Energía fósil, más allá de 2050

Hasta la segunda mitad del siglo XXI serán necesarios los combustibles fósiles y desde ahora hay que pensar en la “buena dirección”: apostar por renovables y capturar carbono, como argumenta Christopher Field, catedrático de la Universidad de Stanford y copresidente del Grupo II del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas.

“Es mucho más que medio ambiente. El cambio climático depende en muchos países de los ministerios de Medio Ambiente, pero va más allá: es un problema económico, de seguridad alimentaria, de relaciones exteriores, entre otros. Hoy día no hay capacidad para gestionar un sistema sin los combustibles fósiles y por ello hay que pensar ya en cómo ir dejando estas energías y secuestrar el carbono”.

El catedrático expresó sus preferencias por otro tipo de modelo energético que tendrá que comenzar a implementarse de inmediato. Se espera que en la próxima cumbre de cambio climático de París, en 2015, se pueda conseguir un avance significativo, pero Field dice que confía en las acciones que ya están adoptando algunos países de manera individual y en conjunto.

“La sociedad debe tomar las decisiones a corto y medio plazo. Como resultado de la elección que se haga ahora, tendremos un planeta u otro”, asegura el investigador. Si se apuesta por la inacción, el aumento de la temperatura global puede llegar a los cuatro e incluso cinco grados. Field recordó que el planeta es casi un grado más cálido que antes del inicio de la era industrial. Si se calienta un grado más, aún se parecerá bastante a nuestro mundo, pero con un calentamiento más extremo estaríamos ante algo completamente distinto. Ese escenario podría convertirse en realidad en 2050 si no se reducen las emisiones.

Tras reiterar que hay un daño significativo de la variabilidad del clima, Field advierte que muchos de los impactos actuales continuarán presentándose y ha urgido a buscar y utilizar mejores herramientas de gestión de riesgos. Dice que es necesario pensar en los pasos que se deben dar para reducir la vulnerabilidad sin comprometer el desarrollo económico. “El cambio climático es un problema de ahora y es gestionable”. Este problema no sólo afecta a los países pobres —los que menos responsabilidad tienen en el problema—, también a los ricos, y por ello reiteró que el objetivo final es “construir una economía sólida y una comunidad vibrante”.