Objetivo de Desarrollo Sostenible 17

Empresas, las grandes jugadoras de la sostenibilidad

De las 100 mayores economías del mundo, cinco pertenecen al sector privado. Sin sus poderes económicos y sociales es impensable la Agenda Mundial, por más esfuerzos institucionales que se hagan.

Pacto Global surgió como una iniciativa de las Naciones Unidas en 1999. Pixabay.

Todos los días hay un evento empresarial en el mundo. Mauricio López, director de la red de Pacto Global Colombia, es testigo de ello por las invitaciones diarias que llegan a sus chats de Whatsapp. Fotos y memorias de eventos que le envían compañías como Ecopetrol, Isagén, EPM, Bancolombia y Éxito. A través de los grupos que tiene en su celular se comunican representantes de más de 600 empresas y organizaciones distribuidas por el país. 

López lleva 13 años al frente de la red, desde que se consolidó en Colombia. Esta iniciativa internacional funciona en otros 148 países y suma más de 13.000 empresas adheridas. El pacto que las une fue propuesto por el exsecretario general de las Naciones Unidas Kofi Annan, en 1999. Una lista de cuatro compromisos, como cuidar el medioambiente, proteger los derechos humanos y los derechos de los trabajadores, y luchar contra la corrupción.

El objetivo de la ONU al vincular al sector privado era aprovechar su poder de cambio. “El mundo moderno no se concibe sin empresas. Las empresas son unos actores indispensables en la búsqueda de la sostenibilidad. Ningún gobierno solo podría consolidar un nuevo modelo de sociedad sin el aporte y la participación empresarial”, asegura López.

Las empresas mueven tanto dinero que, de las 100 economías más grandes del mundo, 51 son empresas y las otras 49 son países, de acuerdo con un informe de 2006 del Banco Mundial (BM). Esa misma razón los hace ser la mayor fuente para invertir en el desarrollo. De hecho, el BM estima que en 2013 la contribución empresarial dejó más de un billón de dólares en el mundo.

Pero ser poderosos los hace vulnerables. Todas las preocupaciones de los gobiernos y las organizaciones internacionales los tocan: la contaminación del agua, las desigualdades de género, el analfabetismo, los conflictos armados y el abuso de los recursos naturales. En esos problemas está su mano de obra, su generación de tecnología y la posibilidad de enriquecerse más.

El problema es mayor si se habla de cambio climático, un riesgo para la operación y la sostenibilidad financiera de muchas empresas. Es el caso de más del 90 % de las compañías del Standard & Poor’s 100, un índice compuesto por los más grandes inversionistas de las bolsas de valores de Estados Unidos.

Los miembros de Pacto Global se dieron cuenta de que para sobrevivir a esas amenazas debían buscar un desarrollo sostenible. La ONU les propuso una nueva dirección: la Agenda 2030 y sus 17 ODS. En especial el último de ellos: “Alianzas para lograr los objetivos”, un propósito que se ajusta perfectamente a la red.

Todos sus integrantes se evalúan cada año a través del Comunicado de Progreso (COP, por sus siglas en inglés), en el caso de las empresas, y el Comunicado de Compromiso para las organizaciones y universidades. Estos informes miden las prácticas dentro de sus compañías bajo un estándar mundial de sostenibilidad conocido como GRI.

Sus prácticas se acuerdan hablando, compartiendo experiencias y escuchando a expertos en foros y mesas organizadas por la red. Algunas de las plataformas del pacto en Colombia son Trabajo de Estándares Laborales, el Grupo de Trabajo de Medio Ambiente, la Plataforma de Principios para el Empoderamiento de las Mujeres (WEP) y la Red de Gestión de Residuos, así como la alianza más exitosa hasta ahora en el país, la Red Colombia contra el Trabajo Infantil.

En 2017, Pacto Global se atrevió a medir qué tanto están cumpliendo estas promesas sus empresas. La pregunta era cómo hacerlo. ERevalue, la consultora contratada para la tarea, resolvió contar la intensidad y la proporción en que 100 reportes de sostenibilidad e informes financieros de la red hablan de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. El resultado fue un ranquin que muestra cuáles son las fortalezas entre los empresarios colombianos en 2016.