El primer Plan de Crecimiento Verde en Colombia

Liderado por Cornare, con el apoyo técnico de WWF y la Fundación Natura, y la financiación del CDKN, se creó el primer Plan de Crecimiento Verde y Desarrollo Compatible con el Clima, un plan piloto que reúne los esfuerzos de los privados y los públicos para que la región crezca acorde a los eventos climáticos.

Carlos Mario Zuluaga, director de Cornare. Cortesía

Mientras a nivel central las discusiones no se han podido alinear en todos los sectores para crecer verde, en el Oriente antioqueño ya dieron el primer paso. Liderado por Cornare, con el apoyo técnico de WWF y la Fundación Natura, y la financiación del CDKN, se creó el primer Plan de Crecimiento Verde y Desarrollo Compatible con el Clima, un plan piloto que reúne los esfuerzos de los privados y los públicos para que la región crezca acorde a los eventos climáticos.

Carlos Mario Zuluaga, director de Cornare, da un ABC de cómo fue el proceso.

¿Cuál es la base de este Plan de Crecimiento Verde?

A partir del gran crecimiento empresarial que tenemos en el Oriente antioqueño, y la buena receptividad de los sectores privados y públicos con los temas ambientales, logramos generar procesos de transformación industrial y de producción, y pensar en las nuevas dinámicas que el ambiente y el clima nos están imponiendo. Hemos buscado que nuestros empresarios trasciendan el estricto cumplimiento de la norma y abordar el proceso de cambio en función del mejoramiento energético, del consumo sostenible y, muy importante, de la responsabilidad social.

¿Qué sectores están involucrados?

Todos los sectores. Desde los primarios, como los productores agrícolas, avícolas y porcícolas, hasta gente del sector empresarial, incluyendo quienes ofrecen servicios.

¿Y lo público?

Hay un tema muy importante y es que estamos trabajando con los alcaldes para revisar los esquemas y los planes de ordenamiento. Los componentes de adaptación y mitigación al cambio climático y el crecimiento compatible con el clima tienen que ser políticas públicas desde lo local. Estos planes deben compatibilizarse y hablar de zonas de reservas, de conservación y de cuidado al medioambiente, y dar estímulos a las construcciones sostenibles. Claro, los municipios también tienen que tener inmersa la dinámica de la educación y salud en el tema de la planificación, porque todo es transversal a un desarrollo compatible con el clima.

Para hacer este plan hicieron un diagnóstico. ¿Cuáles son los sectores más contaminantes?

Fue muy parecido a la estadística a nivel nacional. El sector agropecuario es el que más genera gases de efecto invernadero, especialmente por la deforestación. Lo bueno fue que empezamos a encontrar a municipios que no sabíamos que estaban emitiendo tanto, pero concentraban el mayor riesgo de emisiones por tala. Entonces identificamos puntos estratégicos donde trabajar y diseñar políticas que reaccionen frente a esta situación. Otro tema fue el uso indiscriminado de agroquímicos y la proliferación de vehículos en la región.

¿Qué propone el plan frente a estos temas?

En el sector agropecuario hay un problema de deforestación ligado a la siembra de cultivos transitorios, que son los que usan un palo para poder sostener el cultivo, y este palo se obtenía con árboles de sucesión temprana. Por eso aumentaron los índices de deforestación. Hoy lo estamos sustituyendo por madera plástica reciclada.

En cuanto a los vehículos, estamos definiendo programas de ciclorrutas, bulevares peatonales y conservación de rondas hídricas para que con el tiempo podamos tener transporte sostenible liviano y menos contaminante.

¿Cuántos municipios están involucrados?

Hay 26 municipios en la región, pero hemos adelantado el trabajo con seis de ellos: El Retiro, Guatapé, San Carlos, Guarne, El Carmen y Rionegro. Este último, que es el municipio más grande, tiene un convenio con el BID para ser un referente de ciudad sostenible a través de sustitución a energías renovables, manejo de residuos y movilidad sostenible. Pero en todos los municipios estamos incorporando todas las variables de clima, mapas de riesgos, vulnerabilidad y amenazas. Porque no es que se planifique y luego miramos lo ambiental, sino que lo ambiental sea el eje articulador para planificar. ¿Cuánto tiempo lleva el plan en desarrollo?

Va para un año, y la idea es que no termine. Hay una primera fase de implementación que termina en tres meses, en la que rendiremos cuentas y veremos qué es susceptible de mejorar. El plan tiene que irse ajustando en la medida en que las dinámicas sociales y ambientales del territorio vayan cambiando.

¿Cuáles son las metas e indicadores que medirían el éxito del plan?

En principio, esperamos que los grandes sectores productivos inicien un proceso de transformación en temas de sostenibilidad. Hoy tenemos unas metas efectivas de disminuir emisiones de gases y por eso estamos llegando a 600 familias campesinas con el proyecto BanCO2, una iniciativa de pagos por servicios ambientales, con recursos del sector privado. Cuando uno sabe que un empresario le está pagando a un campesino por proteger los bosques, estamos hablando de deforestación evitada. Por eso queremos llegar a 20.000 hectáreas de bosques protegidas en los próximos cuatro años. ¿Cuáles son los tres proyectos estrellas del plan?

1.Reducir la deforestación por medio de PSA con BanCO2. Con esto atacamos el 60 % de los problemas por gases de efecto invernadero.

2.Nuevas alternativas de producción sostenible del sector empresarial, como ahorro de agua, energía y sinergias para disminuir los procesos de consumo.

3.Generar políticas públicas, para que empresarios y alcaldes estén en sincronía.