Por el rescate de los páramos

El Gobierno Nacional y la Unión Europea lanzaron este martes un proyecto para conservar la sostenibilidad de siete páramos en Colombia, Ecuador y Perú.

Páramo Chimborazo (Ecuador)

El triángulo que se forma entre Colombia, Ecuador y Perú cuenta con el 60% de los páramos del mundo. Solo en Colombia se concentra el 49% de estos ecosistemas y el 80% de la población del país depende del agua que producen. A pesar de los intentos fallidos por delimitarlos (bajo el primer mandato del presidente Juan Manuel Santos se prometió que se delimitarían, pero, a la fecha , el único logro concreto ha sido Santurbán), el aumento de la temperatura mundial amenaza su biodiversidad y su potencial hídrico.

En este contexto, el Gobierno y la Unión Europea (UE) presentaron este martes, en el Puente de Boyacá, el proyecto “Páramos: agua y biodiversidad en los Andes del norte”, que favorece la conservación de siete páramos ubicados entre Colombia, Ecuador y Perú.

Santurbán (Santander), Rabanal (Boyacá), Los Nevados (Eje Cafetero), Las Hermosas (Valle del Cauca y Tolima), el corredor transfronterizo El Ángel-Chiles-Quitasol (compartido por Colombia y Ecuador), además del complejo Chimborazo (Ecuador) y Piura (Perú), fueron los páramos priorizados por su complejidad, conflictividad y por la urgencia de fortalecer la gestión regional de las instituciones locales.

De acuerdo con el discurso de la embajadora de la Unión Europea en Colombia, María Antonia Van Gool, “existe un interés de los tres países por enfrentar los efectos del cambio climático en estos ecosistemas estratégicos. Con el proyecto se verificarán formas de adaptación que garanticen la supervivencia de los páramos y la continuidad en la provisión de bienes y servicios a las poblaciones locales”.

El plan se ejecutará en tres años y medio. Será financiado bajo la iniciativa Global Public Goods and Challenges de la UE, coordinado por el Instituto Alexander von Humboldt y apoyado por las corporaciones autónomas regionales (CAR), WWF y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Van Gool destacó que durante las discusiones previas a la aprobación del proyecto entendieron que los páramos tienen un valor incalculable para el desarrollo de comunidades locales y que son claves en los servicios globales que brindan: “vía el almacenamiento y regulación hídrica, soporte de biodiversidad endémica, reservorios de carbono y otros”, comentó.

De hecho, según información del Mecanismo de Información de Páramos (MIP), la variedad de plantas y animales presentes en el páramo obedece a la alta diversidad de hábitats allí desarrollados, como las lagunas altoandinas y pantanos. El documento revela que “además de su importancia como hogar directo de miles de seres vivos, el páramo funciona como corredor biológico para muchas otras especies, específicamente aves y mamíferos, las cuales acuden al páramo para alimentarse o lo utilizan como área de transición hacia otras zonas de vida”.

El ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Gabriel Vallejo, resaltó la importancia de este proyecto y aclaró que la delimitación es apenas un primer paso en la conservación de estos ecosistemas: “En los páramos viven 350 mil habitantes que tienen actividades ganaderas y agrícolas. Por eso, una gestión sostenible de los páramos no termina en su delimitación”, aseguró. Así que deben generarse nuevos modelos de gestión, porque “en ningún momento delimitar un páramo es atropellar a la comunidad”, remató.

Y así como los páramos deben ser protegidos para mantener el equilibrio ecológico del planeta y para armonizar su protección y convivencia con los paramunos que lo habitan, el proyecto apuesta por la gestión de los recursos naturales en un escenario de posconflicto. Los resultados de un estudio financiado por la UE denominado “Mapa de conflictos socio-ambientales en el mundo” sitúan a Colombia como el segundo país con mayor número de conflictos a nivel mundial y el primero a nivel del continente.

“La UE cree que este proyecto representa una excelente oportunidad para construir y consolidar modelos que permitan resolver satisfactoriamente conflictos que existen en estos ecosistemas estratégicos y prevenir conflictos potenciales a futuro. La paz no es la ausencia de conflictos, es también saber cómo resolverlos de manera pacífica”, remató la embajadora.

La aplicación del modelo, que se desarrollará en estos siete páramos, servirá como piloto para que sea implementado en los 36 páramos del país. Todo esto requerirá de “innovación e intercambio de experiencias”, como lo dijo Brigitte Baptiste, directora del Instituto von Humboldt, quien también aseguró que es fundamental conectar el diálogo entre el saber científico y los problemas de la gente, porque “el conocimiento debe ser útil o si no se convierte en un despilfarro de recursos”, afirmó la investigadora.