El Parque Fluvial Río Pasto está demorado

El principal recurso natural de la capital nariñense está próximo a someterse a una cirugía ambiental, urbanística y paisajística que busca devolverle su importancia y convertirlo en el eje integrador de la ciudad.

Los estudios paisajísticos fueron hechos por la Universidad de Viena. / Agua-pasto.blogspot.com

El proyecto Parque Fluvial Río Pasto contempla la construcción de ciclorrutas, zonas arborizadas, plazoletas para actividades deportivas, culturales y gastronómicas, y todo un sistema de transporte que ayude a mejorar la movilidad de la capital nariñense. Sin embargo, algunos expertos cuestionan el tratamiento que se le daría al afluente durante el proceso y la socialización que se haría con las comunidades involucradas.

Actualmente el 98% de los habitantes están concentrados en las márgenes del río Pasto, pero sólo el 20,16% de sus aguas son accesibles. Sus orillas se han ido llenando de asentamientos que podrían correr riesgo por erupción volcánica, inundación, remoción de masa y flujos de lodo, por lo que la Alcaldía Municipal respalda esta iniciativa y la considera indispensable para prevenir un desastre que ponga en peligro la vida de las personas.

“Una inundación siempre es problemática, pero es mejor tener una ciclorruta que viviendas con seres humanos a orillas del río. Lo que se haría es recuperar el espacio y los humedales que siempre le han pertenecido al afluente”, dice Pablo Londoño, director del programa de Arquitectura de la Universidad de Nariño, quien además considera indispensable empezar a tratar el río desde ya.

La iniciativa prevé, a mediano y largo plazo, la construcción de plantas de tratamiento de aguas residuales (PTAR) “en puntos estratégicos” y la implementación de “tratamientos ambientales para la recuperación del recurso hídrico”. Sin embargo, todavía no hay un presupuesto ni estudios que determinen cuáles serían esos puntos a tratar para mejorar la calidad del agua.

El proyecto se divide en 11 tramos que aproximadamente abarcan 13,65 kilómetros y que sólo estarán terminados en el año 2050, tiempo que podría interpretarse como exagerado pero que la Alcaldía considera necesario dada la magnitud de la intervención. “Pasarán varias administraciones para poder ver todo culminado. Por ahora se están despejando áreas ocupadas y comprando predios para tener espacio habilitado a la ribera del río Pasto, y será el próximo alcalde quien se encargue de buscar la financiación que estimamos en casi $180.000 millones”, comenta Enrique Riasco, encargado del componente urbano del POT.

El primer tramo en ser intervenido será el del parque La Milagrosa, entre las carreras 24 y 29. El plan contempla la renovación de 3,1 hectáreas donde se encuentran construcciones de valor histórico, como la iglesia San Felipe, el teatro Imperial y la catedral, las cuales harán parte de “la ruta de integración social y patrimonial”, que contará con patios de uso colectivo y zonas peatonales para tener mayor contacto con la naturaleza, hacer deporte y participar en actividades recreativas y culturales.

Según Ronald Krebs, arquitecto de la Universidad de Viena y miembro del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), las obras se comienzan en el sector histórico porque “es el más importante y el único apto para la construcción en este momento, ya que los demás tramos están llenos de edificaciones que se han ido asentando sin respetar la franja de 30 metros con el río. En ese sentido, es necesario crear un plan para comprar predios, demoler las viviendas y hacer los traslados pertinentes, pues no todas las zonas presentan riesgo”, afirma.

Precisamente este punto es el que más inquieta al exdirector del programa de Arquitectura de la Universidad de Nariño, Jaime Fonseca, quien considera que es una propuesta con demasiados vacíos, agreste y sin la adecuada consulta con las comunidades. “Me parece contradictorio el hecho de desalojar, demoler y luego volver a construir cuando se podrían buscar espacios vacíos que puedan emplearse automáticamente sin costos tan elevados”, dice.

Aunque el experto asegura que, a simple vista, el proyecto estaría en sintonía con la necesidad de reivindicar la naturaleza con lo que los seres humanos han venido contaminando e invadiendo, también habría que tener en cuenta las prioridades y el presupuesto de Pasto. “Trabajemos y mejoremos los parques que ya tenemos, limpiemos e invirtamos en el río como corresponde, informemos a la comunidad insistentemente hasta que conozca el plan a profundidad, y después miramos lo demás”, concluye Fonseca.

El Parque Fluvial también espera incrementar el espacio público en la ciudad, pues es una deuda histórica de Pasto. Según el POT 2014-2027, hay un déficit de 12,8 m² por habitante, por lo que se planea generar un incremento para pasar de 2,2 a 6 m².

El megaproyecto hace parte del programa Ciudades Sostenibles de Findeter y el BID.

 

 

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