Un año trascendental

El nuevo acuerdo del que dependen la vida y la naturaleza tal como la conocemos

Para 2020, el mundo se planteó detener la pérdida de biodiversidad, alcanzar un desarrollo sostenible y combatir el cambio climático. A ocho meses, los objetivos no parecen estar cerca de cumplirse y la realidad es que solo podremos avanzar cuando se alcance un nuevo acuerdo por la naturaleza y las personas.

El pez león es considerado como una especie invasora. Según científicos, su expansión fue rápida debido a su capacidad de adaptarse a nuevos territorios y de reproducirse. Getty Images

“Cada año los vientos arrastran dos mil millones de toneladas de polvo hacia el cielo y, al menos, un cuarto cae en el mar cargado de nutrientes para los organismos microscópicos que son el cimiento de toda la vida oceánica”. ¿Quién se imaginaría que el desierto y los océanos tienen tal conexión? Así inicia el capítulo de introducción de la serie Our Planet, producida por Netflix, en colaboración con WWF y que muestra, en una sola escena, cómo nuestro sistema de vida y la estabilidad de nuestro planeta depende de los servicios que nos provee la naturaleza. (Lea: Se alista convocatoria para la beca de investigación “Colombia Biodiversa 2019”)

La mitad de los arrecifes de coral se ha perdido.

Nuestra incapacidad de reconocer que funcionamos en sistemas sociales y naturales dependientes uno de otros y que nuestro bienestar depende de una conservación y uso equitativo de la naturaleza, nos está llevando al límite y nos podría costar la calidad de vida que soñamos y por la que se han trazado acuerdos políticos tan importantes como los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Lo dijo la directora internacional de Conservación de WWF, Kavita Prakash-Mani, en su visita a Bogotá a principios de este mes: “De alguna manera perdimos la conexión con la naturaleza, nuestro soporte vital, la gente no siente que sus elecciones cotidianas acumulan impactos sobre ella y, por lo tanto, no es consciente de que al no protegerla esa posibilidad de elegir se acabará”.

No podemos seguir viviendo en un mundo en el que las personas no saben de dónde proviene su comida o el agua que beben a diario, en el que desconocen que la ropa que usan, sus carros, sus empaques plásticos o sus neveras, y absolutamente todo, tiene un impacto en la naturaleza, ya sea a través del agua o la energía que utiliza, las emisiones y la contaminación que produce o los materiales que fueron necesarios para fabricarlos.

Esta falta de conocimiento y consciencia nos hace seguir apostando por sistemas de producción insostenibles y alcanzando niveles desenfrenados de consumo que están ocasionando un nuevo evento de extinción masiva. Como lo ha señalado el fotógrafo brasileño Sebastián Salgado, “nos seguimos entregando a la misma contradicción: con la idea de construir desarrollo, destruimos nuestro entorno”.  (Puede leer: Más de 19.228 especies de fauna y flora se protegen en Colombia)

Un millón de especies están en peligro de desaparecer.

Estamos viviendo la mayor pérdida de biodiversidad en la historia de la humanidad y no podemos quedarnos como testigos silenciosos. Si la naturaleza se altera, la vida de cada uno de los casi ocho mil millones de personas que habitan el planeta está en riesgo. Es el momento para que cada uno de nosotros unamos nuestras voces y compromisos en un nuevo acuerdo por la naturaleza y las personas capaz de realzar su relevancia en todos los ámbitos, reforzar y aumentar las acciones para protegerla y demostrar cuál es el camino que queremos para las generaciones presentes y futuras.

El desarrollo social y especialmente económico de la humanidad debe coincidir con las metas que han trazado tres de las agendas mundiales relevantes para el ambiente: los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), el Acuerdo de París y el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CBD). Y debe hacerlo pronto, de aquí a 2020, pues este será un año crítico en el que los gobiernos mundiales revisarán el progreso de estos acuerdos para combatir el cambio climático, aumentar la ambición de sus compromisos, fomentar un desarrollo sostenible y detener y revertir la tendencia de pérdida de la naturaleza, una que por ahora no es para nada esperanzadora.

75 % de la superficie terrestre y el 66 % de los océanos ha sido alterado por el ser humano.

El rol de Colombia

Somos el segundo país más biodiverso del mundo, de hecho, una de cada diez especies descubiertas en el mundo puede ser encontrada en Colombia. Este gran privilegio conlleva una enorme responsabilidad para enfrentar los desafíos económicos, sociales y ambientales que el mundo enfrenta hoy; y lo cierto es que nuestro país deberá seguir demostrando su compromiso y liderazgo en la adopción de estas agendas. (Le puede interesar: La biodiversidad que sostiene alimentación del mundo se está perdiendo)

85% de los humedales del mundo han desaparecido.

Para lograrlo hay que empezar por dejar de creer que la naturaleza es una más de las cosas valiosas que tenemos, como lo asegura el doctor David Nabarro, asesor de Naciones Unidas para la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, y empezar a pensar en ella como “lo más valioso del mundo, algo incomparable y a lo que no se le puede poner un precio. Espero que, con el tiempo, Colombia sea respetado por la manera en que los ciudadanos valoran la naturaleza y se conviertan en un ejemplo para el mundo otorgándoles el valor y la prioridad que merecen las soluciones basadas en la naturaleza, como las áreas protegidas y lo paisajes resilientes”.

Cinco causas de pérdida de biodiversidad
1. Cambios en el uso de la tierra y el mar. 
2. Explotación directa de organismos. 
3. Cambio climático. 
4. Contaminación. 
5. Especies exóticas invasoras. 

 
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El Espectador

 

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2019-06-12T21:00:00-05:00

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2019-06-18T11:39:11-05:00

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-Redacción BIBO

Medio Ambiente

El nuevo acuerdo del que dependen la vida y la naturaleza tal como la conocemos

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