Quedarían congelados 41 títulos mineros

¿Es imposible proteger el territorio ancestral de la Sierra Nevada?

Aunque el Ministerio de Ambiente anunció que 585.000 hectáreas adicionales estarán blindadas de minería, la Confederación Indígena Tayrona no acepta el acuerdo. Se trata de sólo un pequeño porcentaje del área que buscan proteger: 1’600.000 hectáreas.

Los indígenas solicitan que se blinde todo su territorio ancestral de minería. Equipo de comunicaciones - Confederación Indígena Tayrona

Después de que el jueves pasado dos mil indígenas arhuacos marcharan en Valledupar, Cesar, pidiendo blindar todo el territorio ancestral contra la minería, el ministro de Ambiente, Luis Gilberto Murillo, anunció a través de Twitter una especie de parte de tranquilidad. “El Gobierno Nacional tiene el propósito de que la Sierra Nevada de Santa Marta esté libre de minería. Por eso hemos tomado la decisión de congelar cerca de 585.000 hectáreas para que en esa zona no se dé ningún título minero o una concesión minera”, aseguró. (Lea también: La Sierra Nevada de Santa Marta tendría 585 mil hectáreas más libres de minería)

Aunque la noticia no deja de ser buena, ya que estas áreas se suman a las 383.000 hectáreas que ya están protegidas como parque nacional natural en la Sierra Nevada de Santa Marta, sí se trata de un pequeño porcentaje cuando se compara con todo el territorio ancestral que buscan proteger los indígenas. Un área donde, según datos del Consejo Territorial de Cabildo de la Sierra de Nevada, actualmente hay 285 títulos vigentes y 132 proyectos en marcha que podrían afectar hasta 300 fuentes hídricas. (Lea acá: Arhuacos se movilizan contra minería cerca de la Sierra Nevada de Santa Marta)

La petición de los arhuacos, a la que se sumaron además los koguis, los wiwas y los kankuamos, era puntualmente que todo su territorio ancestral estuviera libre de minería. Conocida como la línea negra, el área al que se refieren equivale a todo lo que se podría ver a lo largo si uno estuviera parado sobre el pico de la Sierra. Aunque en su petición no hablaban de números, este es un territorio que abarca casi 1’600.000 hectáreas, fue reconocido en 1973 e incluye las ciudades de Riohacha, Santa Marta y Valledupar. Dentro de este, además, se encuentran varios lugares sagrados para los arhuacos.

Por esto, según la Confederación Indígena Tayrona, ellos no han aceptado las hectáreas anunciadas por Murillo como un acuerdo y seguirán buscando instrumentos jurídicos para lograr la protección del territorio ancestral.

El Ministerio del Interior explicó que las 585.000 hectáreas propuestas son sólo un primer paso para lograr abarcar el mayor territorio posible que estaría libre de minería. Además de este paquete de ampliación, también se hará una revisión de fincas y baldíos que podrían añadirse a los resguardos; se trabajara en un esquema de pago por servicios ambientales y se hará una revisión de los sitios sagrados que están en la línea negra.

Pensar que todo el territorial ancestral podrá protegerse, no deja de ser una tarea titánica, pues dentro de este ya hay vías y cascos urbanos que han crecido exponencialmente desde que la zona fue declarada hace ya 44 años.

En cuanto a los títulos mineros que se encuentran dentro de las nuevas hectáreas propuestas, la Agencia Nacional Minera confirmó que se trata de 41 títulos que corresponden al 2 % de la ampliación. En próximos días se tendrá que ver, entonces, cómo serán congelados.