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“El fin es minimizar el impacto sobre la naturaleza”

El arquitecto colombiano Camilo Alvarado, al frente de la empresa Kubik, recibió el Premio Obras Cemex en Colombia y el reconocimiento Sustainability Together Award en Estados Unidos. 

En la ciudad japonesa de Kobe se erige una iglesia hecha de tubos de papel. Fue concebida por Shigeru Ban, una de las mayores figuras del movimiento de diseño y arquitectura sostenible, en 1995, cuando apenas comenzaba a experimentar con materiales más ecológicos. Tres años más tarde, a Ban le delegaron en Londres la tarea de construir, junto con Stephen Spence, un pabellón para conmemorar el nuevo milenio. Entre sus discípulos para esa tarea estaba el colombiano Camilo Alvarado. 

El desafío, recuerda Camilo, consistía en crear una obra con un mensaje para las nuevas generaciones. Un mensaje de sostenibilidad. Así nació la estructura más grande construida hasta ese momento en el mundo con papel reciclado. Cerca de 25.000 niños del Reino Unido enviaron muestras de papel reciclado que fue procesado por el grupo de Ban para elaborar tubos de cartón, columnas que alcanzaron los 30 metros. “Me impactó mucho ese tema. Comencé a pensar cómo involucrarlo en mi trabajo. Ahí comenzó todo”, dice Camilo quien acaba de recibir el Premio Obras Cemex en Colombia y el reconocimiento Sustainability Together Award, que otorga la organización no gubernamental Women Together en Estados Unidos a quienes apuestan por la sostenibilidad medioambiental. 

En 2007 regresó a Colombia, y más de 20 edificios en el país y Estados Unidos son la prueba de esa convicción. Junto con un grupo de amigos creó la empresa inmobiliaria Kubik y participó en la creación del Consejo Colombiano de Construcción Sostenible. Materiales más sostenibles, reciclaje de aguas lluvias, jardines verticales y cubiertas verdes están siempre presentes en sus construcciones. “El fin es minimizar el impacto sobre la naturaleza”, dice. 

En el mundo, se calcula que el entorno construido es responsable del 33 % de las emisiones de gases efecto invernadero, del 72 % del consumo de electricidad, un 40 % del uso de materiales y energía, 25 % de madera cultivada y 20 % de consumo de agua potable. Transformar el sistema de construcción tendría un enorme impacto en la sostenibilidad del planeta y el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). 

Los edificios Kubik Virrey I y II en Bogotá tienen un sistema de reciclaje de agua. / Cortesía 

El manejo de agua dentro de las casas, edificios y centros comerciales que ha diseñado Alvarado es una de sus mayores preocupaciones. Aunque todos los otros elementos de la construcción sostenible puedan resultar más visibles y atractivos, para él resulta inconcebible que en un mundo donde más de la mitad de las personas no tienen acceso a agua potable, los que si tienen la usen para los sanitarios. Redes de doble circulación de agua y plantas de tratamiento compartidas que reciclan el agua y la bombean para sistemas de riego y sanitarios muchas veces son el corazón de los proyectos de Kubik. “Se ahorra el 60 % del agua potable porque es reciclada”, cuenta. 

Todo tiene un precio y también lo tiene la sostenibilidad. Camilo no niega que la complejidad de una construcción sostenible se refleja en el presupuesto. Pero advierte que el ahorro que genera en términos de eficiencia de luz o agua compensan la inversión inicial a lo largo del tiempo. Pero su interés, más allá de la batalla de argumentos económicos, es trabajar para personas que entiendan su responsabilidad ética con el planeta.

Su firma ha desarrollado otro concepto clave en el uso responsable de energía que son las casas iglú, las cuales tienen un sistema de muros y ventanería doble que mantiene un microclima en el interior de la vivienda que facilita el ahorro de energía de manera constante.

Casa en Sopó, Cundinamarca/Cortesía

En Colombia se estima que ya existen 159 proyectos con una de las certificaciones de construcción sostenible más exigentes del mundo, conocida como LEED (Leadership in Energy and Environmental Design). Esto equivale a 2,3 millones de metros cuadrados que han sido construidos bajo los principios de construcción sostenible. En total, 223 certificaciones se encuentran en proceso y de concretarse sumarían 3,9 millones de metros cuadrados construidos a las cifras del sector. Los 374 proyectos inmobiliarios registrados en lista oficial de LEED desde 2008 representan inversiones por cerca de $23 billones en 52 ciudades y 24 departamentos del país.

Camilo Alvarado, arquitecto / Cortesía. 

 

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