El pájaro que resistió el embate del huracán Iota en Providencia

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Expertos del Instituto Humboldt corroboraron la presencia del vireo de Providencia en varios hábitats de la isla, como el bosque de Manzanillo. Antes de este hallazgo existía una gran preocupación sobre qué había pasado con esta especie luego del paso del huracán Iota.

Ya se cumplen dos meses desde que el huracán Iota azotó a Providencia y Santa Catalina, convirtiéndose en el primer huracán categoría 5 en llegar a costas colombianas. Con vientos de 250 kilómetros dejó a miles e personas daminificadas, sin techo o sin casa, mascotas y animales domésticos a la deriva, árboles caídos y rezagos de bosque totalmente pelados.

Además de las pérdidas humanas (una persona murió), el estado de la biodiversidad en Providencia era motivo de preocupación entre los investigadores. Las islas de Providencia y Santa Catalina son un paraíso que le brinda hogar y refugio a más de 1.000 especies de animales y plantas, representantes de la naturaleza que abundan en los diversos ecosistemas isleños como el bosque seco tropical, las zonas de manglar, los pastos marinos, las formaciones coralinas y las playas arenosas.

Según la línea base de información de biodiversidad elaborada por el Instituto Humboldt, este territorio insular alberga más de 200 especies de aves en sus zonas terrestres y marítimas, siendo las zonas de manglar de Providencia uno de los mayores refugios para la avifauna endémica.

Sin embargo la naturaleza resistió al embate del huracán. Una evaluación del Instituto Humboldt, realizada en 2018, registró 200 individuos de 21 especies en las estaciones de manglar de Manzanillo y Suroeste, varias de las cuales son endémicas de la isla de Providencia.

“Dentro de los avistamientos de aves endémicas en los manglares encontramos al vireo de Providencia (Vireo approximans), el colibrí de pecho verde (Anthracothorax prevostii hendersoni), reinita del manglar (Setophaga petechia armouri), mielero común (Coereba flaveola tricolor), elaenia caribeña (Elaenia martinica cinerascens) y semillero pechinegro (Tiaris bicolor grandior)”, revela el estudio.

Luego del paso del huracán Iota a mediados de noviembre del año pasado, que registró ráfagas de vientos de hasta 200 kilómetros, los científicos prendieron las alarmas por la posible desaparición del vireo de Providencia, un ave con apenas 10 centímetros de largo.

Esta hipótesis llegó a su fin en el tercer día de la expedición Cangrejo Negro. El ornitólogo David Ocampo, líder del Instituto Humboldt, corroboró la presencia de individuos de esta especie en varios hábitats de Providencia, como en el bosque de Manzanillo, un parte de tranquilidad para esta ave emblemática.

“En los primeros muestreos de aves por la isla logramos identificar un individuo de vireo de Providencia perchando en las ramas de la vegetación, un hallazgo que nos indica que sobrevivió a los embates del huracán”, dijo el experto.

El vireo de Providencia presenta una distribución bastante restringida. Según Ocampo, es una de esas especies focales que será priorizada para entender cómo está el estado de su población dentro de la isla luego del paso de Iota.

Con este primer hallazgo, el Instituto Humboldt iniciará un estudio sobre la población actual de la especie, que iniciará con un diseño de muestreo. “Como estamos en un área aislada, podremos estar seguros que analizaremos en gran medida el total de la población. Este estudio va a requerir varios muestreos con diversas réplicas”.

Según el investigador, estos muestreos arrojarán una certeza cercana sobre el estado poblacional de la especie y qué sitios cuentan con las mayores concentraciones. “Será el punto de partida para diseñar las estrategias de conservación del vireo de Providencia”.

Durante la expedición Cangrejo Negro, que irá hasta el 23 de enero, el experto del Humboldt realizará diferentes censos de muestreo para todas las aves de Providencia por medio de herramientas visuales y sonoras.

“Utilizaremos binoculares y grabaciones del canto de las aves para identificar en qué hábitats podemos encontrarlas y dónde está concentrada la mayor cantidad de individuos. Con esta información se pueden hacer análisis para proyectar toda la isla y los hábitats en donde tienen mayor afinidad”.

Aunque el viro de Providencia es una especie asociada al ecosistema de manglar, Ocampo asegura que hace presencia en casi toda la isla. “Antes del huracán la registraron tanto en las zonas bien al margen de la playa, en el manglar, y hasta en las áreas altas, pasando por todas las coberturas vegetales”.

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