El costo del desastre

El gurú de la economía verde está en Colombia y propone que el país le ponga un precio a su megadiversidad antes de perderla.

El indio Pavan Sukhdev, físico, banquero y promotor de la economía verde. / Cortesía

En 2008, después de una reunión de los ministros de medio ambiente del G8+5 (EE.UU., Alemania, Inglaterra, Francia, Canadá, Japón, Italia y Rusia, además de Brasil, China, México, India y África del Sur), el hindú Pavan Sukhdev, físico, banquero, profesor emérito de la Universidad de Yale y columnista del Huffington Post, fue encargado de coordinar un estudio sobre el beneficio económico mundial aportado por la diversidad biológica y los costos derivados de su pérdida.

Los resultados del trabajo mostraron que cada año el mundo pierde entre 2,5 y 4,5 trillones de dólares por cuenta de la destrucción de bosques y la contaminación de cuencas hídricas, razón por la cual Sukhdev les propuso a los gobiernos poner en práctica un modelo de economía verde que aprovecha los recursos naturales, al tiempo que reduce el desempleo, la pobreza y los riesgos ambientales.
El autor de esta revolucionaria teoría se encuentra esta semana en Bogotá para presidir la sexta versión del Congreso Internacional de Medio Ambiente, organizado por el Centro de Estudios para el Desarrollo Sostenible (Ceid), y le dijo a El Espectador por qué Colombia necesita ponerles un precio a sus recursos naturales.

¿Cómo debe ser la economía en un mundo afectado por el cambio climático?

En vista de que no tenemos sistemas económicos y sociales adecuados para reducir la inequidad, ahora más que nunca la Tierra será inhabitable para los pobres. La solución deberá ser la búsqueda de energías alternativas, la utilización del excremento como fertilizante, el reciclaje de agua en las áreas agrícolas y la capacitación para combatir plagas sin afectar la biodiversidad. En general, poner en práctica el concepto de economía verde.

¿Podría explicar el término de economía verde?

Es un modelo económico que se traduce en la mejora del bienestar humano y la igualdad social, reduciendo significativamente los riesgos ambientales y la escasez ecológica y dándole un precio a la biodiversidad. Está basado en una economía de bajo carbono, es decir, con menores emisiones de gases de efecto invernadero, mejor eficacia en el uso de los recursos naturales y menor generación de residuos.

Colombia está entre los países más biodiversos pero también entre los más pobres. ¿A qué se debe si, como dice usted, naturaleza es sinónimo de riqueza?

Colombia debe entender que la pobreza no se va a resolver regalando casas o dinero. El Gobierno debe valorar apropiadamente sus recursos naturales. Si no lo hace no podrá reconocer dos cosas: que es un país megadiverso, con una riqueza enorme, y que también debe establecer unos límites para la explotación de esta riqueza. No está bien decidir que se extraerán recursos simplemente por la demanda mundial. Primero hay que ver el impacto, ya que finalmente esto definirá la disponibilidad de recursos para el futuro.

¿Apoya la idea de que los gobiernos le den un precio a la naturaleza?

A todos los recursos naturales hay que darles un valor expresado en términos de precio. Si se impone un costo a la extracción de recursos naturales o a su empleo, las empresas tenderán a emplearlos menos para abaratar sus costos y con ello se promueve una cultura de consumo verde.

¿Cómo se determina el precio?

La técnica consiste en establecer los beneficios económicos secundarios o indirectos de los recursos naturales, comparando esos beneficios con los que se derivarían en caso de asignarse esos recursos a otro tipo de uso. Por ejemplo, de acuerdo con mi cálculo, si seguimos al ritmo actual de destrucción, la pérdida por costos ambientales en el año 2050 será equivalente al 7% del PIB mundial.

¿Puede haber progreso sin crecimiento económico?

La riqueza no es sólo una cuestión de acumulación del capital financiero, sino también del capital natural y social. Si sólo se toma en cuenta el crecimiento del PIB en la economía, se excluyen los impactos del agotamiento de los recursos naturales.

Usted ha dicho que en la actualidad 100 grandes sectores globales provocan US$7.300 millones en daños al medio ambiente. ¿Qué significa eso?

Cuando un sector como el del aceite de palma está destruyendo bosques tropicales para cultivar esta planta en grandes extensiones, significa que se están perdiendo los bienes y servicios provenientes de los bosques, como el valor de la retención de carbono. Todas estas pérdidas tienen costos para la sociedad y para la economía. Estos US$7.000 millones son, básicamente, la suma total de todos estos factores externos.

¿Cuál es la solución?

Según lo explico en mi nuevo libro, Corporation 2020, en una década, por lo menos la mitad de las grandes empresas deberá empezar a medir, reportar y administrar los costos de sus impactos a la naturaleza y la sociedad. De lo contrario, las futuras generaciones van a lamentar no haber hecho nada.

 

 

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