El acuerdo de París para enfrentar el cambio climático entra en vigor en un tiempo récord

A tres días del comienzo de la Cumbre del Clima (COP22) que este año se celebra en Marruecos, 94 de los 197 países que forman parte de la Convención Marco de la ONU aprobaron que se pusiera en marcha este pacto.

Momento en el que quedó aprobado el Acuerdo de París el 12 de diciembre de 2015. Flickr - UNclimatechange

Nadie esperaba que el Acuerdo de París aprobado en la pasada Cumbre del Clima celebrada en París en diciembre de 2015 entrara en vigor con tanta premura, menos aún que esta se produjera antes de la celebración de la siguiente conferencia de las partes, que este año será en Marrakech (Marruecos) del 7 al 18 de noviembre.

Pero para los 94 países que ya lo han ratificado (una cifra que va en aumento) –de los 197 que forman parte de la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y que en total suman más del 55% de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial– es una excelente noticia y confirma que los esfuerzos realizados hasta ahora se materializan.

“La humanidad recordará este 4 de noviembre de 2016 como el día en que los países levantaron una barrera ante los inevitables desastres del cambio climático, y como el día en que comenzaron con determinación a caminar hacia un futuro sostenible”, ha manifestado en un comunicado Patricia Espinosa, secretaria ejecutiva de la CMNUCC.

Su rápida entrada en vigor, a menos de un año desde su aprobación, supone un hito en la historia del Derecho internacional. Nunca antes un acuerdo de esta envergadura –jurídicamente vinculante e universal– había sido ratificado en un plazo de tiempo tan breve y con tanto apoyo.

La ratificación por parte de la Unión Europea fue el detonante para la entrada en vigor del acuerdo. “La ratificación se llevó a cabo a pesar las diferencias de ritmo entre los países de la UE, como España que no lo ha ratificado aún”, señaló ayer en un encuentro con la prensa Pablo Saavedra, secretario de Estado de Medio Ambiente, que espera que España lo ratifique en el menor tiempo posible con la formación del nuevo gobierno.

La Cumbre del Clima que comienza el lunes en Marruecos permitirá promover la implementación del acuerdo y poner en marcha todas las iniciativas lanzadas en París el año pasado. La conferencia permitirá desarrollar al máximo un reglamento del Acuerdo de París. “En 2020 todo tiene que estar perfectamente atado y se tienen que haber adoptado los mecanismos concretos”, indicó Saavedra.

“Esperamos que la COP 22 sirva para acelerar el reglamento y que en Marrakech se trace una hoja de ruta clara para que los países desarrollados hagan realidad el flujo de 100.000 millones de dólares anuales para 2020 para ayudar a los países en desarrollo a actuar frente al cambio climático”, ha recalcado Salaheddine Mezouar, presidente de la COP22 y ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación del Reino de Marruecos.

Aunque en la Cumbre del Clima de Marrakech no se esperan grandes acuerdos, sí supone un avance en la lucha contra el cambio climático. “Es un nuevo comienzo para la comunidad internacional y será allí, el 15 de noviembre, donde se celebre la primera reunión del órgano de gobierno del Acuerdo de París”, ha anunciado Espinosa.

Desde la presidencia de la COP 22 se enfatiza que será la cumbre de la acción en la que se reforzará los esfuerzos en materia de mitigación y adaptación antes de 2020, se apoyarán los procesos de revisión de las contribuciones determinadas a nivel nacional (NDCs, por sus siglas en inglés) de emisiones de CO2 de acuerdo a las capacidades de cada país, y se promoverá, entre otros, el apoyo financiero y tecnológico a los países en desarrollo “para que estos puedan construirse sus propios futuros sostenibles a partir de una energía limpia”, ha apuntado Espinosa.

“Será necesario poner todos los medios en los países menos capacitados para que adopten también las medidas de adaptación y mitigación”, ha indicado Saavedra, quien ha añadido que la transparencia y la confianza de todos los sectores (países, empresas, organizaciones sociales, etc.) serán puntos clave.

Uno de los objetivos principales de la lucha climática es mantener el aumento de temperaturas por debajo de los 2 ºC, respecto a los niveles de 1990. En París, los países se comprometieron también a hacer esfuerzos adicionales para el incremento no supere 1,5 ºC.  Para lograrlo, las emisiones de gases de efecto invernadero tienen que frenarse.

Sin embargo, según el informe anual sobre la disparidad de las emisiones 2016 realizado por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP, por sus siglas en inglés), cuya publicación coincide con la entrada en vigor del acuerdo, en 2030 las emisiones superarán entre 12 y 14 gigatoneladas –una unidad equivale aproximadamente a las emisiones generadas por todo el transporte de la Unión Europea (incluido el aéreo) durante un año– los niveles necesarios para limitar el calentamiento del planeta a 2 °C.

Desde la ONU anuncian que se necesitan medidas más drásticas para reducir ese 25% de emisiones adicional. Estas se situarán para 2030 entre 54 y 56 gigatoneladas de dióxido de carbono equivalente, muy por encima del nivel de 42 necesario para limitar el aumento de las temperaturas. 

A esto se añade el hecho de que la Organización Meteorológica Mundial haya anunciado que en 2016 se ha batido un nuevo récord en la concentración atmosférica de dióxido de carbono y los seis primeros meses del año han sido los más calurosos jamás registrados. El año 2015 ya superó por primera vez las concentraciones de 400 partes por millón. Durante este año España también ha sufrido un aumento de las emisiones.

“En poco tiempo, y en cualquier caso en los próximos 15 años, tienen que producirse reducciones sin precedentes de las emisiones de gases de efecto invernadero, así como esfuerzos inéditos para construir sociedades resilientes ante los efectos, cada vez mayores, del cambio climático”, ha subrayado la secretaria de la CMNUCC.

Para Erik Solheim, Director Ejecutivo de ONU Ambiente, “si no empezamos a tomar medidas adicionales hoy mismo, comenzando por la próxima reunión sobre el clima que se celebra en Marrakech, habremos de lamentar una tragedia humana que es evitable. El creciente número de refugiados climáticos afectados por el hambre, la pobreza, la enfermedad y el conflicto constituirá un constante recordatorio de nuestro fracaso. La ciencia nos indica que debemos avanzar mucho más rápido”.

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