La mano de los privados para lograr una sociedad sostenible

En Cartagena se siembra la semilla de la conciencia ambiental

Una fundación, que reúne a 28 de las empresas más importantes de la Heroica, adelanta varios programas que buscan generar un cambio en algunas de las comunidades más vulnerables de la ciudad. La protección del medio ambiente es uno de los ejes temáticos más destacados.

La Fundación Mamona, fundada en 1975, es una entidad privada sin ánimo de lucro de carácter empresarial que funciona en Cartagena de Indias. / iStock

Los reflectores apuntan hacia las grandes potencias del mundo cuando se habla de proteger el planeta y mitigar los efectos del cambio climático. Las esperanzas de 7.500 millones de seres humanos recaen en pactos multinacionales como el Acuerdo de París en 2015, donde 193 países se comprometieron a reducir la contaminación para frenar el calentamiento global, y ya tuvo su primera baja sensible con la salida de los Estados Unidos. Bajo la idea equívoca de que uno no hace la diferencia, son pocas las personas que toman cartas en el asunto y prefieren dejarles a los poderosos el trabajo de salvar el mundo.

Pues bien, al igual que con la democracia, donde un voto puede hacer la diferencia, el futuro del planeta también se construye desde pequeñas acciones que, al sumarse, pueden hacer más que las promesas de todos los jefes de estado. El cambio comienza desde cada persona y, con esto en mente, algunos colectivos comienzan a hacer la diferencia con el ánimo de que su ejemplo sea emulado por aquellos que se sientan identificados con su labor.

En Cartagena, muy lejos de París, una fundación apuesta por la formación de líderes generadores de cambio y el fortalecimiento de la educación ecológica en los colegios públicos de la ciudad. La Fundación Mamonal, un colectivo que reúne a 28 de las empresas más importantes de la zona industrial, fomenta la cultura verde entre los proyectos que desarrolla con diferentes comunidades del Caribe colombiano, con la idea de sembrar una semilla que germine en una sociedad en pro de la sostenibilidad.

Alejandra Espinosa Harris, directora de la Fundación Mamonal, revela que el pilar de este colectivo es la educación, partiendo desde diferentes frentes de trabajo. Agrega que luego de 40 años de labores, los resultados de esta fundación se evidencian al ver los cambios que han logrado en diferentes comunidades, impactando positivamente en su calidad de vida, incentivando la responsabilidad ambiental, optimizando la gestión de riesgo y formando líderes multiplicadores con capacidad de atender y buscar solución a las problemáticas puntuales de cada grupo social.

Uno de los proyectos más exitosos de esta fundación son los Comités Comunitarios de Emergencias (Combas), que tienen como foco la gestión de riesgo y el medio ambiente. Este programa, que nació para prevenir cualquier emergencia tecnológica derivada de las actividades de la zona industrial de Cartagena, poco a poco fue mutando y, además de cumplir con el objetivo para el cual fue creada, ahora fortalece la organización comunitaria hacia la gestión integral de riesgos naturales y adaptación al cambio climático, en articulación con organismos de socorro y autoridades del Distrito.

“Aunque los Combas nacieron para enseñarles a las comunidades de la zona de influencia de Mamonal cómo actuar en caso de una emergencia causada por las actividades industriales, logramos determinar que el verdadero peligro que corren estas poblaciones tiene que ver con la naturaleza. Para Cartagena es muy importante que se promuevan prácticas que ayuden a mitigar los efectos del cambio climático y eso es lo que estamos haciendo con 48 grupos de 40 barrios de la ciudad”, indicó Espinosa Harris.

Según sostiene la directora de la fundación, los barrios que hacen parte del proyecto Combas han logrado identificar algunos de los problemas que afectan su cotidianidad y el equilibrio ambiental, iniciando acciones para fijar una relación de proporción entre la mano del hombre y la naturaleza. Da como ejemplo el caso de una comunidad que anteriormente invadía algunos cuerpos de agua sin saber el riesgo al que se sometían y el impacto negativo para el ecosistema, y hoy lidera jornadas continuas de reciclaje, siembra y limpieza de fuentes hídricas con el apoyo de la empresa privada.

Pero la labor de la Fundación Mamonal no se quedó únicamente en los líderes y adultos de Cartagena. Su apuesta va mucho más allá y la muestra más clara es el programa Revivo, que promueve desde los colegios públicos de Cartagena el cuidado del medio ambiente, el uso responsable de los recursos naturales y el reverdecimiento de la ciudad.

A través de Revivo, la fundación orienta metodológicamente a instituciones educativas y líderes comunitarios para generar conciencia ambiental en la comunidad escolar, mediante la formulación o fortalecimiento de los Proyectos Ambientales Escolares (Praes) y los Proyectos Ciudadanos de Educación Ambiental (Procedas).

“La idea de este programa es que los niños crezcan y aprendan a convivir y proteger el planeta. Sembrar una semilla para el futuro y que ellos, a su vez, les enseñen a sus padres. También revisamos los Praes de los colegios para que cada vez sean más sostenibles. La idea es que haya un manejo óptimo del agua y la energía eléctrica. Además de ayudar al planeta, los recibos de los servicios públicos pueden disminuir significativamente”, finalizó Alejandra Espinosa.

Con proyectos como estos, que en esta oportunidad nacen de la iniciativa privada, queda demostrado que no se necesita ser parte de clubes tan limitados como el G8 (los países más ricos del mundo) para comenzar a hacer la diferencia. La tarea puede comenzar en un humilde barrio del Caribe y, con apoyo, hacer crecer una capa verde con el poder de revitalizar un planeta cada vez más gris.