdad de género son algunas de las consecuencias.

El 1% de las empresas agrícolas del mundo explota el 70% de los campos de cultivo, ranchos y huertos, aumentado el impacto de la desigualdad de la tierra. Esta es la conclusión del más reciente informe de Land Coalition, una alianza global de la sociedad civil y organizaciones de agricultores, agencias de las Naciones Unidas, ONG´s e institutos de investigación. Según sus cuentas, la inequidad en esa distribución de la tierra es 41% más de lo que se calculaba anteriormente.

“Esta tendencia amenaza directamente los medios de vida de aproximadamente 2.500 millones de personas en todo el mundo involucradas en la agricultura en pequeña escala”, advierte el informe, que se basó en 17 artículos de investigación encargados especialmente, así como el análisis de los datos y la literatura existentes.

Desde los ochenta, la desigualdad de la tierra ha aumentado gracias a modelos de agricultura industrial a gran escala respaldados por políticas impulsadas por el mercado y economías abiertas que dan prioridad a las exportaciones agrícolas, así como al aumento de las inversiones corporativas y del sector financiero en alimentación y agricultura y la debilidad de las instituciones y los mecanismos existentes para resistir la creciente concentración de tierras.

La medición tradicional de la desigualdad de la tierra (el coeficiente de Gini) para la distribución de la tierra basada en encuestas de hogares que registran la propiedad y el área de las propiedades por tamaño, “solo presenta una imagen parcial que no tiene en cuenta la naturaleza multidimensional de la tierra (tenencia, calidad, activos), ni refleja múltiples tenencias de tierra o control real sobre la tierra, ni incluye a los sin tierra”, reza el informe. En la actualidad, se estima que existen aproximadamente 608 millones de explotaciones agrícolas en el mundo, y la mayoría siguen siendo explotaciones familiares.

Sin embargo, el 1% de las granjas industriales opera más del 70% de las tierras agrícolas del mundo y está integrado en el sistema alimentario corporativo, mientras que más del 80% son pequeñas propiedades de menos de dos hectáreas que generalmente están excluidas de las cadenas alimentarias mundiales.

Aunque los patrones varían significativamente de una región a otra, desde 1980 en todas las regiones la concentración de la tierra ha aumentado significativamente (América del Norte, Europa, Asia y el Pacífico) o se ha revertido una tendencia a la baja (África y América Latina). En la mayoría de los países de ingresos bajos, vemos un número creciente de granjas en combinación con tamaños de granjas cada vez más pequeños, mientras que en los países de ingresos más altos las granjas de gran tamaño son cada vez más grandes.

En general, en los países incluidos en la muestra, las nuevas mediciones muestran que el 10% más rico de la población rural captura el 60% del valor de la tierra agrícola, mientras que el 50% más pobre, que generalmente depende más de la agricultura, captura solo el 3%. En comparación con los datos del censo tradicional, esto muestra un aumento en la desigualdad de la tierra rural del 41% cuando se tienen en cuenta el valor de la tierra agrícola y la falta de tierra, y un aumento del 24% si solo se considera el valor.

El reporte acepta que los hallazgos son una subestimación, ya que ninguno de los datos disponibles muestra cuánta tierra está controlada u operada por entidades corporativas y fondos de inversión.

“Estas formas de control menos visibles no necesariamente requieren propiedad. La agricultura por contrato, por ejemplo, puede incorporar la tierra a las cadenas de suministro, creando nuevas dependencias y perpetuando los modelos extractivos. Existe una creciente concentración empresarial de la propiedad y el control en todo el sector agroalimentario, lo que influye en la forma en que se utiliza la tierra. Además, el creciente papel de los mercados y los actores financieros trata la tierra como una clase de activo y puede cambiar significativamente la forma en que se controla y utiliza”, concluye el informe, en el que también se menciona que América Latina es la región más desigual del mundo en repartición de tierras.

La desigualdad estructural de la tierra se deriva de circunstancias históricas o presentes, como la conquista, colonización y distribución de la tierra por parte de los poderes coloniales o del estado. De esta forma, es común en América Latina y Sudáfrica. Las fuerzas del mercado también impulsan la desigualdad de la tierra al fomentar la acumulación, a menudo por parte de aquellos que ya son poderosos y ricos.

“Las reformas de redistribución de la tierra agraria han desempeñado un papel decisivo en unos pocos países, pero por lo general han requerido una convulsión social y política excepcional para tener éxito. Para que sean eficaces y para evitar un retorno a la desigualdad de la tierra a lo largo del tiempo, las reformas agrarias deben basarse en objetivos políticos a largo plazo que estén alineados con la trayectoria socioeconómica general de un país, adoptando un cambio estructural de base amplia. También deben considerar las necesidades socioeconómicas de los beneficiarios previstos, como el acceso al crédito, los servicios de apoyo y la infraestructura”, propone la Land Coalition. Puede leer el informe completo aquí.

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