El Caribe bajo estrés, 30 años de datos

Científicos del Smithsonian Tropical Research Institute no han detectado aumento en la temperatura marítima pero si serios problemas de calidad del agua.

En 42% de las estaciones de monitoreo del Caribe se han detectado cambios en la calidad del agua. Pixabay.

Un equipo de científicos del Smithsonian Tropical Research Institute acaba de publicar los resultados de un programa de monitoreo que ya completa 30 años sobre la salud de las costas del Caribe. Se trata de uno de los esfuerzos más completos por entender cómo están comportándose estos ecosistemas antes las diferentes amenezas ambientales, entre ellas, el cambio climático y la contaminación marítima.

El Programa de Productividad del Mar Costero del Caribe (CARICOMP) demostró que la calidad del agua se ha deteriorado en 42 por ciento de las estaciones de monitoreo ubicadas a lo largo de la cuenca en Barbados, Bélice, Bermudas, Bonaire, Colombia, Costa Rica, Jamaica, México, Panamá, Puerto Rico, Florida y Venezuela.

La mala noticia sobre la calidad del agua contrasta con otra más esperanzadora y es que hasta ahora no se detectan aumentos significativos en la temperatura de agua a pesar del avance del cambio climático.

"Estamos observando cambios importantes en las condiciones locales, como la disminución de la visibilidad, asociada con la disminución de la calidad del agua y la creciente presencia de personas", comentó Iliana Chollett, becaria postdoctoral en el Smithsonian Marine Conservation Program en Fort Pierce, Florida al portal de noticias EurekAlert, "pero no estamos recogiendo datos de cambios a escala global, como indicaría el calentamiento global".

Chollett aclaró que los satélites solo miden la temperatura en la superficie y las temperaturas bajo el agua son mucho mas variables, y puede tomar décadas de datos para revelar un cambio significativo.

"Una implicación positiva de este informe es que las personas son capaces de lidiar con el cambio local, regulando la contaminación y la escorrenta", comentó Rachel Collin, directora de la Estación de Investigación del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales en Bocas del Toro, una de las estaciones de monitoreo marino participantes. "Si las personas actúan juntas hay esperanzas de revertir algunos de estos cambios".