El dilema de los curtidores

La comunidad sigue descontenta con el fallo del Consejo de Estado, que rechazó sus aclaraciones.

Fallo ordena salvar el río Bogotá con un proceso de relocalización de las curtiembres. / El Espectador

De nada sirvieron las aclaraciones hechas ante el Consejo de Estado, por la Asociación de Curtidores de Villapinzón y Chocontá (Acurtir). Según Evidalia Fernández, curtidora de cuero y vicepresidenta de esa organización, el alto tribunal rechazó las explicaciones brindadas por ese gremio en el marco del proceso que terminó en marzo pasado con una sentencia emblemática que le ordenó a la Nación salvar el río Bogotá.

Ahora, los curtidores y sus familias que derivan el sustento diario de dicha actividad, serán trasladadas en 2017 al Parque Industrial de Curtiembres, en Chocontá (Cundinamarca).

En las aclaraciones, los campesinos curtidores de piel pedían al magistrado Marco Antonio Velilla, ponente del fallo para salvar el afluente, proferido el pasado 28 de marzo, tener en cuenta las acciones que desde 2004 tomaron algunas familias curtidoras para mejorar sus procesos productivos.

Aunque desde 2004 un fallo del Tribunal Administrativo de Cundinamarca obligaba a entidades como el Distrito Capital, la Secretaría de Ambiente (SDA), la Empresa de Acueducto y Aguas de Bogotá (EAAB) y la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), a adelantar y buscar los recursos necesarios para asumir esta recuperación, los esfuerzos fueron insuficientes y ni siquiera se invirtieron los $5,9 billones en los que se avaluó el rescate.

Pero sí hubo quienes asumieron su responsabilidad y avanzaron en la tarea de recuperar las aguas. En el caso de los curtidores de pieles, quienes siempre han sido señalados por su contribución en la contaminación de la cuenca alta del río, a la altura de Villapinzón y Chocontá, ese fallo en primera instancia les dio la oportunidad de modificar su Plan de Manejo Ambiental a aquellos que no estuviesen sobre la ronda del río y para quienes estuvieran instalados sobre su margen. La solución sería trasladarlos, con ayuda del Estado, al mencionado parque.

Según Mónica Sanz, bióloga de la Universidad de los Andes y quien ha trabajado con estas familias desde hace diez años, desde ese entonces se logró la reducción del uso de agua en un 68% y la disminución del 68% del uso de cromo.

Pero el problema ahora, de acuerdo con Sanz, es que el reciente fallo del Consejo de Estado para salvar el río Bogotá no tuvo en cuenta el enorme esfuerzo que hicieron estos campesinos para legalizar sus microempresas, ya que de la manera en que está redactada la sentencia se entiende que todos los curtidores, tanto los que están sobre la ronda del río, como los que invirtieron grandes sumas de dinero para hacer producción más limpia y legalizarse, deberán trasladarse al Parque Industrial de Curtiembres de Chocontá, por sus propios medios. 

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@nataliagonima

*El blog El Río, que puede visitarse en la página web de El Espectador, es una iniciativa de este medio, la Fundación Natura y el Fondo Patrimonio Natural para abrir debates sobre el río Bogotá.

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