El 9 de septiembre se cumple plazo del juez

"¿Es estable el macizo rocoso?" La pregunta sin respuesta en Hidroituango

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La mesa técnica ordenada por un juez para determinar la situación real en el territorio donde se ubica el proyecto hidroeléctico se reunió por séptima vez este miércoles. Réplicas y desconfianza frente a los estudios actuales abarcaron la discusión durante la sesión.

La mesa técnica de Hidroituango, creada para determinar la viabilidad de este megraproyecto, no consigue llegar a un consenso. Este miércoles, en su séptima sesión, dudas por parte del Movimiento Ríos Vivos y dos análisis hechos por geológos independientes coincidieron en que no hay claridad sobre la estabilidad del macizo rocoso donde se desarrolla la obra. Aseguran que los estudios existentes no aportan información sobre el riesgo sísmico, tectónico y geológico del territorio. Mientras, la Sociedad de Ingenieros y Arquitectos de Antioquia defiende la continuidad del proyecto hidroeléctrico por el desarrollo que traerá para la región. (Lea: Aún no hay quien se le mida a hacer estudio sobre condiciones de montaña en Hidroituango) 

La jornada, que se llevó a cabo en las instalaciones de la Procuraduría en Bogotá, inició con la presentación del Movimiento Ríos Vivos. Su representante, Isabel Cristina Zuleta, señaló que existe una incoherencia en la información presentada por Empresas Públicas de Medellín pues afirman que el macizo es estable sin ningún sustento técnico. (Lea: Los puntos que impiden a mesa técnica sobre Hidroituango llegar a un acuerdo) 

Ese vacío fue mejor explicado por el ingeniero geológo Luis Alberto Arias, que apoya desde su conocimiento científico a este movimiento en calidad de víctima. Su experiencia va desde trabajar en los setenta con Integral S.A., firma encargada de realizar los planos y asesorar el diseño de este megaproyecto, hasta especializarse en la Universidad Libre de Bruselas (Bélgica) en temas de geomorfología, neotectónica, geología del Cuaternario y sísmica. 

Según este profesor de la Universidad Nacional, quien también participó en proyectos de EPM como el embalse Ríogrande II y centrales hidroeléctricas de Porce y Guadalupe, la información soportada por la firma de ingeniería proviene de herramientas obsoletas para la magnitud de esta obra. No existen estudios en detalle porque la caracterización actual de las fallas geológicas parte de fotografías aéreas, lo que son para él interpretaciones insuficientes sobre el comportamiento sísimico de la zona andina del país, configurada desde hace 9 millones de años. 

La gravedad del asunto recae en que si bien el proyecto está ubicado sobre un sistema de fallas activas, la más inestable de ellas localizada entre Liborina y Puerto Valdivia, no se tiene registro de un estudio de neotectónica sobre aquellos puntos que están activos. Ni siquiera hace 30 años durante el plan de construcción, ni más recientemente durante la fase de diseño. Esto apesar de que la base de datos del Servicio Geológico Colombiano, insistió el docente, pudo haber ahorrado parte de este trabajo teniendo en cuenta su red de sismógrafos que han reportado hasta 22 mil sismos a nivel nacional. 

El geológo Julio Fierro, también profesor de la Universidad Nacional, coincide con estos argumentos. Según él, EPM y la firma Integral omiten aspectos claves para el diseño del proyecto como el riesgo ante la rotura de la represa o la falta de estudios sobre qué tan viable es el estado del macizo. La mayor réplica para él es que los estudios presentados para el proyecto no cuentan con la fecha en que fueron ejecutados. No se sabe si son análisis realizados para la construcción de la obra, para el diseño o para la misma contingencia. (Lea: El balance que deja el primer año de contingencia en Hidroituango) 

Los expertos de la Sociedad Antioqueña de Ingenieros y Arquitectos, que presentaron por voluntad un informe sobre cómo ven las cosas en Hidroituango, se mostraron más optimistas frente a la situación. Esta sociedad, a la que se acogen 1.300 expertos, presidida por Enrique Posada Restrepo, alentó a la mesa a encontrar una manera de llevar a término este megraproyecto. Su razón son los flujos importantes de ingresos y regalías que traerá esta obra pensada en la necesidad de las comunidades en el departamento. El reporte ofrecido por ellos, firmado por el geólogo José Hilario, confía en que la presa y el macizo son estables. 

Tal desacuerdo es un reflejo de las posturas entre los otros participantes de la mesa. Algunos de ellos son delegados del Servicio Geológico Colombiano, Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA), Ministerio de Ambiente, Ministerio de Minas y Energía, dos organizaciones más de víctimas, Fiscalía, Procuraduría y Contraloría. En esa discusión se concentró la sesión, dejando en un limbo la suspensión judicial anunciada por el juez de garantías del juzgado 75 Penal Municipal en un principio. Se trataba de detener la obra entretanto no se tuviera una conclusión, a partir de los estudios existentes, que respondiera si el macizo rocoso es estable o no. 

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