En juicio climático ExxonMobil se defiende con exsecretario de Trump

El estado de Nueva York acusa a la multinacional de haber engañado a los inversores sobre los riesgos asociados a las emisiones de gases de efecto invernadero en sus proyectos a largo plazo. 

Rex Tilerson, ex secretario de EEUU, durante el juicio contra Exxon Mobil en Nueva York. AFP

El exsecretario de Estado de Donald Trump, Rex Tillerson, defendió este miércoles al gigante petrolero estadounidense ExxonMobil, del que fue presidente ejecutivo, en un juicio sobre un presunto engaño de la compañía en materia de medioambiente celebrado en Nueva York.  

En el juicio abierto el 23 de octubre y muy seguido por las organizaciones medioambientales, el estado de Nueva York acusa a la multinacional de haber engañado a los inversores al pretender falsamente, desde 2014, que había integrado plenamente los riesgos del endurecimiento de las leyes sobre las emisiones de gases de efecto invernadero en sus proyectos a largo plazo. 

Según el fiscal, la empresa utilizaba estimaciones de costes que subestimaban ese riesgo en algunas de sus evaluaciones internas. Una presentación "engañosa" que habría dado lugar a una sobrevaloración de las acciones del grupo y un perjuicio para los accionistas que podría alcanzar los 1.600 millones de dólares. 

Ante esas acusaciones, Tillerson, quien no está imputado por el caso pero aprobó ese "fraude", según el fiscal, apareció relajado, asumiendo por un momento el papel de director ejecutivo tras haber sido destituido por Trump a finales de marzo de 2018. 

Durante tres horas, el exsecretario de Estado explicó que, desde su llegada al frente de Exxon, en 2006, el gigante estadounidense había introducido un sistema de coste estimado de las emisiones contaminantes, obligando a todas sus unidades a integrar los costes de una legislación más estricta sobre el clima en sus proyectos para 2030 o 2040.

"Cuando entendimos que había un riesgo grave, nuestra responsabilidad fue entender cómo iba a afectar eso a nuestra actividad y eso empezó realmente bajo mi mandato", añadió el que fue director ejecutivo de ExxonMobil durante una década, hasta finales de 2016. 

"La pregunta era cómo integrar eso en nuestra planificación. Fue entonces que encontramos esa herramienta (de coste estimado) para ayudarnos a entender las implicaciones a largo plazo del problema climático", prosiguió Tillerson. 

El exjefe de la diplomacia reconoció, no obstante, que Exxon recurría a dos estimaciones distintas del coste de las emisiones en sus cálculos: una para preparar su informe anual sobre el conjunto de los factores que afectan a la demanda de petróleo y gas a largo plazo, y otra para evaluar concretamente la rentabilidad de posibles proyectos de inversión. 

Pero, según él, esa diferencia estaba justificada por el hecho de que correspondía a "distintos niveles" de proyecciones, uno "estratégico" y "macroeconómico", y otro "microeconómico", integrando costes reales evaluados por responsables de Exxon. 

Citando unos pasajes de informes anuales de la compañía, la representante del fiscal, Kim Berger, intentó en vano que Tillerson admitiera que el uso de esos dos modelos de cálculo, que Exxon jamás había explicado, había podido llevar a los inversores a equivocarse.

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AFP

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