Se han invertido más de $2,8 billones

El plan para oxigenar el río Medellín

Con la apertura de Aguas Claras, catalogada como la planta con mayor capacidad de Colombia, se trata el 84 % de las aguas residuales del Valle de Aburrá.

Se han invertido más de $2,8 billones en esta planta de tratamiento. Cortesía

El río Aburrá-Medellín desemboca en el río Grande a la altura de Puente Gabino (Yolombó). En este punto, la corriente de agua que atraviesa el Valle de Aburrá arrastraba los desechos de más de tres millones de personas que habitan los diez municipios aledaños. (Le puede interesar: Aguas Claras, el proyecto de EPM que plantea sanear las aguas del río Medellín)

Con el propósito de solucionar el problema de contaminación y devolverle el oxígeno a este afluente, EPM concibió en 1955 una visión para el saneamiento de este afluente. Entre 1986 y 2006, período en el que se implementó el programa de saneamiento del río y de sus quebradas afluentes, se adelantaron las obras de modernización de las redes de alcantarillado, colectores Norte y Centro, la reposición del interceptor Sur-Centro y se sanearon las cuencas del sur del Valle de Aburrá.

Uno de sus principales logros fue la puesta en operación de la planta San Fernando. Allí se tratan, desde hace 19 años, las aguas residuales de Envigado, Itagüí, Sabaneta, La Estrella, San Antonio de Prado (corregimiento de Medellín) y, en los próximos años, el municipio de Caldas. De 2001 a 2011, en el norte y centro del Valle de Aburrá los trabajos de saneamiento integral tuvieron lugar en las cuencas de trece quebradas. (Puede leer: Con Aguas Claras, EPM impide ingreso de 40 toneladas de basura al río Medellín)

La construcción de la planta de tratamiento de aguas residuales Aguas Claras, ubicada en Bello, empezó en 2012. Ese mismo año se incluyeron nuevos proyectos en las redes de alcantarillado, así como la modernización y ampliación de la planta San Fernando.

Hoy, los municipios que conforman el Valle de Aburrá cuentan con cerca de 4.600 kilómetros de redes de alcantarillado en operación. Se disminuyeron los tiempos de mantenimiento y aumentó la retención de residuos sólidos ordinarios del tratamiento preliminar de la planta San Fernando.

En junio de este año fue inaugurada Aguas Claras. En este lugar también opera la Unidad de Vida Articulada (UVA), un espacio lúdico, educativo y abierto a la comunidad, que invita a las personas a volver su mirada al río como arteria que articula y dinamiza el desarrollo del Valle de Aburrá.

Con la entrada en operación de Aguas Claras, unida a la planta San Fernando de EPM, estamos recolectando en promedio el 84 % de las aguas residuales del Valle de Aburrá para tratarlas; así evitamos que lleguen al río Aburrá-Medellín más de 140 toneladas diarias de materia orgánica, equivalentes a lo que pueden transportar diez tractomulas con carga completa. Nuestra empresa contribuye con este trabajo a elevar el nivel de oxígeno disuelto en el río a un promedio de 5 mg/l, característica de los ríos descontaminados”, afirma Jorge Londoño de la Cuesta, gerente general de EPM.

Con los logros del Plan de Saneamiento y Manejo de Vertimientos (PSMV) se contribuye a la recuperación de unas ochenta quebradas y con la operación de las plantas San Fernando y Aguas Claras, los habitantes del área metropolitana obtienen beneficios ambientales, así como las poblaciones ubicadas aguas abajo del municipio de Barbosa. De esta forma, se trata el río Aburrá-Medellín y se aporta a los demás afluentes principales de Colombia.

Actualmente se construye el interceptor sur, una infraestructura de gran capacidad que transportará las aguas residuales generadas en hogares e industrias del municipio de Caldas y la zona rural de La Estrella hasta la planta San Fernando, con capacidad instalada de 1,8 m³/s, un proceso de ampliación que incluye un nuevo tren de tratamiento secundario biológico, la modernización del existente, que es de lodos activados, y un nuevo digestor anaerobio, con sus respectivos equipamientos de operación y control.

Es un gran esfuerzo de EPM, al que se han sumado los municipios del área metropolitana del Valle de Aburrá, la autoridad ambiental, el sector académico y la comunidad, al hacer una disposición adecuada de los residuos desde sus hogares y negocios. (Lea: Borrando el impacto de las colillas en las calles de Bogotá)

Así como hace más de sesenta años, el objetivo sigue siendo el mismo: recuperar el río Aburrá-Medellín, sanear las quebradas que llegan a él y favorecer el equilibrio ecosistémico, con la finalización de todas las intervenciones en infraestructura que se tienen planteadas a mediano y largo plazo.

 
Así opera la planta de tratamiento Aguas Claras
El Espectador

 

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2019-07-24T19:56:13-05:00

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-Redacción BIBO

Medio Ambiente

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