Servicio ecosistémico: salud y recursos medicinales

Eso nos pasa a los citadinos, la naturaleza está siempre como una añoranza: Alejandro Gaviria

Una enciclopedia (“Hechos y hazañas del mundo”, se llamaba) fue la que despertó en el exministro de Salud una conciencia ambiental. Tenía unos 10 u 11 años cuando la leyó. De ella recuerda los problemas ambientales que se narraban en el planeta. Los líos de ahora, los reales, lo acompañan como un zumbido en su diario vivir.

Después de seis años siendo el ministro de Salud, Alejandro Gaviria es hoy el director del recién creado Centro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (CODS) para América Latina y el Caribe.Archivo El Espectador
 
 

En agosto del año pasado, Alejandro Gaviria dejó su cargo en el Ministerio de Salud. Dejó con él una estela de sus verdades y luchas. Dio la impresión de ser un hombre sensible, tocado en lo profundo por la vida tras sentir que se le iba. Su cercanía con lo vivo, con la naturaleza, se ha convertido en un gusto. “Me gusta, en medio de un bosque, por ejemplo, parar y escuchar el rumor de todo. Trato de cultivar el asombro”, cuenta. (Lea aquí la introducción a la campaña BIBO 2019-2020) 

Ese interés abarca incluso la poesía naturalista. Hasta los lugares de la palabra ha llegado Gaviria en búsqueda de la naturaleza pero no solo leyéndola por placer intelectual sino también por conciencia ambiental como se nota cuando trae a colación estudios en los que, explica él, aseguran que “caminar regularmente en un entorno natural parece estar asociado con mejores resultados en salud. Hay estudios para todo y uno debe ser escéptico en estas cuestiones. Pero la evidencia al respecto parece contundente”.

Es testigo de ello. Incluso de las noticias no tan buenas, de la obvia relación entre “cambio climático y algunas enfermedades transmisibles. Muchas están reemergiendo, otras están aumentando su intensidad: el dengue y la malaria son paradigmáticos”. Así lo sostiene quien fue exministro de salud  durante los últimos seis años de Gobierno de Juan Manuel Santos.

Pero hay otra cara de la monera, la esperanzadora. Esa en la que, según sus palabras, confía en que “la restauración es una posibilidad. Hay ejemplos exitosos. Pero la destrucción es una realidad aún más evidente. Recuerdo al respecto uno de los ecopoemas de Nicanor Parra. Casi lo dice todo: “Buenas noticias: la tierra se recupera en un millón de años. Somos nosotros los que desapareceremos”, sostuvo.

Ese mensaje, quizás, es su zumbido diario ahora que dirige el recién creado Centro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (CODS) para América Latina y el Caribe. Desde este lugar, ubicado en la Universidad de los Andes (Bogotá), cuenta que la naturaleza se cuela “por lo menos como un tema de discusión y preocupación”. Por fuera de su lugar de trabajo el asunto no cambia mucho. “Está presente también en las mascotas (que nos cambian, sin duda). Y por supuesto, eso nos pasa a los citadinos, la naturaleza está siempre presente como una añoranza”.

"Hace poco, en una discusión del Centro ODS, donde trabajo actualmente, Germán Andrade propuso una suerte de credo. Vale la pena tráelo a cuento: Aborrecerás el desperdicio, Exigirás alternativas, Serás consciente la huella ecológica, Cultivarás la biofilia, Pensarás en los límites planetarios y No predicarás."

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-Redacción BIBO

Medio Ambiente

Eso nos pasa a los citadinos, la naturaleza está siempre como una añoranza: Alejandro Gaviria

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