Encontrar al verdadero Nemo será cada vez más difícil por el cambio climático

El aumento de la temperatura de los océanos está complicando el ciclo reproductivo del pez payaso, protagonista de la reconocida película animada. Además, muchos lo están capturando para venderlo como mascota.

Pez payaso. Pixabay

Luego de que en 2003 se estrenara la película Buscando a Nemo, el pez payaso empezó a correr un grave peligro. Su fama fue tal, que muchos se lanzaron a su capturar. Su venta, desde entonces, se disparó. Varias casas comenzaron a tener en sus peceras “nemos” en versión real. Tan grave fue el asunto, que se creó una ONG (Saving Nemo) que comenzó a impulsar iniciativas para proteger esta especie. Según esa organización, más de un millón de individuos son sacados de su hábitat cada año.

Pero aunque esta problemática es difícil de contener, un nuevo riesgo tiene en vilo al pez payaso. Como lo revela un estudio publicado en la prestigiosa revista Nature, el cambio climático está causando serios inconvenientes en el ciclo reproductivo de este animal.

La investigación, realizada en la laguna de Moorea, una isla del Pacífico, en la Polinesa francesa, le siguió la pista a la vida de las anémonas, que es donde habita este pez. Lo que encontraron fue que luego del fenómeno de El Niño de 2016 la temperaturas se elevaron a un máximo histórico (29,3 grados). Eso hizo que las anémonas tomaran un tono blanquecino tras expulsar las algas que les daban su color original. Por el contrario, cuando la temperatura volvió a su estado original, las anémonas retomaron su color.

¿Cómo afectaron estos cambios al pez payaso? De acuerdo con el estudio, cuando se presentó esa decoloración los peces mostraron altos niveles de cortisol, la hormona que se libera como respuesta a los momentos de estrés. De igual forma, su ciclo reproductivo se estancó: la frecuencia con que ponían huevos bajó un 51%. Además, la cantidad disminuyó sustancialmente (64%) y, como si fuera poco, se presentó una caída en el número de huevos viables (73%).

Pese a que aún no es claro por qué sucede esto, es posible que con el cambio de color estos animales crean que hay un mayor riesgo de ser depredados. Tal y como le dijo al diario El País Francisco Marino, del Instituto de Investigaciones Marinas español, el cambio climático es cada vez más constante y eso implica que habrá más blanqueamiento de anémonas. Es decir, el impacto será mucho mayor. Y lo peor, explica, es que no hay “soluciones bioquímicas u hormonales que reviertan ese blanqueamiento, ya que se trata de áreas enormes de coral”.