A sólo seis días de que países miembros se reúnan en Bonn, Alemania

Empresas de carbono habrían manipulado acuerdo mundial de cambio climático

Un informe realizado por la organización Corporate Accountability advierte que la cercanía de las grandes corporaciones contaminantes con las negociaciones del Acuerdo de París pudo manipular sus resultados.

El informe crítica la cercanía que han tenido empresas como Shell, Monsanto o Syngenta con la negociación del Acuerdo de París. Pixabay

Estamos a sólo seis días para que, reunidos en la ciudad de Bonn (Alemania), los países del mundo se reúnan para avanzar en cómo se debe implementar el Acuerdo de París. Ese histórico pacto que fue firmado en la COP21, a finales de 2015, para que los países se comprometieran a tomar todas las acciones necesarias para que la temperatura de la Tierra no suba más de 2ºC grados (y si es posible, mantener el aumento en sólo 1.5ºC grados). Sin embargo, a sólo pocos días que se cumpla esta reunión, se conoció un informe que oscurece un poco el acuerdo. (Lea también: La próxima Cumbre del Clima buscará unidad tras la salida de Estados Unidos)

Según un reporte liderado por la organización Corporate Accountability y revelado por el periódico inglés The Guardian, el Acuerdo de París fue capturado y manipulado por las compañías de combustibles fósiles para favorecer sus intereses. De alguna manera lo que el reporte explica es que estas compañías se han mantenido cercanas a las negociaciones para poder maniobrar los resultados.

Uno de los ejemplos que cita el informe es que uno de los negociadores de Panamá es, a la vez, parte del concejo administrativo de un organismo que representa a comerciantes de carbono, contaminadores y bancos. Esto sin contar con que encuentra poco beneficioso – y por qué no, paradójico – que muchas de las empresas más contaminantes sean quienes patrocinen los paneles y encuentros donde se discute sobre cambio climático.

Es más, los autores del informe advierten que este patrocinio les permitió a las compañías tener acceso a las “comunicaciones de la COP y las redes”, ya que se encontraban en los salones donde se estaban llevando a cabo las negociaciones sobre cambio climático.

A lo anterior se suman varios ejemplos, como que en el Centro y Red de Tecnología de la convención el clima de las Naciones Unidas, que da pautas para que el mundo haga una transición a las tecnologías renovables, incluya a miembros de la Asociación Mundial de Carbono, Shell y la empresa de energía francesa EDF.

Además, gigantes de los productos agroquímicos como Monsanto, Syngenta y Yara han sido cercanos a las reuniones del panel, en el cual Monsanto, de hecho, co- presidió el Consejo Empresarial Mundial de Desarrollo Sostenible y Arcatura Climática Inteligente.

La consecuencia, en palabras del reporte, es que esta influencia corporativa en el Acuerdo de París ha sesgado los resultados para favoreces los intereses de las empresas más contaminantes, tanto a nivel financiero, como en agricultura y tecnología.

"Hemos estado en muchas encrucijadas sobre el cambio climático, pero esta es quizás una de los últimos que nos queda", dijo Jesse Bragg de Corporate Accountability, al periódico The Guardian. "Si las partes no llegan a un conjunto de pautas que realmente facilite la transición de la que hemos estado hablando y nos mantiene por debajo de 1.5 Cº, es posible que nunca tengamos otra oportunidad".

Algunos de los resultados que pudieron estar viciados es que las soluciones basadas en el mercado para el cambio climático se han convertido en dogma en las reuniones de cambio climático de la ONU, a pesar de que muchos países en desarrollo piden mecanismos alternativos como la regulación directa.

Igualmente, países como Estados Unidos y Canadá, han optado por trabajar en que las corporaciones de agricultura se acerquen a una “agricltra inteligente basada en el clima”, y no en que se regule directamente sus emisiones de CO2. Además, el informe explica que muchos los recursos del Fondo Verde del Clima han ido a para a proyectos del sector privado.

"Si esas reglas están escritas de manera tal que den importancia a las disposiciones a favor de la industria, e ignora aquellas a las que la industria se opone, entonces casi se está renegociando el acuerdo de París", concluye Bragg en el periódico inglés.

Lo curioso es que el informe, además, se publica en un momento cúspide para el Acuerdo de París, pues además de que se celebró la entrada reciente de Nicaragua y la caprichosa salida de Estados Unidos gracias a Trump, en el 2018 se cumple la fecha límite para que los países miembros finalicen el libro que contendría la guía básica de cómo cumplir con la implementación. Una hoja de ruta que, los expertos adviertes, podría poner sobre la mesa los conflictos de interes detrás del Acuerdo, pues en esta se dirá cómo se debe monitorias y cumplir con lo acordado, y a quién irá cada recuso financiero y tecnológico para lograrlo. Lo que busca el informe, finalmente, es que as empresas de carbono no metan mucho la cucharada.